
En Texas, miles de familias —en su mayoría de origen mexicano, centroamericano o caribeño— dependen del automóvil para moverse: llevar a los hijos a la escuela, asistir a la iglesia, hacer las compras en la H‑E‑B, ir al trabajo, al rodeo o simplemente cruzar de un suburbio a otro. En un estado donde el transporte público apenas cubre ciertas zonas urbanas, cualquier ajuste en las normas de registro vehicular va mucho más allá de un trámite. Si la nueva medida del Departamento de Vehículos Motorizados de Texas (Texas DMV) se concreta, los inmigrantes sin estatus migratorio legal —muchos de ellos hispanos que han hecho su vida en Houston, Dallas, San Antonio, Austin o el Valle del Río Grande— quedarían excluidos del sistema, viendo afectada de raíz la rutina que han construido durante años.
Para las comunidades hispanas que viven entre turnos de construcción, limpieza, restaurantes, oil & gas o trabajos en los fields, perder la posibilidad de registrar un vehículo no solo significa un problema de movilidad: se traduce en más miedo a ser detenidos en la carretera, más barreras para trabajar y más incertidumbre sobre el futuro de sus hijos ciudadanos estadounidenses.
¿QUÉ PODRÍA CAMBIAR CON EL TEXAS DMV?
La política del Texas DMV endurece los requisitos de identificación para registrar o renovar el registro de un vehículo, convirtiendo en obligatoria la presentación de una identificación vigente y aceptada por el estado. El cambio toma la forma de lineamientos administrativos que ajustan el Código Administrativo de Texas y formalizan criterios que ya se estaban aplicando, con la intención declarada de “verificar la validez” de los documentos usados en el proceso de registro.
La agencia envió avisos a las oficinas fiscales de los condados y a los concesionarios de autos, instruyéndoles a revisar más estrictamente las identificaciones de los solicitantes al momento de tramitar registros iniciales o renovaciones. En la práctica, esto elimina la flexibilidad que antes tenían algunos condados para aceptar ciertos documentos vencidos, lo que beneficiaba indirectamente a inmigrantes sin estatus legal que no podían actualizar sus papeles.
DOCUMENTOS QUE AHORA EXIGIRÁ EL ESTADO
La nueva orientación del DMV exige que cualquier persona que quiera registrar o renovar el registro de un vehículo presente una identificación con foto válida y sin vencer, dentro de una lista muy acotada. Entre los documentos aceptados se encuentran:
- Licencia de conducir o identificación estatal válida que cumpla con REAL ID.
- Pasaporte estadounidense vigente.
- Pasaporte extranjero vigente acompañado de evidencia migratoria válida, como una visa de inmigrante vigente o una tarjeta de residencia permanente.
- Licencia para portar armas (License to Carry) emitida por el estado de Texas.
Además, aclaraciones recientes subrayan que los pasaportes vencidos —estadounidenses o extranjeros— ya no pueden usarse para completar el trámite de registro, y que las identificaciones deben estar activas y cumplir con los estándares del REAL ID Act. Estas reglas se aplican tanto a registros nuevos como a renovaciones, incluidas las que se hacen en línea, donde también se debe verificar que el solicitante cuenta con uno de los documentos permitidos.

¿A QUIÉN DEJA FUERA ESTA POLÍTICA?
El grupo más afectado son los inmigrantes indocumentados, que en su mayoría no pueden obtener los tipos de identificaciones ahora exigidos por el DMV, pese a que llevan años pagando renta, impuestos de ventas y contribuyendo a la economía texana. Para muchos miembros de la comunidad hispana, esto significa que seguirán manejando porque lo necesitan —para ir al trabajo desde ciudades dormitorio hacia los hubs urbanos, para llegar a las plantas, a los ranchos, a las cocinas de los restaurantes o a los turnos nocturnos— pero lo harán sin poder registrar legalmente su vehículo.
Sin un registro válido, se vuelve muy difícil o directamente imposible contratar un seguro de auto, lo que expone a estas personas a multas, arrestos, embargos y deudas impagables en caso de un choque, incluso cuando no hayan tenido la culpa. Voces locales, como la asesora de títulos y seguros Mónica Rodríguez en Austin, han descrito la situación como “un bloqueo a la supervivencia”, porque familias enteras quedan atrapadas entre la necesidad de manejar y el miedo a ser detenidas en cualquier parada de tráfico.
“Esto no se trata solo de papeleo, se trata de sobrevivir. Las familias sin estatus legal ya no pueden manejar legalmente al trabajo o ir al súper si su registro expira, así que la vida diaria se vuelve insegura y llena de estrés”, mencionó Rodríguez.
ARGUMENTOS POLÍTICOS Y DEBATE PÚBLICO
Desde el frente conservador, el representante estatal republicano Brian Harrison ha sido uno de los principales impulsores de este endurecimiento, argumentando que permitir el registro de vehículos a personas sin estatus legal incentiva la inmigración irregular y eleva los costos del seguro para el resto de los conductores. Su oficina envió cartas al Texas DMV y al gobernador Greg Abbott exigiendo que la agencia use su autoridad para impedir registros de personas que no puedan demostrar presencia legal, amenaza que vino acompañada de la posibilidad de impulsar legislación adicional si la burocracia no respondía.
“Texas debería estar al frente de la lucha contra la inmigración ilegal, no incentivándola. Esto es inaceptable. Permitir que personas sin estatus legal registren vehículos no solo incentiva la inmigración irregular, también pone en riesgo a los conductores de Texas y ayuda a que las primas de seguro se disparen”, comentó Harrison.
Del otro lado, organizaciones de defensa de inmigrantes y líderes comunitarios hispanos alertan que la medida golpea de forma desproporcionada a barrios latinos en ciudades como Houston, San Antonio o Fort Worth, donde muchas familias dependen de un solo auto para todo y ya enfrentan salarios bajos y rentas altas. Para estas comunidades, el mensaje es claro: una regla administrativa del DMV se ha convertido en una nueva frontera en el debate migratorio texano, trasladando la discusión desde la frontera sur hasta el estacionamiento del supermercado y las carreteras donde transcurre la vida diaria.
LO QUE VIENE PARA LOS CONDUCTORES HISPANOS
Mientras la norma se consolida y las oficinas de los condados ajustan sus procedimientos, los expertos recomiendan que quienes sí tienen acceso a una licencia con REAL ID, a un pasaporte vigente o a una tarjeta de residencia revisen con anticipación la fecha de vencimiento de sus documentos antes de intentar registrar o renovar un vehículo en Texas. Para los inmigrantes sin estatus y sus familias, el escenario más probable es un aumento de consultas legales, más dependencia de redes comunitarias para moverse y una sensación de mayor vulnerabilidad en caminos donde, hasta ahora, el carro era la herramienta básica para sostener el sueño texano.
En barrios con alta presencia hispana —desde el Northside de Houston hasta vecindarios de Dallas y San Antonio— el tema ya se discute en iglesias, ligas de fútbol, mercados latinos y grupos de WhatsApp, donde circulan preguntas sobre qué documentos sirven, qué riesgos implica seguir manejando con placas vencidas y cómo proteger a la familia en caso de un accidente. Más allá del lenguaje jurídico, el debate sobre el registro de autos se ha convertido en una conversación íntima sobre movilidad, dignidad y el lugar real que ocupan los inmigrantes en el Texas que se ve, todos los días, desde el volante.







