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Editorial: Ya se siente

Editorial de Gestión. "Este año, las dificultades para las exportaciones podrían ir más allá de la caída del tipo de cambio”.

Tipo de cambio

El tipo de cambio cotizaba a S/3.311 la compra y a S/3.330 la venta en el mercado informal este viernes. (Foto: GEC)

(Foto: GEC)

DESACELERACIÓN MUNDIAL. Las proyecciones para la economía global ya eran cautelosas a fines del año pasado: habrá desaceleración en los principales mercados, como Estados Unidos, China y Europa. Incluso si amainaba la guerra comercial que Donald Trump le declaró a China, México, la Unión Europea y hasta a Canadá –el aliado que todo país quisiera tener–. Aunque parece que habrá tregua, los efectos del aumento o aplicación de aranceles que Estados Unidos impuso a las importaciones de dichos mercados en el 2018, y las consiguientes medidas de retaliación de los atacados ya se están sintiendo.

Y una de las mayores afectadas es la economía estadounidense, lo cual podría sonar paradójico, pero es lo que los analistas venían advirtiendo. Para empezar, la Reserva Federal (Fed) ha interrumpido su programa de alza de sus tasas de interés ante los datos de desaceleración, aumento del desempleo y baja inflación. Ya al cierre del 2018 se preveía que el PBI de Estados Unidos pasaría de crecer 3% el año pasado a 2.2% este año, y considerando el tamaño de esa economía, es una mala noticia.

China, acostumbrada a expandirse por más de 7% anual, lo hizo en 6.6% el año pasado, y para este año se calcula que lo hará en 6.2%. De nuevo, dado que es la segunda economía más grande del mundo, esa menor fracción de porcentaje tendrá efectos significativos. Europa, por su parte, la está pasando peor: la actividad manufacturera en la eurozona sufrió su contracción más pronunciada en casi seis años.

En el Perú, el efecto inmediato del anuncio de la Fed fue el debilitamiento del dólar, a tal punto que el BCR tuvo que hacer compras récord de la divisa estadounidense (US$ 320 millones en un solo día, el miércoles pasado) para evitar que el tipo de cambio siguiera cayendo. Un dólar bajo es como kriptonita para los exportadores, sobre todo para los de productos no tradicionales, aunque las dificultades para las exportaciones podrían ir más allá de la caída del tipo de cambio.

La desaceleración en Estados Unidos, China y Europa –que son nuestros principales compradores– incidirá negativamente en su demanda, tanto de insumos como de bienes de consumo del extranjero. Ya el BCR, en su Reporte de Inflación de diciembre, revisó a la baja su proyección del valor de las exportaciones para este año, y los datos de enero podrían ser un indicio de lo que se viene. Las exportaciones totales cayeron 9.3%: las tradicionales retrocedieron 12.5%, sobre todo por los menores envíos de minerales, mientras que las exportaciones no tradicionales tuvieron un ligero traspié (1.2%). Ante este panorama, cabría preguntarse cómo reaccionará el Gobierno.

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