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Editorial: Agua que no habrás de beber

Editorial de Gestión. "Lo que se puso en evidencia los días posteriores a la crisis sanitaria es que Sedapal tampoco planifica”.

Aniego

(Foto: Andina)

(Foto: Andina)

SEDAPAL. El aniego de aguas residuales en San Juan de Lurigancho, provocado por el colapso de una tubería –pese a que se había advertido del riesgo de la instalación–, ha vuelto a poner la atención sobre la deficiente labor de Sedapal en la administración del servicio de agua y desagüe en Lima y Callao (Gestión 15.01.2019). Lo que también se puso en evidencia los días posteriores a la crisis sanitaria es que, aunque tenga un plan estratégico al 2021, esta empresa estatal tampoco planifica.

Para empezar, parece no contar con un plan de manejo de crisis. Pasadas dos semanas de la emergencia, el servicio de agua potable y alcantarillado todavía no ha sido restablecido por completo, a pesar de que en más de una oportunidad el ministro de Vivienda, Javier Piqué, hizo anuncios de una restitución “al 100%”. Por lo visto, el problema era mucho más grave de lo que se pensó al inicio, lo cual indicaría que Sedapal no estaba preparada para afrontarlo.

En segundo lugar, también se ha podido constatar la pobre planificación del mantenimiento y monitoreo de las redes de agua y desagüe. El 99% está tercerizado, mediante concursos que se realizan cada tres años. Lo que no se ha informado es si esos contratos cubren la limpieza de la totalidad de las redes ni si incluyen todas las zonas de la capital. Por ejemplo, en Estados Unidos se da mantenimiento a un tercio cada año –lo que significa que cada tres años todos los colectores son limpiados–, mientras que en la Unión Europea ese proceso se completa cada dos años.

La tercera deficiencia es la planificación de la construcción de infraestructura, es decir, la ampliación de la red, pero también de las fuentes de abastecimiento, de producción de agua potable y de tratamiento de aguas servidas. El riesgo de abastecimiento de agua que enfrenta Lima este verano, por las menores lluvias en la sierra, muestra que no se ha hecho lo suficiente para incrementar el número de reservorios en las lagunas altoandinas. Además, debe agregarse la falta de inversiones para aumentar la capacidad de producción.

Sedapal destaca por no completar sus inversiones programadas. En el 2017, su incumplimiento sumó S/ 161.3 millones, monto que equivalió a casi la cuarta parte de lo presupuestado (S/ 686.5 millones). Y a noviembre del año pasado, el retraso llegaba a S/ 105.9 millones. El plan estratégico de la empresa contempla la “cobertura universal” de sus servicios al 2021, con calidad y continuidad las 24 horas. ¿Pero cómo garantizarlo en una ciudad que sigue creciendo y que no cuenta con planes de inversión para modernizar sus redes de agua y desagüe?

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