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El Default de Argentina

“No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague” o “nadie puede vivir por encima de sus ingresos de manera indefinida” son expresiones que describen lo que le está ocurriendo a Argentina.

“No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”  o “nadie puede vivir por encima de sus ingresos de manera indefinida” son expresiones que describen lo que le está ocurriendo a Argentina. En primer lugar, tengamos claro que cuando un gobierno se endeuda lo que hace es emitir bonos (títulos de deuda) que, a cambio de un interés, los pone a la venta en la bolsa de valores de Nueva York. Así, quien compra el bono “le presta” a quien los emite (en este caso el gobierno argentino), quien luego debe honrar sus pagos en las condiciones estipuladas en el bono (valor, interés y plazo).  En segundo lugar, Argentina fue declarada en default en julio de 2014, lo que significa que dejó de pagar su deuda.  ¿Cómo se llegó a esta situación? 

En 2001, hace 13 años, el gobierno argentino entró en  default o “cese de pagos” de la deuda pública externa por un valor cercano a los 100 mil millones de dólares. No podía pagar y entonces renegoció con los acreedores. ¿Cómo así? Pues canjeó los bonos que tenían en sus manos los acreedores por otros de mayor plazo, es decir, alargó el tiempo de pago, en una operación conocida como “megacanje”, que duró entre 2005 y 2010. [1] En la medida que la operación fue voluntaria, el 92% de los acreedores aceptó el trato. El 8% no aceptó y llevó el problema al poder judicial en los Estados Unidos, pues quería cobrar el monto original. ¿Por qué en los Estados Unidos? Porque los gobiernos se endeudan vendiendo bonos en la bolsa de valores de Nueva York y por ende se ajustan al marco legal estadounidense. Recuerde lector, que todo es voluntario: nadie obligó al gobierno argentino a endeudarse por ese monto ni bajo esas condiciones; tampoco nadie obligó a los inversionistas a comprar los bonos. 

Esa deuda equivalente al 8% restante, eran bonos (títulos de deuda) cuyo valor bajaba en la bolsa de Nueva York, pues como no se había llegado a un acuerdo, nadie quería comprarlos; después de todo, nadie quiere tener bonos que no se van a pagar. El valor de los bonos siguió cayendo y cuando llegó a un mínimo, aparecieron los fondos de cobertura ( hedge funds), hoy llamados “fondos buitre” por el gobierno argentino y compraron los bonos a precios mínimos y luego litigaron en las cortes para que se pague el original.  Especularon o apostaron a que en algún momento los jueces fallarían en su favor. Es similar a la persona que se endeuda con un banco para comprar un departamento y apuesta a que su precio suba para luego venderlo más caro, pagarle la deuda al banco y ganar la diferencia. 

En 2012, las cortes estadounidenses le dieron la razón a los acreedores y el gobierno de Cristina Fernández  debía pagar 1500 millones de dólares. Apelaron la decisión y el 16 de  junio de este año la Corte Suprema de USA resolvió: el gobierno argentino tenía que pagar toda la deuda. Argentina perdió la apelación.  La fecha límite de pago era 30 de julio de este año y Argentina no pagó. 

Más aún, determinó que mientras no se pagara ese monto (recuerden que equivalía al 8% del total de acreedores en 2001), tampoco se podía seguir pagando a los que se les estaba pagando luego del megacanje (el 92% que aceptó los nuevos bonos). En simple, pagar antes a los fondos buitre y luego continuar con el pago que se venía haciendo; por eso es que el juez no aceptó el pago de los 539 millones de dólares que el gobierno argentino hizo al 92% y congeló el monto en un banco de Nueva York. Por la misma razón el gobierno argentino señala que no ha hecho default. Argentina no puede pagar la deuda reestructurada entre 2005 y 2010 hasta que pague los 1500 millones de dólares a los fondos especulativos. 

Y hay un problema adicional: aquellos que aceptaron el megacanje por el 92% de la deuda no pagada en 2001 incluyeron una cláusula que señalaba que si algún acreedor conseguía mejores condiciones, entonces se les pagaría un monto adicional. Como el 8% consiguió mejores pagos, entonces deberá resarcirse al 92% por ello. La cláusula se denomina RUFO ( Right upon future offers). Si Argentina paga a los fondos especulativos, deberá también pagar el monto total a aquellos que aceptaron el megacanje. Argentina no puede pagar, pues no tiene cómo.  

Tremendo problema para Argentina; sin embargo cabe una primera reflexión: para llegar a una situación de “no pago”, antes tiene que haber ocurrido un exceso de endeudamiento por parte de los gobiernos previos.  El descontrol fiscal (el exceso de gato público sobre ingresos públicos) fue la causa del problema. Argentina tiene que ajustar sus cuentas pues la primera consecuencia será el acceso al financiamiento en el mercado internacional de capitales, es decir, si hoy el gobierno argentino emite bonos para captar deuda, ¿cree que alguien comprará esos bonos? ¿Alguien querrá prestarle a Argentina?


[1] En 2001 se implementó el “megacanje” pero igual el gobierno argentino declaró el cese de pagos. 

 

 

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