
Cuando se anuncian cambios en los requisitos federales, la inquietud se siente primero en lo cotidiano: en la mesa del comedor, en la lonchera que llevas al trabajo o en el carro cuando toca manejar más lejos para encontrar una despensa comunitaria. Para muchas familias que viven en Las Vegas, Reno o en ciudades pequeñas de Nevada donde la mayoría de vecinos son latinos, la duda se repite cada vez que sale una noticia de este tipo: “¿Y ahora qué va a pasar con quienes dependen de esa ayuda para llenar la despensa, mandar lonche a los niños y mantener algo en el refri?”. No es una preocupación menor, porque hablamos de hogares que ya viven con presupuestos muy justos, que completan salarios bajos, trabajos por horas o “chambas” informales con los cupones de alimentos, y que muchas veces además mandan remesas a sus familias en México, Centroamérica, el Caribe o Sudamérica. Por eso, cuando miles de beneficiarios del programa de asistencia alimentaria pueden quedarse sin apoyo a partir de marzo, en Nevada no es un tema abstracto: es la diferencia entre poder hacer una compra completa en el supermercado o tener que estirar al máximo lo que queda en la EBT para llegar a fin de mes.
El ajuste responde a nuevas disposiciones aprobadas a nivel federal que amplían las exigencias laborales para quienes reciben cupones de alimentos a través del Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP). Aunque la medida tiene alcance nacional, su aplicación concreta varía según el estado, y en el caso de Nevada el impacto será fuerte porque se cruzan factores como el alto costo de la vivienda, el peso de la industria de servicios y entretenimiento, y una población latina que depende en buena medida de trabajos con horarios irregulares. En este escenario, decenas de miles de personas que hoy forman parte del programa podrían perder total o parcialmente la ayuda.

CAMBIOS FEDERALES QUE ENTRAN EN VIGOR
El programa Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP), supervisado por el U.S. Department of Agriculture (USDA), comenzará a aplicar nuevas reglas laborales obligatorias desde el 1 de marzo de 2026 en Nevada, en cumplimiento de lineamientos federales recientes. Estas modificaciones se enmarcan en la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act (OBBBA), aprobada en julio de 2025, que endureció y amplió los requisitos laborales para millones de adultos en todo el país.
El USDA instruyó a los estados a implementar los cambios a partir de noviembre de 2025, pero cada jurisdicción definió su propio calendario. En el caso del llamado Silver State, la fecha clave será el 1 de marzo de 2026, cuando comiencen a aplicarse plenamente las nuevas condiciones a un segmento específico de beneficiarios de SNAP.
¿QUIÉNES PODRÍAN PERDER EL BENEFICIO?
Según datos estatales recientes, alrededor de 505,500 personas reciben actualmente SNAP en Nevada. De ellas, unas 44,700 dejarían de cumplir los requisitos bajo las nuevas normas y podrían perder su elegibilidad si no se ajustan a las exigencias laborales.
| Dato clave | Cifra estimada |
|---|---|
| Beneficiarios totales de SNAP en Nevada | 505,500 personas |
| Personas que perderían elegibilidad | 44,700 personas |
| Fecha de entrada en vigor de los cambios | 1 de marzo de 2026 |
Estamos hablando de miles de hogares que podrían enfrentar una reducción o pérdida total de la ayuda alimentaria federal, muchos de ellos con adultos que ya encadenan varios empleos a tiempo parcial o con horarios rotativos, como ocurre con frecuencia en hoteles, casinos, restaurantes y servicios de limpieza donde trabajan numerosos hispanos.
¿QUÉ SON LAS REGLAS ABAWD Y CÓMO CAMBIAN?
El punto central de la reforma es la ampliación de la política conocida como ABAWD (Able-Bodied Adults Without Dependents), es decir, adultos considerados aptos para trabajar y sin dependientes a su cargo. Bajo esta norma, quienes entran en esta categoría solo pueden recibir SNAP durante tres meses en un período de tres años si no demuestran al menos 20 horas semanales de empleo o participación en un programa aprobado de capacitación, voluntariado u otra actividad aceptada.
En términos generales, se considera ABAWD a quien cumple simultáneamente con estas condiciones:
- Tiene entre 18 y 64 años.
- No vive con un hijo menor de 14 años en su grupo de SNAP.
- No está embarazada.
- No es cuidador principal de una persona incapacitada.
- No tiene una condición física o mental que le impida trabajar.
A partir de marzo, el grupo sujeto a estas reglas será más amplio. Por ejemplo:
- Padres cuyo hijo menor tenga 14 años o más ahora deberán cumplir con el requisito laboral, cuando antes estaban exentos si el hijo era menor de 18.
- Veteranos.
- Personas en situación de calle.
- Jóvenes que salieron del sistema de cuidado temporal (foster care).
Estos últimos grupos pierden las exenciones que antes los protegían y pasan a estar sujetos a las mismas obligaciones laborales que el resto de los adultos clasificados como ABAWD.

OTRAS OBLIGACIONES LABORALES
Más allá de las reglas específicas para ABAWD, muchos beneficiarios ya deben cumplir requisitos laborales generales del programa, que funcionan como una especie de “letra chica” que a veces se pasa por alto. Entre ellos:
- Registrarse para trabajar si el estado lo exige.
- Informar sobre su situación laboral cuando la agencia lo solicite.
- Participar en programas de empleo y capacitación de SNAP si son asignados.
- Aceptar ofertas de trabajo consideradas adecuadas, salvo causa justificada.
- No renunciar voluntariamente ni reducir horas cuando se trabajan al menos 30 horas por semana o se gana el equivalente al salario mínimo federal por esas horas, sin motivo válido.
En la práctica, no se trata solo de “tener empleo”, sino de cumplir con una serie de requisitos administrativos, reportes y tareas adicionales que para muchas personas —en especial quienes tienen limitaciones de idioma, horarios impredecibles o múltiples responsabilidades familiares— pueden resultar complejos y estresantes.
LO QUE DICEN LOS EXPERTOS Y POR QUÉ IMPORTA PARA FAMILIAS HISPANAS
El Center on Budget and Policy Priorities ha advertido que la expansión de los requisitos laborales de SNAP, impulsada por el gran paquete legislativo aprobado en 2025, podría poner en riesgo de perder parte o la totalidad de su asistencia alimentaria a más de cinco millones de personas en todo el país. Según su análisis, el impacto no se limita a adultos solos, sino que también podría alcanzar a hogares donde viven niños, adultos mayores o personas con discapacidad, aunque ellos no estén directamente sujetos a la regla ABAWD.
Más allá del debate político, el 1 de marzo marcará un antes y un después para miles de familias en Nevada, incluidas muchas de origen mexicano, salvadoreño, puertorriqueño, peruano o cubano, que han hecho su vida en zonas como el valle de Las Vegas o Reno-Sparks. Para quienes dependen de la tarjeta EBT para completar la compra mensual en tiendas como Walmart, Smith’s, Albertsons, La Bonita u otros supermercados latinos del vecindario, el impacto no se verá en los documentos oficiales, sino en la cantidad de comida que se puede llevar a casa, en si alcanza para preparar frijoles, arroz, tortillas, arepas o sopas para toda la semana.
Si algo se repite en los testimonios de organizaciones comunitarias y analistas es que, cuando cambian las reglas del SNAP, el efecto se siente primero en la mesa del comedor y en las filas de las despensas de alimentos. Por eso será clave que los beneficiarios revisen su estatus, busquen orientación con tiempo —ya sea en oficinas locales, centros comunitarios, iglesias o grupos que apoyan a la comunidad latina— y conozcan exactamente qué se les exigirá para no perder un apoyo que, para muchos, es esencial para sostener el día a día en Estados Unidos.






