(Reuters).- Seis meses después del inicio de una transformación económica profunda en , el Gobierno está inmerso en un proceso de implementación gradual de los cambios a las reglas del juego, en lugar de emprender reformas riesgosas como la eliminación de todos los controles a las tasas de interés bancarias.

Pese a la gradualidad, los pasos tomados prometen en general ganar suficiente fuerza para sostener el impulso de las reformas y ayudar a la segunda mayor economía del mundo a aterrizar suavemente luego de décadas de un .

Se trata de una versión del siglo XXI de la estrategia de "cruzar el río pisando las piedras" de Deng Xiaoping, un cauteloso experimento económico llevado a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

La cautela aún prevalece, pero la diferencia hoy en día es que China está cruzando el río en varias partes a la vez y el agua probablemente es más profunda.

Los economistas dicen que no existe un sustituto para los cambios fundamentales si China quiere tener éxito en la transformación desde una potencia industrial asediada por la contaminación y la burocracia a una más equilibrada y basada en el .

Sin embargo, reformas como la liberalización de las tasas de interés bancarias o el desmantelamiento de los monopolios estatales causarían demasiado impacto a corto plazo y los beneficios seguros sólo podrían proyectarse en un período de tiempo mayor.

Aquellos cambios tendrán que esperar, puesto que se espera que la economía se expanda un 7.3% anual este año, la menor tasa en 24 años y cerca del nivel que Pekín considera como necesario para preservar la estabilidad social y financiera.

"Estamos tomando primero las medidas sencillas y dejando las reformas difíciles para después", dijo Xu Hongcai, economista del Centro Internacional de Intercambio Económico, un influyente grupo de expertos en Pekín.

Pero Xu y otros especialistas están animados por los progresos hechos hasta el momento y la consistencia que el presidente y el primer ministro han mostrado al incentivar un mayor rol de los mercados en la economía.

Desde noviembre, cuando los líderes del en el poder adoptaron una reforma clave para el resto de la década, no ha pasado una semana sin nuevas iniciativas en áreas que van desde el medio ambiente y los precios de los insumos a la regulación financiera y los flujos de capital.

Las medidas sobre las tasas de interés en julio pasado y la expansión de la banda de flotación del yuan en marzo tomaron su tiempo, pero fueron acompañadas por otros pasos que facilitaron los movimientos de capital dentro y fuera de China.