
Pese a que el presidente Donald Trump había prometido pedir a la Corte Suprema que volviera a estudiar el fallo que frenó su intento de acabar con la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos —un derecho que él llegó a describir como una “aberración jurídica”—, el tiempo para presentar esa petición ya se agotó y la Casa Blanca no hizo ningún movimiento. Con el vencimiento de ese plazo, se pone punto a uno de los debates más polémicos sobre los hijos de inmigrantes nacidos en suelo estadounidense. ¿Qué implica esto para las familias migrantes? En las próximas líneas lo explicamos.

¿QUÉ SIGNIFICA EL VENCIMIENTO DEL PLAZO PARA REABRIR EL CASO DE LA CIUDADANÍA POR NACIMIENTO?
Que haya vencido el plazo sin que Trump pidiera reabrir el caso significa que la ciudadanía por nacimiento sigue intacta y protegida por la Constitución; es decir, los hijos nacidos en Estados Unidos continúan siendo ciudadanos estadounidenses, sin importar el estatus migratorio de sus padres, salvo excepciones muy puntuales como hijos de diplomáticos. Más detalles en los siguientes párrafos:
1. La ciudadanía por nacimiento sigue vigente
La Corte Suprema ya anuló la orden ejecutiva con la que Trump buscaba negar la ciudadanía automática a hijos de inmigrantes indocumentados o personas con estatus temporal. Al dejar pasar el plazo de 25 días para pedir una reconsideración (que venció el lunes 27 de julio), la administración no puede reabrir ese caso; por lo tanto, el fallo queda firme.
En otras palabras, no cambia nada para las familias inmigrantes: sigue aplicando la regla de la Decimocuarta Enmienda de que toda persona nacida en EE.UU. (y sujeta a su jurisdicción) es ciudadana estadounidense.
2. ¿Qué deben saber los inmigrantes?
Si tu hijo nació en territorio estadounidense (hospital, clínica, etc. dentro de EE.UU.), su ciudadanía no se ve afectada por esta batalla legal.
La Corte Suprema dejó claro que un presidente no puede eliminar la ciudadanía por nacimiento solo con una orden ejecutiva; para cambiar eso habría que modificar la Constitución, algo extremadamente difícil pues requiere dos tercios del Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados.
La decisión reafirma precedentes históricos como el caso Wong Kim Ark (1898), que desde hace más de un siglo respalda la ciudadanía automática de casi todos los nacidos en EE.UU. con padres extranjeros.
3. ¿Qué puede pasar a futuro?
Políticamente, el tema puede volver en discursos o propuestas, pero mientras no haya una reforma constitucional o un nuevo fallo contrario del propio Supremo, la regla actual se mantiene.
Por su parte, las organizaciones de inmigración recomiendan seguir atentos a cambios legales, pero aclaran que actualmente no hay ningún mecanismo vigente que quite la ciudadanía a niños ya nacidos en EE.UU. ni que se la niegue por el estatus de los padres.







