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El editorial de Gestión: “Callejón sin salida”

Tan solo repasando nuestra edición de ayer, podemos dar cuenta de que la economía no está pasando por uno de sus mejores momentos (sin querer ser alarmistas).

(Foto: USI)

DIRECCIÓN INCORRECTA. Tan solo repasando nuestra edición de ayer, podemos dar cuenta de que la economía no está pasando por uno de sus mejores momentos (sin querer ser alarmistas): "Perú cae siete puestos en ranking de competitividad ", "Otra vez cae confianza de consumidor en Lima", "Ventas de autos nuevos descienden en 17%", "SBS intervino la Caja Municipal de Pisco ", etc.

Frente a esta situación, las acciones del Gobierno deberían estar principalmente orientadas a brindarles confianza a los empresarios para que inviertan con seguridad en el país y a emprender las reformas que mejorarán la productividad del país. Pero el Ejecutivo se ha encargando de hacer exactamente lo opuesto en los dos casos con tan solo un tiro: el proyecto de ley que crea la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu).

La educación no solo es uno de los pilares fundamentales en la competitividad de un país. También es un sector que requiere de la inversión privada para complementar al estatal y hacer del sistema uno más competitivo y heterogéneo. Pero la Sunedu, encargada de, entre otras cosas, aprobar o denegar las licencias de funcionamiento de las universidades en base a criterios que esta misma entidad establece, no puede tener otro efecto que el inverso. No solo homogeneizaría todo el sistema educativo, anestesiándolo a las necesidades cambiantes del mercado, sino que ahuyentaría la participación del sector privado.

Igual de perjudicial para la inversión privada es la figura de "intransferibilidad" de las licencias. De acuerdo a la iniciativa, "el traspaso de la propiedad de universidades privadas requiere un nuevo licenciamiento". Es decir que, de aprobarse el proyecto, en esta industria el valor de venta de las compañías será representado básicamente por el valor de sus activos y nada más. Lo que significa, en la práctica, que cualquier inversionista que decida entrar al negocio de las universidades estará entrando a un callejón sin salida. ¿Cuál creen ustedes que será el resultado?

Y así se quiere levantar la confianza de los empresarios…

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