El intento más claro y formal de comprar Groenlandia llegó con el gobierno de Harry S. Truman en 1946. ¿Trump logrará revertir la situación?. (Crédito: Imagen creada por Gestión Mix usando la IA de ChatGPT)
El intento más claro y formal de comprar Groenlandia llegó con el gobierno de Harry S. Truman en 1946. ¿Trump logrará revertir la situación?. (Crédito: Imagen creada por Gestión Mix usando la IA de ChatGPT)

Estados Unidos fracasó en su primer gran intento de adquirir Groenlandia porque chocó con tres muros: la política interna de Washington, el vínculo histórico de Dinamarca con la isla y una lectura limitada de que Groenlandia era solo un activo estratégico y no una sociedad con identidad propia. Esa combinación de factores hizo inviable convertir un proyecto geopolítico en un acuerdo diplomático sostenible.​

El origen: ambición expansionista y Guerra Fría

Tras la compra de Alaska en 1867, la élite política estadounidense empezó a ver Groenlandia como el “siguiente paso natural” de la expansión hacia el norte. El secretario de Estado William H. Seward promovió estudios oficiales sobre los recursos de Groenlandia e Islandia para preparar a la opinión pública y al Congreso ante una posible adquisición.​

Después de la Segunda Guerra Mundial, esa ambición se transformó en urgencia estratégica. En plena gestación de la Guerra Fría, los planificadores militares de Estados Unidos consideraban la isla un escudo vital frente a bombarderos soviéticos que pudieran cruzar el Ártico rumbo a Norteamérica.​

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está discutiendo opciones que incluyen una acción militar para tomar el control de Groenlandia, dijo la Casa Blanca el 6 de enero de 2025, aumentando las tensiones que Dinamarca advierte que podrían destruir la alianza de la OTAN. (Foto: Odd ANDERSEN / AFP)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está discutiendo opciones que incluyen una acción militar para tomar el control de Groenlandia, dijo la Casa Blanca el 6 de enero de 2025, aumentando las tensiones que Dinamarca advierte que podrían destruir la alianza de la OTAN. (Foto: Odd ANDERSEN / AFP)

El primer intento serio: la oferta de Truman en 1946

El intento más claro y formal de comprar Groenlandia llegó con el gobierno de Harry S. Truman en 1946. El Departamento de Estado presentó a Dinamarca una oferta de 100 millones de dólares en oro —una suma enorme para la época—, acompañada incluso de la posibilidad de ofrecer derechos sobre recursos energéticos en Alaska como parte del paquete.​

La oferta se planteó en un contexto de negociación previamente favorable a Estados Unidos. Desde 1941, un acuerdo de defensa ya permitía a las fuerzas estadounidenses mantener bases militares en Groenlandia a cambio de garantizar su seguridad mientras Dinamarca estaba ocupada por la Alemania nazi. En Washington se asumió que, si Dinamarca ya dependía del paraguas de seguridad norteamericano, terminaría aceptando vender la isla.​

¿Por qué Dinamarca dijo “no”?

Que Estados Unidos tuviera poder militar no significaba que tuviera poder político para comprar un territorio con historia propia. El ministro de Asuntos Exteriores danés, Gustav Rasmussen, rechazó la tesis de que Groenlandia fuera “económicamente inútil” para Dinamarca y subrayó que el vínculo con la isla se basaba en tradición, historia y responsabilidad hacia su población.​

Además, el orgullo nacional danés jugó un papel clave. Salir de la Segunda Guerra Mundial para inmediatamente vender un territorio estratégico a un aliado habría proyectado una imagen de debilidad y dependencia que Copenhague buscaba evitar, sobre todo en un momento en que redefinía su papel en Europa y la naciente OTAN.​

Errores de cálculo de Washington

El fracaso del primer intento de compra se explica también por los errores de cálculo dentro de Estados Unidos. En 1867, los planes de Seward para comprar Groenlandia e Islandia se enfriaron porque el Congreso ni siquiera aprobó un tratado para adquirir las Indias Occidentales Danesas, señal clara de que no había apoyo político para nuevas expansiones territoriales tan ambiciosas.​

En 1946, el enfoque volvió a ser demasiado tecnocrático y militarizado. La propuesta se trabajó casi como un expediente de defensa: se priorizó el argumento de “necesidad militar” por encima de la diplomacia pública, la sensibilidad histórica danesa y la dimensión de autogobierno de los habitantes de Groenlandia, que ya empezaban a reclamar mayor reconocimiento dentro del reino danés.​

Una bandera de Groenlandia se ve en Godthaabshallen antes de la votación en relación con las elecciones para los consejos municipales, los consejos de aldea y las representaciones parroquiales de Groenlandia en Nuuk, Groenlandia. (Foto: Mads Claus Rasmussen / Ritzau Scanpix / AFP)
Una bandera de Groenlandia se ve en Godthaabshallen antes de la votación en relación con las elecciones para los consejos municipales, los consejos de aldea y las representaciones parroquiales de Groenlandia en Nuuk, Groenlandia. (Foto: Mads Claus Rasmussen / Ritzau Scanpix / AFP)

Cuál fue la oferta exacta de EE UU por Groenlandia en 1946

En 1946, Estados Unidos ofreció a Dinamarca100 millones de dólares en lingotes de oro a cambio de la soberanía completa sobre Groenlandia. Esa cifra se presentó en un memorando del secretario de Estado James F. Byrnes al ministro de Asuntos Exteriores danés Gustav Rasmussen el 14 de diciembre de 1946, como parte de una propuesta formal que también barajaba, de manera alternativa, un intercambio de terrenos en Point Barrow, Alaska, por partes de la isla. Diversos medios y análisis históricos estiman que esos 100 millones de dólares en oro equivaldrían hoy a más de mil millones de dólares, pero la oferta fue rechazada de plano por el gobierno danés.

En síntesis, Estados Unidos fracasó en su primer intento serio de adquirir Groenlandia porque trató una decisión profundamente política, histórica e identitaria como si fuera únicamente una transacción estratégica. Ese desenfoque hizo que ni Dinamarca ni la población vinculada a la isla vieran la oferta como un futuro deseable, pese a la enorme presión geopolítica y al valor que Groenlandia tiene en el tablero ártico.

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