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Cuando un alto ejecutivo dispone su propio despido

Por duro que sea decirles a otros que su hora ha llegado, es doblemente difícil cuando la persona en cuestión es uno mismo.

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Koh Boon Hwee. (Foto: Bloomberg)

Koh Boon Hwee superó grandes crisis durante una carrera de cuatro décadas como ejecutivo de empresa. Dirigió una aerolínea nacional durante la epidemia de síndrome respiratorio agudo grave de 2003 y comandó el mayor banco del sudeste asiático después de la caída de Lehman Brothers Holdings Inc.

Pero lo que al experimentado empresario, hombre de negocios e inversor en tecnología de Singapur le resultaba más difícil era comunicarle al personal que había llegado su hora de partir.

“La gente pierde el impulso o se permite quedar rezagada”, dijo Koh, que presidió los directorios de algunas de las firmas más emblemáticas de Singapur antes de convertirse en financista, en una entrevista en la ciudad-estado. “Tengo que hablar con esa persona y sacarla del puesto. Eso siempre me resulta difícil”.

Por duro que sea decirles a otros que su hora ha llegado, es doblemente difícil cuando la persona en cuestión es uno mismo. Ese sentimiento ayuda a explicar por qué la sucesión en las empresas es tan problemática en Singapur, donde más del 60% de las compañías que cotizan en bolsa es propiedad de una familia y las transiciones a nuevos dirigentes son poco frecuentes.

En los últimos tiempos eso se ha vuelto particularmente urgente en tanto la generación del baby boom, nacida en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, llega a la edad en que quiere retirarse.

El problema es tan grave que el planeamiento de la sucesión ha cobrado impulso como industria en Singapur y otros lugares de Asia, en tanto todos, desde los fondos de capital de riesgo hasta las consultoras de fusiones y adquisiciones, realizan la transición a la próxima generación.

Dejar el cargo
Pero eso nunca fue tan preocupante para Koh, que practicó lo que predicaba en una de las primeras compañías que fundó.

En Sunningdale Tech Ltd., que fabrica y vende componentes plásticos para productos médicos, de consumo y automotrices, Koh dejó su puesto después de cuatro años a cargo en el 2008, a los 58 años. La transición no sufrió tropiezos, si se puede tomar como indicador el precio de las acciones de la compañía. Estas aumentaron a más del cuádruple desde entonces, frente a un incremento del 68 por ciento del Índice Straits Times.

La acción bajó este año en el contexto de la preocupación por la guerra comercial debido a la fuerte presencia de la empresa en China. El miércoles tuvo un alza de 0.7%.

“Tengo apego a la compañía, pero tener apego a una compañía significa que uno quiere que esté lo mejor posible”, dijo Koh, que ahora es presidente no ejecutivo y no participa en la administración diaria de la firma. “Por otra parte, conforme pasa el tiempo uno quiere que haya gente más joven con ideas más actualizadas”.

De hecho, Koh habla de ceder el poder como si fuera lo más común del mundo.

“Hoy Sunningdale está administrada de forma completamente profesional”, señaló. “El equipo de conducción es totalmente profesional, totalmente competente”.

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