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Editorial: Muevan las industrias

Editorial de Gestión “Quien sí dispone de un mayor arsenal es el MEF, aunque parece que lo está reservando para el próximo año”.

"Quien sí dispone de un mayor arsenal es el MEF, aunque parece que lo está reservando para el próximo año".

POLÍTICA MONETARIA. El presidente del BCR, Julio Velarde, ha advertido que es necesario un mayor gasto fiscal para que la política monetaria expansiva (que está aplicando la entidad) tenga efecto en la economía. Su principal herramienta, la tasa de interés referencial, ya ha sido reducida en dos ocasiones este año –desde 4.25% a 3.75%–, mientras que los distintos encajes han sufrido recortes más frecuentes. Por ejemplo, el encaje marginal en moneda extranjera ha sido modificado cinco veces, desde 70% a 41%.

Estas medidas están orientadas a reducir el costo del crédito y liberar recursos al mercado, aunque hay que precisar que el enfriamiento de las actividades no primarias (comercio, servicios, manufactura, construcción) ha incidido negativamente en la demanda por financiamiento. Al cierre de julio, los préstamos bancarios solo aumentaron 2.73%, cuando el mismo mes del año pasado lo hicieron en 8%.

Velarde ha reafirmado que el BCR puede bajar una y hasta dos veces su tasa de interés referencial, dependiendo del comportamiento del PBI y las expectativas inflacionarias. Al respecto, ha adelantado que agosto se verá afectado por el alza del precio del limón y de las tarifas de agua, aunque como se tratará de un repunte de la inflación temporal, no se variará el sesgo expansivo de la política monetaria. Lo que sí debe preocupar es que al BCR le quedan pocas "balas", de modo que tendrá que dosificar su uso.

Quien sí dispone de un mayor arsenal es el MEF, aunque parece que lo está reservando para el próximo año. El ministro Zavala no deja de repetir el mantra "reconstrucción, Panamericanos, megaproyectos" como los impulsores de la política fiscal del 2018, pero sus proyecciones para este año, que incluyen un crecimiento de 7.5% de la inversión pública, todavía están lejos de hacerse realidad –hasta julio, ese indicador registraba una contracción de 4.3%–. Ni siquiera se ha informado cuánto está presupuestado para la reconstrucción hasta diciembre.

El principal obstáculo que enfrenta la política fiscal no es la falta de dinero, como lo muestran los constantes anuncios millonarios, sino la poca capacidad de ejecución: los recursos públicos se asignan y transfieren, pero no son gastados. Y este problema no es responsabilidad exclusiva del MEF, sino que la comparte con los ministerios y los otros niveles de gobierno –sobre todo los regionales–, que no están cumpliendo su programación presupuestaria y tienen esos fondos depositados en los bancos. Ya es tiempo de ponerle fin a esta ineficiencia en la gestión.

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