Un estudio encontró que más de la mitad de las superficies analizadas en aviones presentaban niveles de microorganismos que podrían representar un riesgo de infección. (Foto: Imagen creada por Mix usando Gemini)
Un estudio encontró que más de la mitad de las superficies analizadas en aviones presentaban niveles de microorganismos que podrían representar un riesgo de infección. (Foto: Imagen creada por Mix usando Gemini)

Viajar en avión es una de las formas más rápidas de desplazarse, pero también implica compartir un espacio reducido con decenas o cientos de personas. Aunque las aerolíneas aplican protocolos de limpieza de forma regular, los expertos recuerdan que algunas superficies del avión pueden acumular bacterias, hongos y otros microorganismos debido al constante contacto de los pasajeros.

Tiempo atrás, el programa tomó más de 100 muestras en 18 vuelos de corta distancia operados por aerolíneas canadienses. Los análisis, realizados por microbiólogos de la Universidad de Guelph, revelaron que más de la mitad de las superficies examinadas contenían niveles de bacterias, levaduras o moho suficientes como para representar un posible riesgo de infección. Entre todas ellas, el apoyacabezas fue el elemento con mayor contaminación.

El interés por la higiene durante los vuelos también ha aumentado. Según Icelandair, las búsquedas relacionadas con el término “flight hygiene” crecieron un 6.764% en el último año.

Ante esta preocupación, la aerolínea consultó al microbiólogo y especialista en seguridad alimentaria Mario Hupfeld, de NEMIS Technologies AG, para conocer las mejores prácticas de higiene al viajar.

El problema no es que los aviones estén sucios

El especialista aclara que las aeronaves no son necesariamente más sucias que otros lugares públicos.

“Los aviones se limpian con mucha más frecuencia que otros espacios públicos que utilizamos a diario, ya que la aviación comercial cuenta con estrictos protocolos de higiene. Por lo tanto, el problema no es que el avión esté sucio, sino que los microbios se propagan muy rápidamente en un espacio tan reducido, y eso es lo que resulta preocupante”, explicó Hupfeld a .

El experto añade que el verdadero riesgo está en la cantidad de personas que tocan las mismas superficies durante un vuelo. Según sus estimaciones, alrededor del 90% de los pasajeros utiliza la bandeja plegable y manipula la salida de aire ubicada sobre el asiento, dos de los puntos de contacto más frecuentes dentro de la cabina.

Un microbiólogo asegura que el principal problema no es la limpieza de los aviones, sino la facilidad con la que los gérmenes se transmiten entre pasajeros. (Foto referencial: AwayIGI / iStock)
Un microbiólogo asegura que el principal problema no es la limpieza de los aviones, sino la facilidad con la que los gérmenes se transmiten entre pasajeros. (Foto referencial: AwayIGI / iStock)

La higiene comienza antes de subir al avión

Hupfeld recomienda no esperar a estar sentado para desinfectarse las manos. Durante el paso por el aeropuerto, los viajeros tocan múltiples superficies, como las bandejas del control de seguridad, las pantallas de autoservicio, los quioscos de impresión de tarjetas de embarque o las barandillas. Por ello, aconseja utilizar desinfectante de manos con frecuencia desde el inicio del viaje.

Otro consejo importante es limpiar el teléfono móvil antes de comer. Muchas personas se lavan o desinfectan las manos antes de ingerir alimentos, pero inmediatamente después vuelven a tocar el celular, que suele estar cubierto de microorganismos acumulados durante el trayecto. Esa acción puede volver a contaminar las manos y anular el efecto de la higiene previa.

No olvides los objetos personales y los bolsillos del asiento

Además de limpiar la bandeja, los apoyabrazos y el apoyacabezas, el microbiólogo recomienda prestar atención a otras superficies que suelen pasarse por alto, como el cinturón de seguridad y las salidas de aire. También aconseja desinfectar los objetos personales una vez dentro del avión para evitar la contaminación cruzada.

“Podrías llegar al extremo de desinfectar todas las superficies a tu alrededor, pero si la persona sentada a tu lado toca algo que no ha sido limpiado, o si inmediatamente después tomas tu teléfono o la mochila que arrastraste por todo el aeropuerto y luego comes con esas manos, habrás recreado el mismo camino de contaminación”, señaló.

El experto aconseja evitar guardar objetos personales en el bolsillo del asiento delantero para reducir el riesgo de contaminación cruzada. (Foto: Jun / iStock)
El experto aconseja evitar guardar objetos personales en el bolsillo del asiento delantero para reducir el riesgo de contaminación cruzada. (Foto: Jun / iStock)

El experto también desaconseja guardar objetos de uso frecuente en el bolsillo del respaldo del asiento delantero.

“Aun así, el hecho de que sea uno de los lugares donde las personas guardan temporalmente pañuelos usados y envoltorios de comida hace que sea motivo de preocupación, porque acumula microorganismos de una gran variedad de fuentes”, explicó. “Personalmente, evito poner allí cualquier cosa que luego vaya a manipular con frecuencia, como mi pasaporte o mis auriculares”.