
La cita del día de hoy pertenece a William Shakespeare, considerado uno de los dramaturgos y escritores más influyentes de la literatura universal. Con la frase “No temas a la grandeza. Algunos nacen grandes, otros alcanzan la grandeza y a otros se les impone la grandeza”, el autor invita a reflexionar sobre las diferentes maneras en que una persona puede alcanzar el reconocimiento o destacar. La reflexión también plantea cómo el esfuerzo, las oportunidades y las circunstancias inesperadas pueden influir en el rumbo de nuestras vidas. A continuación, un vistazo a esta reflexión.
¿Qué quiere decir la frase de William Shakespeare?
William Shakespeare plantea que la grandeza no tiene un único camino. Algunas personas parecen destinadas a ocupar posiciones importantes desde que nacen, mientras que otras deben trabajar, esforzarse y superar obstáculos para conseguirlo.
Pero existe una tercera posibilidad: que las circunstancias coloquen la grandeza sobre los hombros de alguien que quizá nunca la buscó.
La frase, por eso, también habla de las responsabilidades que pueden llegar de manera inesperada.

La primera parte hace referencia a quienes nacen en circunstancias privilegiadas o dentro de familias con poder, reconocimiento o influencia. Estas personas pueden encontrarse desde el comienzo con oportunidades que otros tienen que luchar mucho para conseguir.
Sin embargo, nacer en una posición privilegiada no garantiza que alguien vaya a estar a la altura de lo que se espera de él.
“Otros alcanzan la grandeza”
Aquí aparece una idea mucho más relacionada con el esfuerzo personal. Hay personas que construyen su propio camino y consiguen destacar gracias a su talento, perseverancia y capacidad para superar dificultades.
No nacieron con el reconocimiento, pero fueron desarrollando las habilidades necesarias para conseguirlo. En este sentido, la grandeza puede ser el resultado de años de trabajo y decisiones.
“Y a otros se les impone la grandeza”
Esta es quizá la parte más interesante de la reflexión. Shakespeare plantea que existen momentos en los que una persona no busca convertirse en alguien extraordinario, pero las circunstancias terminan obligándola a asumir un papel importante.
Puede ocurrir cuando alguien debe hacerse cargo de una familia, asumir una responsabilidad inesperada o tomar decisiones que afectan a muchas otras personas.
La grandeza, en estos casos, no es algo que se persigue, sino una responsabilidad que aparece de repente.
¿Por qué William Shakespeare dice que no debemos temer a la grandeza?
La frase comienza con una invitación bastante directa: “No temas a la grandeza”. Esto puede interpretarse como un llamado a no rechazar las oportunidades o responsabilidades simplemente porque parecen demasiado grandes para nosotros.
Muchas veces podemos pensar que no estamos preparados para determinados desafíos. Sin embargo, algunas de las situaciones que más nos hacen crecer son precisamente aquellas que inicialmente nos generan miedo.

Una reflexión de William Shakespeare que sigue vigente
Aunque la frase pertenece al universo de Shakespeare, su mensaje puede aplicarse fácilmente a la vida cotidiana. No todos comenzamos desde el mismo lugar y tampoco todos llegamos al éxito de la misma manera.
Algunas personas reciben oportunidades desde el principio, otras deben construirlas y otras se encuentran de pronto en situaciones que les exigen dar un paso al frente.
Lo importante, en cualquiera de esos escenarios, es cómo respondemos ante lo que tenemos delante.








