(Foto: GEC)
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Estudiar ingeniería industrial en el 2000 era sinónimo de compartir el aula con un 90% de hombres, cuenta Lisset Flores Santiváñez. Sin embargo, ese no supuso un problema para ella, pues desde pequeña su entorno fue masculino. “En mi barrio de Jauja siempre terminábamos jugando lo que quería la mayoría, y los chicos lo eran”, señala.

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