
La relación con la alarma del despertador no tiene que ser una lucha cada mañana. Según un nuevo análisis de la agencia audiovisual Startle, el sonido que eliges para despertarte puede influir mucho en cómo te sientes al comenzar el día. El estudio analizó 140 alarmas de teléfonos inteligentes y descubrió que más de la mitad de los tonos predeterminados del iPhone de Apple podrían afectar negativamente al sistema nervioso. Estos sonidos fuertes o abruptos pueden hacer que despertarse resulte más difícil y generar una sensación de pesadez al levantarse.
Ese estado de aturdimiento matutino tiene un nombre: inercia del sueño. La psicóloga y experta en sueño de Panda London, Ritz Birah, explicó que puede durar desde unos minutos hasta más de una hora, dependiendo de factores como la falta de sueño, la fase del ciclo de sueño en la que la persona se despierta y el tipo de sonido que utiliza su alarma.
“Las alarmas repentinas pueden desencadenar una breve respuesta de estrés”, dijo Birah en conversación con el New York Post.

“Los sonidos fuertes y bruscos activan el sistema nervioso simpático, lo que provoca un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el cortisol. Aunque esta reacción es breve, comenzar el día en ese estado de estrés puede hacer que las personas se sientan aturdidas, irritables y mentalmente confusas”, agregó.
Si este tipo de despertar abrupto se vuelve habitual, la inercia del sueño puede empeorar con el tiempo. Según Birah, esto puede “hacer que sea más difícil para el cerebro pasar completamente a un estado de alerta”.
En cambio, una buena alarma no intenta sacarte de la cama de golpe. Lo ideal es que tenga una melodía suave y un ritmo constante que aumente el volumen gradualmente, permitiendo que el cerebro despierte de forma más natural.

“Las investigaciones sugieren que estos tipos de alarmas reducen la gravedad de la inercia del sueño en comparación con los tonos de pitido agresivos”, explicó Birah. “Cuando el cerebro puede despertarse de forma más gradual, las personas suelen experimentar un pensamiento más claro, mejor estado de ánimo y niveles de energía más estables en la primera parte de la mañana”.
Basándose en estudios científicos, los investigadores de Startle concluyeron que la alarma perfecta debería tener una melodía fácil de recordar, una frecuencia cercana a 500 hercios y un ritmo moderado de entre 100 y 120 pulsaciones por minuto.
Con estos criterios, algunos tonos como “Sencha” en iPhone o “Synth Bell” en teléfonos Samsung fueron considerados entre las mejores opciones para despertarse.

Aun así, los expertos señalan que el sonido del despertador es solo una parte del problema. Para facilitar el despertar, Birah recomienda mantener una rutina matutina constante, ya que el cerebro responde bien a los patrones repetidos.
Abrir las cortinas para recibir luz natural, beber agua o respirar profundamente después de que suene la alarma pueden ayudar a que la transición del sueño al inicio del día sea mucho más suave.







