La proliferación de bandas armadas y el crecimiento del crimen organizado ha llevado a que Venezuela ocupe el triste privilegio de ser el segundo país más violento de América latina, lo que lo convierte en uno de los países más violentos del mundo.

Según estimaciones del Observatorio Venezolano de Violencia, el año pasado murieron violentamente más de 24 mil personas. La situación es dura, lo que ha llevado a los venezolanos a darle mucho dinamismo a un negocio que hasta hace poco era desconocido en el país: el blindaje de automóviles, la contratación de guardaespaldas, la colocación de GPS en automóviles y otros productos valiosos.