RANKING. Ayer, el International Institute for Management Development (IMD), una prestigiosa escuela de negocios suiza, publico su ranking de Competitividad Mundial 2014. En el ranking de este año, que recopila información acerca de 60 países, el Perú , registrando su caída anual más estrepitosa, bajando siete posiciones desde el puesto 43.

Parte de este retroceso puede explicarse por el repunte de algunas economías europeas; sin embargo, esta explicación parcial no debe servirnos para subestimar nuestros propios problemas. Para el IMD, nuestra competitividad ha ido cayendo consistentemente desde el 2008, año en que se incorporó al Perú a la muestra, cuando nos ubicábamos en el puesto 35. Y eso es preocupante.

El principal deterioro que ha medido en nuestra economía este año es la situación macroeconómica del país en términos generales. Acá se podría decir que los factores externos no han sido de gran ayuda pues los precios de los minerales, sumados a las condiciones de financiamiento más ajustadas han terminado por afectar la cuenta corriente peruana.

En otras palabras, las condiciones económicas favorables de los últimos años están llegando a su etapa final. Por lo que si queremos mantener o mejorar nuestra competitividad, necesitamos implementar reformas estructurales. Claramente, no obstante, no estamos avanzando por ese camino. En la categoría de "Infraestructura", el Perú ocupa el último puesto de los 60 países. Y acá si no nos queda mirar a otro lado más que a nosotros mismos. La infraestructura en educación y salud, como todos sabemos, es deplorable y la de tecnología o científica, prácticamente inexistente. Respecto a las carreteras, puertos, aeropuertos, etc. hemos editorializado varias veces sobre la necesidad de buscar mecanismo para agilizar este tipo de obras. En fin, lo que necesitamos es un gobierno que no solo dependa de condiciones externas favorables sino que tenga la capacidad de crearlas. Ciertamente ha hecho un buen trabajo en el ámbito fiscal y monetario, pero ese es solo el escenario propicio donde deben realizarse las reformas que aumenten nuestra productividad. Y acá el se ha quedado corto.