El edificio de es un imponente monstruo de veinte pisos al lado de la Vía Expresa. Nunca descansa. Hace dos años que el logo que lo acompañaba cambió pero no fue lo único. Cuando Entel Chile compró a Nextel, la incertidumbre se instaló en sus colaboradores.

"Hubo muchas preguntas que, en su mayoría, obtuvieron respuesta. Uno de los aciertos del equipo de gestión humana fue brindarles un canal de comunicación transparente que los acompañara en el proceso de transformación", menciona la ejecutiva.

Desde que Entel entró a la organización en agosto del 2013, definieron su estrategia en destacar a sus colaboradores que el cambio representaba una oportunidad de crecimiento profesional.

"El gerente general, Sebastián Domínguez, se encargó desde su llegada de organizar desayunos en los que tuvo la oportunidad de conversar con gran parte del equipo. Generar un ambiente horizontal siempre fue uno de nuestros principales retos", dice Kamisato.

Entel empezó sus operaciones en el Perú de manera agresiva, ofreciendo más megas, más minutos y los terminales más atractivos, como el iPhone, a precios bajos.

¿Cuál fue la apuesta del área de gestión humana para acompañar esto? La clave estuvo en generar la mayor cantidad de eventos de integración, de manera que los colaboradores se conocieran y se identificaran a sí mismos como la principal fuerza de la compañía, repotenciar los canales de comunicación, las campañas de salud y crear una cooperativa que se encargase de apoyarlos en cualquier trámite personal fuera la oficina, además de implementar un intenso programa de capacitación que concluyó con la reorientación de la relación con el cliente: Entel quería brindar una experiencia distintiva y, para ello, la actitud de las personas que tenían relación directa debía mejorar en un ambiciosísimo cien por ciento.

"¿El resultado? Ya no los vimos nerviosos, ni asustados ni temerosos. Estaban realmente decididos, delirantes, totalmente dispuestos a tener diez veces más de lo que manejaban hoy en día en muy poco tiempo", agrega, y todo ello se vio reflejado en los más de 87,000 usuarios con portabilidad móvil que la empresa logró captar a principios del 2015.

Con esta agresiva estrategia de negocio a partir de lo humano, enviaban un mensaje claro a la competencia: había un nuevo contendor de temer en la guerra por el mercado de las telecomunicaciones.

La importancia del líder.La cultura Entel de la actualidad resultó de un mix positivo entre lo aprendido en Chile a través de los años y los aciertos que se quedaron en Lima. De Entel Chile, se aprendió la preocupación por escuchar a los empleados; de Lima, la confianza por los líderes de la organización.

"A partir de este cambio, la gente se ha comprometido más con la cultura y esto se puede ver en los niveles de satisfacción, que han aumentado cuatro puntos porcentuales en el último trimestre", menciona, más del 80% de los empleados están contentos de trabajar en Entel.

"Los gerentes han sido claves en este proceso", dice Kamisato, ellos son quienes han ayudado a manejar las incertidumbres y las expectativas de los colaboradores. El panorama, a partir de esto, se vio favorable: ha habido muy poca rotación y el número de colaboradores ha aumentado 30% en los últimos dos años, llegando a 2.500 personas al cierre del 2015.

"Los resultados hablan por sí mismos, hemos avanzado bastante bien junto a nuestros pilares: innovación y adaptación, y nuestro desafío es seguir fortaleciendo la cultura durante el 2016. En Entel, hay muchas oportunidades en la medida en que los mismos colaboradores sean los que quieran sacar las cosas adelante elaborando un plan de desarrollo", agrega Kamisato.

Esta es una carrera para maratonistas de alto alcance, de esos que superan los 100 km de un tirón y la ejecutiva dice tener un equipo listo para llegar a la meta.

Los nuevos candidatos.En palabras de Kamisato, el giro de 360 grados que ha dado la compañía ha requerido de una reestructuración en temas de selección y reclutamiento. Hoy, la empresa busca candidatos que puedan comprometerse con los nuevos valores y que traigan características de afuera que puedan sumar a los objetivos de adentro del negocio.

El colaborador Entel ideal debe ser una persona con una muy buena actitud de servicio, emprendedora, dispuesta a los cambios y que no se quede tranquila con nada; es decir, detalla la ejecutiva, "una persona con espíritu millennial".

Este año, el equipo de capital humano ha empezado a gestionar alianzas con algunas universidades y ha notado que muchos jóvenes tienen interés en pertenecer a la organización por la identificación que tienen con la marca. Adicionalmente a sus 2,200 colaboradores, Entel tiene 130 practicantes que se encuentran en constante capacitación y participan, en igual medida, de sus programas de reconocimiento y evaluación de desempeño.

Por Carolina Díaz