Marcela Escobari. (Foto: Difusión)
Marcela Escobari. (Foto: Difusión)

La boliviana asumió como administradora adjunta de la para Latinoamérica y el Caribe, tras ser confirmada en diciembre por el Senado y luego de ocupar el cargo durante la era Obama.

“Es un privilegio tener una líder como Marcela en USAID”, dijo la jefa de la agencia, Samantha Power, durante la ceremonia virtual de juramentación, celebrando el retorno de Escobari para atender el “montón de desafíos” que enfrentan los países latinoamericanos y caribeños.

Power dijo que la tarea número uno de Escobari será encabezar los esfuerzos de USAID para combatir el COVID-19 en una región que ha sufrido el 30% de las muertes totales mundiales por el virus.

Además, se concentrará en atender los problemas por la crisis climática, buscando reducir las emisiones y mejorar la adaptación de las comunidades a los desastres naturales.

Otra de las prioridades de Escobari será abordar las causas fundamentales que impulsan la migración irregular a Estados Unidos, en particular de países como Honduras, El Salvador y Guatemala, así como fortalecer la gobernabilidad en toda la región.

“Marcela será una voz crítica en la defensa de los derechos humanos y la movilización de ayuda humanitaria para los perseguidos por regímenes autoritarios”, enfatizó Power, al subrayar un “desvanecimiento” de la democracia en el continente, “desde Nicaragua a Venezuela, El Salvador o Cuba”.

Escobari, nacida y criada en Bolivia y con ciudadanía estadounidense, fue nominada por el presidente Joe Biden en abril, pero su confirmación en el Senado fue demorada durante meses junto a decenas de otros cargos de política exterior por pujas políticas con la oposición republicana.

Al anunciar su nombramiento, la Casa Blanca elogió la gestión de Escobari durante la administración Obama-Biden por su manejo de la crisis humanitaria y política en Venezuela, su apoyo al plan Paz Colombia y su trabajo para combatir la pobreza en Centroamérica.

Escobari, quien tiene una destacada carrera en la Universidad Harvard, resaltó su “pasión por el desarrollo”, impulsada en Bolivia por sus padres pediatras, y prometió atender los “temas apremiantes” de Latinoamérica y el Caribe, duramente golpeada por la pandemia, durante su audiencia de confirmación en el Senado en julio.

“Nuestra capacidad para dar una mano, con urgencia y de todo corazón, en asociación con nuestros vecinos del sur determinará en gran medida el curso de la recuperación de la región”, afirmó entonces.

“Creo que hay mucho en juego: nada menos que la fe de los ciudadanos de la región en que la democracia liberal, el estado de derecho y las economías basadas en el mercado pueden satisfacer sus necesidades más básicas”, apuntó.