Competitividad. En medio del fragor de la campaña política, una noticia nos recuerda que más allá de los ataques, existe un país que requiere un trabajo de largo plazo urgente.

El International Institute for Management Development (IMD) acaba de publicar su ranking de competitividad, en el que si bien el Perú mantiene el mismo lugar que tenía el año pasado, de ninguna manera es una información positiva. El IMD solo comprende a los países con un impacto relevante en la economía global. Es así que de 61 países considerados el Perú ocupa el lugar 54 y ha descendido 19 puestos desde que fue incluido en la evaluación, en el 2008.

La metodología basa su medición en cuatro pilares. Uno de ellos es el desempeño económico, en el que si bien el primer año en este punto el Perú ocupaba el puesto 14, hoy llega al 50. Eso se debe a que los gobiernos han considerado que la expansión del PBI equivale a desarrollo económico (y social) y que basta con seguir creciendo para que todos los problemas estructurales del país se solucionen. Sin embargo, la realidad ha demostrado que el crecimiento es una condición necesaria pero no suficiente para lograr las metas trazadas.

Otro aspecto evaluado es la eficiencia del Gobierno, que este año llega apenas a la posición 41, lo cual evidencia que hay mucho trabajo por hacer para lograr la competitividad del país, y esa labor requiere reformas de segunda y tercera generación que implican una apuesta consciente por el largo plazo, pues sus resultados no se ven en cinco años.

En el caso de la infraestructura, que también fue medida, si bien se ha logrado algún avance en lo que se refiere a salud y medio ambiente, en el caso de infraestructura tecnológica y científica el Perú continúa a la zaga (puesto 60). El cuarto aspecto valorado fue la eficiencia en los negocios, referida al apoyo a las empresas para mejorar su desempeño, y el país ocupa el puesto 50, 10 lugares menos que el que tenía en el 2008.

El próximo Gobierno tendrá que asumir el reto y si bien todos los temas no se pueden atacar a la vez, consideramos que infraestructura, salud (combate a la desnutrición) y educación deben ser sus puntos prioritarios. Si no lo hace, seguiremos retrocediendo y ello significará que, a pesar de lo dicho por Basadre, el Perú solo es problema y no posibilidad.