Sergio Chión ChacónProfesor de CENTRUM Católica

En febrero la inflación del mes marcó 0.6%, la de los últimos 12 meses ascendió a 3.8%, siguiendo cierta trayectoria ascendente que empieza a cobrar más fuerza. ¿Fue esto un hecho aislado? El crecimiento de la producción ha experimentado un bajón en su nivel y viene desacelerándose, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos es creciente y el 2013 cerró en casi 5%; después de muchos años con balanza comercial superavitaria, el 2013 se cerró con un déficit comercial de US$365 millones; las reservas internacionales han empezado a exhibir un comportamiento descendente y el sol ha invertido su tendencia a la apreciación, depreciándose 9.8% desde fines del 2012. Por último, el riesgo país ha empezado a subir en los mercados. ¿Hay motivos para preocuparse? Si los hay y tienen que ver tanto con temas de origen externo, como interno.

Al 2013 el país acumuló 15 años de crecimiento consecutivo, convirtiéndose en una economía estrella en el escenario internacional. En la primera década de este siglo se tuvo años de alto y acelerado crecimiento, así, del 2003 al 2008 se experimentó tasas sucesivas de crecimiento de 4.0%, 5.0%, 6.8%, 7.7% y 8.9%. A partir del 2009, como consecuencia de la crisis internacional, la situación cambia en forma importante, el crecimiento del PBI empieza a evolucionar a tasas descendentes; el 2009 se crece a 0.9% y, del 2010 al 2013, las tasas de crecimiento fueron 8.8%, 6.9%, 6.3% y 5.0%. ¿Qué está pasando?, ¿Es solo un problema de origen externo? ¿Qué se puede hacer?

La trayectoria de crecimiento, del 2003 al 2012, estuvo altamente influenciada por razones de origen externo, esto sin menoscabo de las fuentes internas de crecimiento del país. Del 2003 al 2006, el país se benefició del alto crecimiento internacional, especialmente de China, lo que representó una mayor demanda para nuestros productos, así como precios de exportación a nivel récord. Del 2006 al 2010, excepción del 2009, el país siguió creciendo a importantes tasas, a pesar de la crisis internacional. Este crecimiento estuvo influenciado por la continuación del crecimiento chino, pero especialmente por la amplia disponibilidad de capitales, a muy bajas tasas de interés, en la economía internacional, originado por las agresivas políticas monetarias de los países desarrollados. Sin embargo, el 2011, 2012 y 2013, se empieza a crecer a tasas mucho más bajas y decrecientes: 6.9%, 6.3% y 5.0%; en parte por la importante desaceleración de la economía china y menores precios de exportación. La situación de ralentización de la economía se acentúa el último año del 2013, al bajo crecimiento de la economía internacional se añadió una importante variación de la política monetaria de los EE.UU, la cual viene generando un reflujo de los capitales hacia esa economía y elevando las tasas de interés internacionales. Esto se acentuará en los próximos años. ¿Cómo ha reaccionado el país en términos de ajustes a su política económica, ante los cambios en la economía internacional?

El país requiere un cambio importante en su postura de política económica. En gran parte del periodo descrito, hasta la fecha, la postura de política económica estuvo caracterizada por una política fiscal restrictiva, reflejada en superávit en el resultado primario y económico de las cuentas fiscales y una política monetaria laxa. Así, del 2003 al 2013, el resultado primario y económico del gobierno central, así como de todo el sector público no financiero, con excepción del 2009, siempre fue superavitario. En contraste, en ese periodo, del 2003 al 2013, la política monetaria permitió un crecimiento del crédito al sector privado a una tasa promedio algo por encima del 15% anual, incluso en el último año la expansión del crédito fue a una tasa cercana al 20%. Este mix de política fiscal-monetaria fue apropiado para el contexto económico del país, y sin duda una de las razones del muy buen desempeño de la economía. Sin embargo ante el nuevo contexto se requieren cambios estratégicos en la postura de política económica. ¿Qué cambio?

Se sugiere una inversión en el mix de política fiscal-monetaria. Pasar a una postura fiscal más expansiva y una política monetaria menos expansiva. La política fiscal más expansiva ayudará a suplir la menor demanda externa con una mayor demanda interna atenuando los efectos sobre la desaceleración económica. Esto afectará la balanza comercial, pero se atenuará con la depreciación experimentada por la moneda, en todo caso, se cuenta con las reservas internacionales para manejar la situación. La política monetaria menos expansiva incidirá sobre menores presiones inflacionarias; mayores tasas de interés, las cuales atenuarán el reflujo de capitales hacia EE.UU., así como la tendencia a la depreciación de la moneda. Esto puede afectar el crecimiento del PBI, pero es de suma importancia prestarle atención a los desequilibrios económicos que empiezan a dar señales de alerta.