
En medio de un debate que ya se siente en distintos hogares de Los Ángeles, el Los Angeles Unified School District, conocido como LAUSD, aprobó una medida que pondrá límites al uso de pantallas en las escuelas. La decisión representa un giro importante en la forma en que aprenden miles de estudiantes en el distrito escolar más grande de California, donde muchas familias —desde Boyle Heights hasta Pico-Union— siguen de cerca cualquier cambio que afecte la rutina escolar de sus hijos. No es un detalle menor: la discusión toca de lleno una realidad muy presente en la comunidad hispana, acostumbrada a convivir con tareas digitales, clases en línea, celulares y tabletas, mientras intenta mantener el equilibrio entre disciplina, aprendizaje y bienestar. Con esta resolución, el distrito busca dejar atrás el impulso tecnológico que ganó fuerza durante la pandemia y volver a dar protagonismo a herramientas más tradicionales como el cuaderno, el lápiz y la interacción directa en el aula.
UN GIRO HISTÓRICO EN LAS AULAS DE LOS ÁNGELES
La decisión fue aprobada casi por unanimidad dentro del Los Angeles Unified School District, con seis votos a favor y una abstención. El objetivo es claro: reducir el tiempo frente a pantallas durante la jornada escolar y fomentar formas de enseñanza menos dependientes de dispositivos.
Para entender mejor qué implica esta resolución, aquí va un resumen clave:
Lo que establece la nueva política:
- Limitar el uso de laptops y tabletas en clase.
- Definir tiempos de pantalla según grado y materia.
- Restringir el uso de dispositivos en estudiantes más pequeños.
- Permitir que los padres excluyan a sus hijos del uso de tecnología en ciertos casos.
- Revisar los contratos actuales de tecnología educativa.
Aunque el anuncio suena contundente, no se trata de una prohibición inmediata. El distrito deberá diseñar una política más detallada antes de ponerla en marcha.

¿CUÁNDO ENTRARÁN EN VIGOR LAS RESTRICCIONES?
Aquí hay un punto importante: el cambio será progresivo. Las autoridades educativas prevén que las medidas empiecen a aplicarse a partir del ciclo escolar 2026-2027.
Cronograma estimado:
| Etapa | Detalle |
|---|---|
| Presentación de normativa | Junio de 2026 |
| Ajustes y planificación | Segundo semestre de 2026 |
| Implementación oficial | Año escolar 2026-2027 |
| Evaluaciones | Anuales con encuestas a padres, alumnos y docentes |
Además, el distrito deberá crear mecanismos para medir cuánto tiempo pasan los estudiantes usando dispositivos dentro del aula.
DEL AUGE DIGITAL AL REPLANTEAMIENTO
La medida marca un contraste fuerte con lo ocurrido durante la pandemia de COVID-19, cuando el propio LAUSD impulsó de manera masiva el uso de computadoras y tabletas para sostener la educación a distancia. En ese momento, la tecnología fue una tabla de salvación para miles de familias que, como tantas en Los Ángeles, tuvieron que improvisar una “escuela en casa” entre jornadas laborales, cuidado de hermanos menores y problemas de conexión.
Ahora el escenario es otro. El consejero escolar Nick Melvoin, uno de los impulsores de la medida, ha planteado que la idea es “resetear” la relación con la tecnología dentro del aula y recuperar un equilibrio más sano para el aprendizaje.
¿POR QUÉ QUIEREN MENOS PANTALLAS?
Detrás de esta decisión hay presión social y también evidencia académica. Padres organizados, como el grupo Schools Beyond Screens, han denunciado que sus hijos se distraían con videojuegos, redes sociales o videos durante clases.
Pero el debate no se queda solo en la percepción. Organismos como la American Academy of Pediatrics han advertido sobre los posibles efectos del uso excesivo de pantallas en menores.
Riesgos asociados al exceso de tecnología:
- Problemas de visión.
- Mayor riesgo de obesidad.
- Dificultades de atención.
- Ansiedad y síntomas depresivos.
- Bajo rendimiento académico.
Según estudios citados en la resolución, los niños de entre 8 y 11 años que exceden el tiempo recomendado frente a pantallas tienden a mostrar peores resultados cognitivos.
UN MOVIMIENTO QUE VA MÁS ALLÁ DE LOS ÁNGELES
Aunque esta decisión marca un precedente importante, no es un caso aislado. Otros distritos en estados como California, Oregon y Carolina del Norte ya han comenzado a aplicar medidas similares.
Lo que cambia aquí es la escala. Que una ciudad como Los Ángeles adopte este enfoque puede acelerar una discusión nacional, sobre todo en comunidades donde la escuela pública tiene un peso enorme en la vida diaria y donde muchas familias latinas siguen de cerca cualquier ajuste que impacte a sus hijos.
LO QUE TODAVÍA FALTA POR DEFINIR
A pesar del anuncio, todavía hay varios puntos abiertos que se resolverán en los próximos meses:
- Cómo se medirá el tiempo de uso por estudiante.
- Qué plataformas o aplicaciones estarán restringidas.
- Cómo se aplicarán las reglas en cada escuela.
- Qué excepciones existirán según el contexto educativo.
La política también será revisada cada año, con encuestas a padres, alumnos y docentes para evaluar si realmente está cumpliendo su objetivo.







