Gobierno de México muestra logo del 2026 con la imagen de Margarita Maza, quién será el nombre del año. (Foto: Gobierno de México)
Gobierno de México muestra logo del 2026 con la imagen de Margarita Maza, quién será el nombre del año. (Foto: Gobierno de México)

El decreto que nombra 2026 como “Año de Margarita Maza Parada” fue publicado en el Diario Oficial de la Federación y entró en vigor el 1 de enero de 2026, por lo que esta denominación aparecerá en documentos, sellos y comunicación oficial de dependencias federales. El Gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum también presentó un logotipo oficial con la imagen de Margarita Maza, ya visible en Palacio Nacional y en las transmisiones de la conferencia matutina.​

Esta práctica de dedicar el año a una figura o causa se ha consolidado como una herramienta simbólica para marcar prioridades históricas, políticas o sociales desde la administración federal. En 2026, el énfasis está puesto en rescatar la memoria de una mujer que ha sido reconocida formalmente en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados desde 1966.​

¿Quién fue Margarita Maza Parada?

Margarita Maza Parada nació el 29 de marzo de 1826 en Oaxaca y fue adoptada por Antonio Maza Padilla y Petra Parada Sigüenza, una familia acomodada que le dio acceso a educación y vida pública. En 1843 se casó con Benito Juárez, entonces un abogado y político liberal en ascenso, con quien tuvo una numerosa familia.​

Más allá de ser conocida como “esposa de Juárez”, fue una figura política activa: apoyó la causa liberal durante la Guerra de Reforma, participó en redes de apoyo y financiamiento, y sostuvo a su familia durante los periodos de persecución y exilio. Durante la Intervención Francesa y el exilio en Estados Unidos, fungió como puente diplomático informal, buscando simpatías y respaldo para el gobierno republicano frente al imperio de Maximiliano.​

¿Por qué 2026 lleva su nombre?

La elección de Margarita Maza Parada como emblema del año responde a varias claves simbólicas: en primer lugar, reivindica el papel de las mujeres en la historia nacional, más allá de su relación con figuras masculinas. La propia presidencia ha subrayado la importancia de nombrarlas con su nombre completo, sin reducirlas al apellido de casadas, como parte de una narrativa de igualdad y reconocimiento autónomo.​

En segundo lugar, el Gobierno vincula su figura con valores como la resiliencia, la defensa del Estado laico, la república y los derechos civiles, todos temas que siguen presentes en la agenda política contemporánea. Su vida, marcada por el exilio, el trabajo para sostener a su familia y la defensa de un proyecto de país en medio de guerras e invasiones, sirve como referencia de compromiso cívico y ética pública.​

Impacto en la vida pública y educativa

Que 2026 sea el “Año de Margarita Maza Parada” implica que su nombre aparecerá en encabezados de documentos oficiales, oficios, circulares y materiales de comunicación de las instituciones federales durante todo el año. Esta visibilidad suele extenderse a gobiernos estatales, escuelas públicas, universidades y campañas de difusión cultural que retoman la denominación en actividades y materiales educativos.​

Es previsible que la Secretaría de Educación Pública, instituciones culturales y congresos locales impulsen charlas, exposiciones y contenidos didácticos sobre el periodo de la Reforma, la Intervención Francesa y el papel de las mujeres liberales del siglo XIX. Además, el uso sistemático del nombre en la comunicación oficial favorece que nuevas generaciones asocien el año con la memoria histórica y con debates actuales sobre igualdad de género y participación política.​

Breve mirada histórica al “Nombre del Año” en México

Aunque cada administración le da su sello particular, la práctica de dedicar el año a causas o personajes ha sido utilizada como recurso de pedagogía cívica y de construcción de narrativa gubernamental. En años anteriores se han destacado temas como el federalismo, la independencia, la soberanía o figuras clave del panteón cívico, y 2026 se inserta en esa tradición, pero con énfasis en una protagonista femenina.​

El reconocimiento a Margarita Maza Parada se suma a otros esfuerzos institucionales por resignificar el papel de mujeres históricas, como el cambio en la forma de nombrar a María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón (antes conocida como “Josefa Ortiz de Domínguez”) en los discursos oficiales. Para el público mexicano, este “nombre del año” abre la puerta a revisitar una etapa crucial de la historia nacional desde una mirada más inclusiva y contemporánea.

SOBRE EL AUTOR

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