Javier Silva Ruete, ex ministro de Economía y ex presidente del Banco Central de Reserva. Le preocupa que no haya un mayor avance en la ejecución de proyectos de inversión pública. Para destrabar la burocracia, sugiere hacer una limpieza de normas legales.

Alfredo Prado Garcíaaprado@diariogestion.com.pe

¿Cuál es su evaluación respecto a la marcha de la economía local?En términos generales, la veo bastante bien. El presidente Ollanta Humala está continuando la línea (modelo económica) que establecimos hace 15 años y que ha dado resultados positivos.

¿Usted tiene pleno convencimiento de que el Gobierno continuará el modelo?Yo creo que sí. ¿Sabe por qué? Porque aquí hay un tema de comprobación. El presidente al ingresar al aparato interno del Gobierno ha visto que todo lo que se venía haciendo, en líneas generales, era positivo. Los objetivos generales del modelo estaban en línea con sus objetivos, por ejemplo, reducir la pobreza, generar más empleo y mayor producción. Además, porque hay una nueva clase media, muy interesante y en aumento –que está dinamizando la economía-, que no toleraría cambios drásticos.

¿El avance es irreversible?Ya hemos tomado vuelo, pero en la política no es posible predecir qué es lo que va a pasar en el futuro, porque eso depende de la elección y de los programas de gobierno.

¿Qué hacer para que el crecimiento sea sostenible?Primero, debemos elevar el nivel educativo de nuestra población; segundo, industrializar al país, no hay país desarrollado si no tiene una industria fuerte; tercero, tenemos que mejorar todo lo que es la infraestructura de transporte (carreteras y ferrocarriles) para conectarnos con todos los países vecinos, y con el mundo. Pero varios proyectos aún no se concesionan, y algunos concesionados no se ejecutan.

¿Qué se debe hacer para superar este problema?Yo creo que sería bueno que se responsabilice a cada autoridad. Para eso, se debe identificar dónde está el problema: en el Poder Ejecutivo, en los gobiernos regionales o locales. No obstante, es importante que haya un diálogo fluido entre las autoridades de los tres niveles de gobierno, para acelerar los procesos; para eso se puede designar a una persona que sirva de nexo permanente entre las distintas entidades. Hoy el problema no es la plata, tenemos cualquier cantidad, tanto en el sector público como en el privado. Es más, podemos pedir para este año a los organismos financieros internacionales US$ 5,000 millones o US$ 10,000 millones adicionales, sin ningún problema. Es decir, hoy nos sobra la plata.

¿Entonces, dónde está el problema?En que no hay tomas de decisiones y buenos proyectos; claro, no se trata de gastar la plata en cualquier proyecto.

¿Falta un shock de inversión?Claro, yo creo que hay que promover eso (el shock de inversión) tanto en el sector público como en el privado, para echar andar toda la maquinaria. Ciertamente, se necesita acelerar la maquinaria burocrática, que está muy trabada no solo en proyectos, sino también en la recaudación de impuestos y otros.

¿A quién le corresponde esa función?Al Poder Ejecutivo. Es usual que los ministros –y me ha sucedido algunas veces- se ocupen solo en firmar paquetes de resoluciones cuando deberían estar dedicándose a pensar –en conjunto con los funcionarios- en qué hacer para mover la maquinaria.

¿Usted ha experimentado trabas cuando era ministro?Sí. Una vez pedí a que instalaran un programa en mi computadora para ver cómo avanzaban los proyectos de inversión, su ejecución y los funcionarios responsables. Pero resulta que la ejecución no se movía, por lo que pregunté a los funcionarios responsables qué es lo que estaba pasando.

El argumento que recibí era que los funcionarios de más abajo no funcionaban, había trabas. Y resulta que un día, ya como ex ministro, visité al ministerio y pregunté qué había pasado con el programa. Los funcionarios me dijeron que apenas salí del ministerio habían destruido el aparato, porque a todos les hacía sufrir, sentían que era un instrumento de tortura; esperaban que me vaya del ministerio para tirarlo a la basura. Por su puesto, el nuevo ministro no se había enterado de que ese programa existía. Así funciona la burocracia.

¿Se necesita una limpieza normativa?Claro, hay que hacer una limpieza de normas. Hay una serie de procedimientos innecesarios, engorrosos, que hay seguir por temor a la Contraloría. Por eso, el funcionario prefiere no hacer nada para no tener problemas con la Contraloría.

¿Si no se avanza en estos temas, qué efecto puede tener en la economía?Afectará nuestra competitividad y pueden por ejemplo, la falta de infraestructura convertirse en cuellos de botella para el crecimiento económico a mediano y largo plazo.