La de supuestos desnudos de varias celebridades femeninas ha dado la vuelta al mundo. Entre las víctimas, figuran nombres como Kate Upton, Victoria Justice, Ariana Grande, Kristen Dunst, Mary Elizabeth Winstead, Krysten Ritter, Yvonne Strahovski, Teresa Palmer. No obstante, las fotos de Jennifer Lawrence han causado aún más revuelo.

Scott Mendelson, , analiza el caso en un extenso artículo. Según dice, las actrices no tienen nada de qué disculparse en cuanto al contenido de las fotos. Y es que la historia en sí no debería abordarse como si de un escándalo se tratase, sino más bien debería verse como un "delito sexual, que involucra el robo (de un contenido) de propiedad personal y la explotación del cuerpo femenino".

Aunque distintos medios de comunicación han calificado las imágenes de "escandalosas", Mendelson aclara que las estrellas involucradas no hicieron nada inmoral o jurídicamente equivocado al tomarse fotos desnudas de sí mismas y poner esas instantáneas en sus smartphones personales.

"Estas mujeres tienen todo el derecho de poner lo que quieran en sus teléfonos celulares con la expectativa de que dichos contenidos seguirán siendo privados o exclusivos (…) El peso de la culpa moral está en las personas que robaron dicha propiedad y de aquellos que optaron por consumir (esos contenidos)".

Los culpablesPara el también crítico especializado en la industria cinematográfica, cuando salen a luz hechos de esta naturaleza, los argumentos se sitúan al revés. Y es que, por lo general, se les sugiere a las mujeres tomar medidas suficientes para protegerse a sí mismas, pero no se coacciona a para que no vuelvan a cometer el mismo acto.

"Como sociedad, nos ocupamos de la violencia, especialmente de la violencia sexual, contra las mujeres de manera equivocada. Nos centramos en el lado de la oferta, con un énfasis en las cosas que las mujeres deben hacer para "estar a salvo" en lugar de centrarnos en la disminución de la "demanda" de los hombres que ven a las mujeres como una mera mercancía", añade la publicación.

"En resumen, hacemos hincapié en cómo las mujeres pueden evitar ser asaltadas, en vez de decirles a los hombres y a los niños que no deben cometer agresiones contra ellas. En lugar de condenar a los que roban las fotografías privadas y las publican en línea para que todos las vean, condenamos o menospreciamos a las mujeres que optaron por crear dichas fotografías privadas", concluye Scott Mendelson.