
El tiempo para presentar la declaración de impuestos está a punto de agotarse y muchos contribuyentes corren para cumplir con esta obligación. Si sabes que no alcanzarás la fecha límite por no tener todos los documentos, por no estar seguro de cómo informar ciertos ingresos o por no conocer bien las normas, lo más probable es que optes por pedir una prórroga. Pero es importante hacerlo bien: si la solicitas de manera incorrecta, tu extensión podría ser rechazada. En las siguientes líneas te explicamos qué errores debes evitar al pedir una extensión antes del 15 de abril.
Recuerda que pedir una prórroga para la declaración de impuestos puede ser un alivio para muchos contribuyentes, pero no todos tienen claro en qué consiste exactamente. Esta confusión hace que, en lugar de otorgar tiempo adicional, una solicitud mal presentada termine derivando en multas y sanciones.

LOS ERRORES QUE DEBES EVITAR CUANDO SOLICITAS UNA PRÓRROGA
A continuación, los errores más frecuentes que debes evitar al momento de solicitar una prórroga para la declaración de impuestos. La lista fue realizada por Jordan Rosenfeld, de Go Banking Rates.
Asumir que la prórroga da más tiempo para pagar
Uno de los errores más frecuentes y caros es asumir que una prórroga también aplaza el plazo para pagar los impuestos. En realidad, la extensión solo otorga más tiempo para presentar la declaración, mientras que cualquier monto adeudado debe cancelarse antes de la fecha límite original: 15 de abril, tal como explica la agente tributaria Ruth White.
Si no se abona lo suficiente antes de ese día, comenzarán a aplicarse intereses y multas, incluso cuando la solicitud de prórroga se haya enviado de forma correcta.
Pedir la prórroga y no pagar absolutamente nada
Otro fallo frecuente es pedir la prórroga, pero no enviar dinero junto con la solicitud, o mandar muy poco, advierte White. Señala que también es un problema solicitar más tiempo sin una estrategia clara: sin estimar cuánto se debe, sin apartar un monto en el presupuesto y sin un calendario definido para terminar la declaración.
En su experiencia con contribuyentes en el extranjero, el contador público certificado Olivier Wagner contó que ha visto cómo deudas relativamente pequeñas crecen con rapidez cuando se retrasa el pago de impuestos, por lo que no deja de sorprenderle la expresión de horror de muchos cuando finalmente reciben la notificación.
Pasar por alto lo rápido que crecen las multas y los intereses
Numerosos contribuyentes se sorprenden al ver cómo sus saldos pendientes aumentan en poco tiempo, incluso cuando han solicitado la prórroga de forma correcta, lo que termina haciendo que la deuda sea “más alta de lo necesario”, advierte White. Esto, además, puede provocar problemas de liquidez más adelante porque la persona trata de ponerse al día mientras el monto continúa incrementándose.
Hay que recordar que los intereses y las penalidades por pago tardío se aplican sobre los impuestos impagos, independientemente de que se haya obtenido o no una extensión para presentar la declaración.
Ver la extensión como si fuera un botón de pausa
Pedir una prórroga puede convertirse en un riesgo si, en lugar de ayudarte a preparar mejor tu declaración, solo sirve de excusa para postergar todo. White advierte que esa demora puede hacer que se pierdan documentos, se olviden ingresos o se tomen decisiones apresuradas, aumentando las posibilidades de cometer errores y recibir avisos del IRS.
Lo ideal es usar la extensión como un periodo extra bien organizado para completar la declaración con calma y precisión, y no como una licencia para ignorar el trámite. Ten cuidado porque las multas llegarán.
No hacer una estimación razonable cuando falta información
Esperar a contar con todos los datos perfectos puede jugar en tu contra. White sugiere aprovechar la mejor información disponible para elaborar un cálculo aproximado y sensato. ¿De qué manera? Tomando como base la declaración del año anterior, ajustarla por cambios evidentes (nuevo empleo, ingresos extras, deducciones o créditos relevantes) y enviar con la prórroga el monto más alto que puedas.
Wagner añade que, a partir de ahí, es recomendable hacer pagos estimados que incluyan incluso un poco más de lo que crees deber, para evitar intereses y sanciones por mora.
Pasar por alto las prórrogas también afecta tus finanzas del día a día
Las extensiones no solo tienen impacto frente al IRS, sino que pueden provocar demoras en los reembolsos y generar problemas con bancos u otros prestamistas. White explica que, aunque una prórroga no aumenta por sí misma las probabilidades de una auditoría, sí retrasa la devolución de dinero porque la declaración se presenta más tarde y puede alargar la solución de cualquier discrepancia o dato faltante.
Wagner añade que esto puede traducirse en consecuencias muy concretas: contó el caso de un cliente que perdió su casa por no haber presentado la documentación en octubre, ya que la entidad hipotecaria no pudo verificar sus ingresos a tiempo; por lo tanto, si pospones los trámites hasta el último minuto, puedes terminar perdiendo una buena tasa de interés o incluso la fecha de cierre de una operación.
No dejar de presentar la declaración solo porque no puedes pagar todo
Omitir la declaración suele ser el fallo más caro, incluso para quienes no tienen cómo cubrir por completo lo que deben. White insiste en que, aunque no puedas pagar la totalidad, no debes dejar de presentar.
Por ello, hacerlo a tiempo o pedir una prórroga es la mejor opción para reducir sanciones evitables y conservar alternativas de arreglo. Hay penalidades distintas por no declarar y por no pagar, y saltarse la presentación casi siempre termina siendo el peor error.







