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Ahora es la FED la que parece moverse lentamente

Jerome Powell, el presidente entrante de la Reserva Federal, hereda el fuerte desafío y se enfrenta a un cambio significativo que podría repercutir en los mercados financieros.

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Edificio de la Reserva Federal de EE.UU.

Edificio de la Reserva Federal de EE.UU.

Bloomberg

Parece como si la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos es la que está estancada.

La Reserva Federal dejó el miércoles su tasa de interés referencial a un día en un rango objetivo de 1.25% a 1.5%. Su presidenta, Janet Yellen, en su última reunión de fijación de tasas, salió silenciosamente o, tal vez, como se esperaba.

Gran parte de los comentarios en torno a su salida ha sido elogios al hecho de que se resistiera a aumentar aún más las tasas, pese a que sus críticos sostenían que era necesario elevarlas más.

De manera más importante, a pesar de lo que el presidente Donald Trump califica como la mayor rebaja tributaria de la historia y los máximos históricos de los mercados de acciones, la Fed solo dio una indicación contradictoria acerca de cuán rápidamente aumentará las tasas este año.

Como destacó Bloomberg News, el banco central estadounidense agregó "más" dos veces a la manera anterior de referirse a futuras alzas de tasas en su comunicado. Pero la Fed también reiteró el lenguaje que indicaba que "los riesgos a corto plazo para el panorama económico parecen más o menos equilibrados".

Muchos pensaron que la Fed podría cambiar la declaración para decir que la inflación y el crecimiento excesivo podrían representar más un riesgo que un beneficio.

Jerome Powell, el presidente entrante de la Reserva Federal, hereda el fuerte desafío y se enfrenta a un cambio significativo que podría repercutir en los mercados financieros.

Durante gran parte de los últimos años, ha sido la tasa de los títulos del Tesoro de EE.UU. a 10 años la que ha estado estancada y ha sido un motivo de preocupación. Se supone que las tasas de interés se mueven juntas. Esa es una de las señales de una economía saludable.

Cuando las tasas a corto plazo aumentan, las de largo plazo tienden a seguir el ejemplo, o se espera que lo hagan. Pero eso no ha sucedido últimamente.

Mientras la Fed ha elevado las tasas de interés -tres veces el año pasado y cinco desde finales de 2015- la tasa de los títulos del Tesoro a 10 años se ha mantenido obstinadamente estancada.

Los bonos rendían un 2,3 por ciento a fines de 2015 y poco más del 2 por ciento en septiembre pasado. De modo que hubo muchas discusiones sobre cómo la crisis financiera, la globalización o la falta de innovación podían haber dañado de manera permanente el potencial a largo plazo de EE. UU.

Otros argumentaban que las tasas a largo plazo no se movían, porque la tecnología había acabado con la inflación y posiblemente también con la necesidad de mano de obra humana, dejando a muchos fuera de la fuerza laboral y dañando de nuevo de manera permanente las perspectivas económicas de largo plazo.

Recientemente, ha estado sucediendo lo opuesto. La tasa de interés a 10 años, ahora en 2.71%, está en un máximo de casi cuatro años. Y si bien el rendimiento sigue siendo relativamente bajo en términos históricos, el ritmo de cambio en el mercado de bonos está aumentando.

Lo que es más importante, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años no se inmutaron el miércoles, manteniendo sus avances incluso después de la declaración mixta de la Fed sobre futuras alzas de tasas.

El diferencial entre la tasa a un día de la Fed y la tasa a 10 años ha aumentado a 1.23 puntos porcentuales, su mayor diferencia desde mayo pasado, luego de reducirse a tan solo 0.8 puntos porcentuales.

Eso también puede verse como algo bueno, que Yellen hizo su trabajo y que a Powell se le está entregando una muy buena mano. Es deseable una curva de rendimiento con pendiente ascendente y esta es todavía relativamente plana. Entonces, el aumento en la curva de 10 años podría indicar simplemente una economía bastante saludable.

Pero, de nuevo, el PIB del cuarto trimestre creció 2.6%, menos de lo esperado e históricamente débil, en particular con la tasa de desempleo en un 4.1%, lo que en el pasado se tradujo en un crecimiento mucho más alto. El rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años es una función del crecimiento a largo plazo y de las expectativas de inflación a largo plazo, así como de casi todo lo demás que pueda imaginarse. Pero principalmente es crecimiento e inflación.

Entonces, la otra posibilidad es que el rendimiento a 10 años esté aumentando, porque la inflación está a punto de dispararse y lo que se está entregando a Powell es una economía con todos los problemas que han preocupado a mucha gente durante los últimos años además del potencial de una inflación galopante.

Ese escenario no se ha materializado aún, a pesar de que muchos han estado advirtiendo sobre una mayor inflación durante años. De todos modos, se está acumulando evidencia de que Powell tendrá que preocuparse de que con el tiempo lo hará.

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