El legado de sólo se aclarará con el transcurso del tiempo. Tuvo un profundo conocimiento teórico de lo que debía hacerse frente a un pánico bancario de rápido movimiento. Ese conocimiento lo puso en práctica cuando la crisis impactó.

"Bernanke estuvo dispuesto a hacer cosas creativas y agresivas", dijo Laurence Meyer, un ex gobernador de la Fed cofundador de la empresa de pronósticos Macroeconomic Advisers.

"Puso en el aire muchos globos y probablemente pensó que no todos funcionarían pero que algunos sí lo harían. Esa es la clase de espíritu, liderazgo y voluntad de tomar riesgos", informaron analistas de Reuters.

"Bien, el problema con el es que funciona en la práctica pero no funciona en la teoría", dijo el jefe del banco central estadounidense a principios de este mes durante su última aparición pública.

Bernanke se refería a su decisión durante los días más oscuros de la crisis financiera de lanzar un programa sin precedente de compras masivas de bonos, una política conocida como alivio cuantitativo o "QE".

El objetivo era presionar a la baja las tasas de interés de largo plazo dado que las tasas diarias, la principal palanca económica de la Fed, ya estaban cercanas a cero.

Las compras que lanzó Bernanke a fines del 2008 han continuado hasta hoy. Esa decisión ha llevado a cuadruplicar la hoja de balance de la Fed a 4 billones de dólares.

Bernanke puso fin a su último encuentro de política monetaria tras unos inusuales tumultuosos ocho años al frente del más influyente banco central del mundo.

Cuando se retire de la institución este viernes, la abultada hoja de balance de la Fed colgará sobre su legado. Los críticos han advertido que ese balance contiene semillas que podrían llevar a la inflación o a burbujas en los precios de los activos.

Evaluaciones previas han sido mayormente positivas. El ex profesor de la Universidad de Princeton ha sido elogiado como la mano firme que ayudó a Estados Unidos y a las economías del mundo a alejarse de una recesión mucho más dolorosa.

Bernanke inundó a los mercados financieros con liquidez con una serie de programas, imprimió billones de dólares mediante tres rondas de QE e hizo promesas audaces de mantener el estímulo vigente en años por venir, condicionando las bajas tasas de interés a resultados económicos particulares, en una iniciativa imitada por otros bancos centrales.

La sucesora Buena parte de su legado será escrito por la vicepresidenta de la Janet Yellen, quien el sábado tomará las riendas del banco central.

Yellen hereda el trabajo de desactivar las compras de bonos para luego decidir cuándo subir las tasas de interés.

Ella también necesitará definir cómo reducir gradualmente la hoja de balance de la Fed hasta un tamaño más cómodo de cerca de un billón de dólares sin descarrilar a la economía.

Para Allan Meltzer, un importante historiador, ningún resultado luce bueno para Bernanke. "Si lo hacen demasiado rápido, vamos a tener una recesión. Si lo hacen muy lentamente, vamos a ver una grave inflación. Si no hacen nada, podríamos tener las dos situaciones", dijo.

La primera ronda de alivio cuantitativo en el 2008 y 2009 fue heroica, dijo Meltzer. Pero la segunda y la tercera fueron "sencillamente un error, un grave error que tendrá problemas".

"La historia juzgará muy bien su respuesta a la crisis del 2009", dijo sobre Bernanke. "Juzgarán como muy fuertes e innecesarias las consecuencias".