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Teatro a la carta, el festival que se rinde ante lo experimental

Temporada Alta presentará 15 obras de nueve países en su cuarta edición. La premisa está en escapar de lo convencional en todas sus formas.

Festival de teatro

Festival de teatro (Foto: Manuel Melgar)

Festival de teatro (Foto: Manuel Melgar)

GEC

Aunque la idea de Lima como capital cultural sigue siendo más una meta distante que una promesa a punto de alcanzarse, los festivales de artes escénicas le otorgan cierto dinamismo: en algunos casos, se han convertido en usinas creativas capaces de encandilar a los menos asiduos.

Es el caso del IV Festival Temporada Alta, que desde el 7 al 24 febrero, pondrá en escena 15 estrenos teatrales provenientes de nueve países. “Solo cosas geniales” y “Prehistoria de la felicidad” representarán, por su parte, al teatro local.

Este evento, que se ha mantenido vigente durante cuatro ediciones, ha conseguido destacarse tanto por el valor artístico de sus obras como por la relevancia que cobran al extender las fronteras del teatro.

¿El criterio? Extraer al asistente de la cotidianidad, mostrarle otras manifestaciones artísticas y alentar la discusión.

¿Fórmula inequívoca?
La Alianza Francesa (AF), a cargo de la organización y de desplegar festival a cinco sedes, acoge una fórmula fuera de caja: plantear, más allá de la exploración multidisciplinaria, distintos debates.

“Todos necesitamos historias para entender a nuestra sociedad, para reflexionar respecto a ella y alentar el pensamiento crítico”, dice Nicolás Mezzalira, director general de la AF.

Para Natalia Mesía, directora de Asuntos Culturales a cargo de la selección, cada pieza requiere ser interdisciplinaria, es decir, involucrar circo contemporáneo, teatro documental e incluso teatro de objetos; el segundo parámetro tiene relación con temáticas que ya cobran relevancia, como inclusión, discriminación y género. Esto es, la perspectiva del teatro como testigo en tiempos de cambios.

Por esto una puesta en escena que promete captar la atención es “Santiago Amoukali”, una propuesta documental que aborda la indiferencia del Estado, la implementación de la democracia y la marginación. En tanto “Altrove” propone un acercamiento a la discapacidad, aunque no como una enfermedad.

La tecnología demostrará, por su parte, que puede también penetrar en el escenario. En “Los acantilados de V”, echado sobre una cama y equipado con gafas de realidad virtual, el espectador podrá compartir el destino de un reo. A la vez que, en“10 Minibaletti”, será posible apreciar un espectáculo de danza bajo la mirada de un drone.

Política integral
Según coinciden Mezzalira y Mesía, el Temporada Alta cubre todas las aristas de una política cultural integral: por la búsqueda de nuevos públicos, el fomento de la creación local y la generación de un circuito internacional de artes escénicas.

Bajo este esquema, de acuerdo a Mesía, el espectador local de teatro está cada vez más dispuesto a ver propuestas experimentales. El target de este festival se centra en jóvenes de 18 a 25 años que persiguen “involucrarse en el montaje”.

Asimismo, dentro de la cadena de producción, la distribución es un eslabón fundamental: Temporada Alta, en su paso por América Latina, gira en Buenos Aires, Montevideo y Lima, compartiendo programación.

Esto no solo facilita una eficiencia en costes, también genera puentes para que obras locales salgan fuera. Es el caso de “Prehistoria de la felicidad”, una propuesta peruana performática y sin uso de texto, que irá este año Argentina.

La Cifra

90% es la expectativa total de ocupación para esta edición. Al menos 2,500 tickets han sido liberados, sin considerar los del Gran Teatro Nacional. La preventa supone el periodo más importante: se espera vender el 50% de las entradas.

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