
Perder cabello es una preocupación frecuente y, aunque no existe una solución única capaz de revertir todos los casos, comprender qué está provocando el problema puede ayudar a encontrar un tratamiento adecuado. Según NYU Langone, más del 80% de hombres y mujeres experimentan algún patrón de pérdida de cabello durante su vida. La dermatóloga Kseniya Kobets, directora de dermatología cosmética de Montefiore Einstein Advanced Care, señala que la caída suele ser el resultado de varios factores.
“Una de las cosas más importantes que les digo a mis pacientes es que la caída del cabello generalmente no se debe a una sola cosa, especialmente a medida que envejecemos y en las mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas”, explicó.
Entre los factores que pueden intervenir están los peinados demasiado ajustados, el estrés físico o emocional y cambios hormonales. Kobets también destaca que una predisposición genética puede hacerse más evidente durante la menopausia o después de una pérdida de peso.
Por eso, en algunos casos puede ser necesario combinar diferentes alternativas, como medicamentos o inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP).
Qué revisar antes de buscar un tratamiento
La alimentación y determinados problemas de salud también pueden influir. La dermatóloga recomienda prestar atención a niveles bajos de hierro, vitamina D y otras deficiencias nutricionales, además de revisar la función de la tiroides.
“Siempre les digo a los pacientes que, si quieren cultivar un jardín hermoso, necesitan buena tierra. Los folículos pilosos son muy sensibles al estrés fisiológico y a las deficiencias”, afirmó en conversación con el New York Post.
Dormir bien, hacer ejercicio, consumir suficiente proteína y reducir los alimentos procesados también forma parte de las recomendaciones; sin embargo, Kobets aclara que mejorar estos hábitos no necesariamente solucionará todos los casos.
“No todas las personas con resistencia a la insulina, diabetes, inflamación o estrés pierden cabello, pero la genética determina qué tan sensibles son los folículos. Sin embargo, se busca reducir tantos factores de estrés como sea posible al intentar maximizar el crecimiento del cabello”, sostuvo.
Otro punto importante es no asumir automáticamente que el problema tiene un origen genético. Si la caída está acompañada de picazón, ardor, sensibilidad, enrojecimiento o descamación, Kobets recomienda consultar a un dermatólogo.
Algunas alopecias inflamatorias y cicatriciales pueden parecer una pérdida de cabello común, pero pueden destruir de forma permanente el folículo.

Cuidado con los tratamientos que prometen demasiado
La especialista también aconseja alejarse de las soluciones que se vuelven populares en redes sociales sin contar con suficiente respaldo científico. Es importante mencionar que los dos medicamentos con aprobación de la FDA para la caída del cabello (alopecia androgénica) son el minoxidil tópico y la finasterida oral.
Kobets también pide cautela antes de gastar miles de dólares en procedimientos presentados como “regenerativos” o de última generación.
Sobre los exosomas inyectables para tratar la caída del cabello, señaló: “Soy particularmente cautelosa con los exosomas inyectables para la caída del cabello porque no están aprobados por la FDA para este propósito, los productos no están estandarizados y todavía necesitamos estudios mucho mejores sobre su eficacia y seguridad a largo plazo”.
Antes de comprar suplementos, la recomendación es comprobar si realmente existe una deficiencia nutricional y asegurarse de consumir suficiente proteína.
No hay un alimento o vitamina milagrosa que haga crecer nuevamente el cabello, pero corregir deficiencias reales, como la de hierro, puede ayudar.
La paciencia también forma parte del tratamiento
La pérdida de cabello relacionada con los medicamentos para bajar de peso con GLP-1 puede ser temporal en muchos pacientes. Kobets recomienda consumir suficiente proteína, evitar, cuando sea posible, perder grandes cantidades de peso demasiado rápido y comprobar que la genética no sea la causa subyacente.
Finalmente, la dermatóloga pide no abandonar una terapia demasiado pronto. El cabello crece aproximadamente un centímetro al mes, por lo que aconseja esperar entre tres y seis meses antes de decidir si un tratamiento está funcionando.
“Tomar fotografías estandarizadas es mucho más útil que mirarse el cabello en el espejo todos los días”, aconsejó.
Además, una etapa de caída intensa y temporal, como el efluvio telógeno, puede hacer visible una pérdida genética que ya estaba avanzando y explicar por qué el cabello no vuelve completamente a su estado anterior.





