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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

¿Qué hacemos con la brecha externa?

En 2013, la economía peruana presentó una brecha externa equivalente al 4.9% del PBI. ¿Qué significa? ¿Debe preocuparnos? Desde hace varios años se alude a los "fundamentos económicos sólidos" que tiene el Perú: crecimiento sin inflación con disciplina tanto fiscal como monetaria. Sin embargo, siempre ha existido brecha externa, definida en términos simplificados,  como el exceso de importaciones sobre exportaciones.  

En 2013, la economía peruana presentó una brecha externa equivalente al 4.9% del PBI. ¿Qué significa? ¿Debe preocuparnos? Desde hace varios años se alude a los “fundamentos económicos sólidos” que tiene el Perú: crecimiento sin inflación con disciplina tanto fiscal como monetaria. Sin embargo, siempre ha existido brecha externa, definida en términos simplificados,  como el exceso de importaciones sobre exportaciones.  

En efecto, la brecha externa, también conocida como déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, medida como porcentaje del PBI,  fue de -0.7% como promedio anual en el período 2000-09 para luego deteriorase a -2.5% en 2010, -1.9% en 2011, -3.6% en 2012 y -4.9% en 2013. Cada vez es mayor. De hecho, la caída de las exportaciones en el período post crisis y el aumento de las importaciones han determinado el resultado. Pero, ¿para qué importar si la economía crece cada vez menos? Pues para satisfacer el consumo interno alimentado por el crédito bancario. 
Cuando existe una brecha externa como la mostrada, la diferencia entre la salida (importaciones) y entrada (exportaciones) de dólares se cubre con el ingreso de capitales, sea a través de inversión extranjera directa (IED) y/o deuda externa (pública o privada). En otro post he explicado la relación entre ambas. El gobierno apuesta por la inversión extranjera, en particular en proyectos cupríferos este 2014 como el ingreso de capitales suficiente para cubrir la brecha externa. Lo cierto es que ninguna economía puede importar más que lo que exporta de manera indefinida, pues no es razonable esperar que ingresarán capitales externos de manera indefinida.  ¿Qué hacer entonces? Parece fácil decirlo: exportar más e importar menos.
Veamos. Las exportaciones peruanas se dividen en tradicionales y no tradicionales. Las primeras representan más del 70% del total exportado y dependen de los precios mundiales que el Perú no controla. Ahí están los productos mineros. Información reciente del Banco Mundial señala que los precios internacionales de los metales seguirán disminuyendo. En esas condiciones no será tan rentable la puesta en marcha de proyectos mineros, por lo que algunos de ellos, en los que se basa la proyección oficial de crecimiento de 2014 en 6.3% en el Perú, podrían postergarse.  Queda aumentar las exportaciones no tradicionales, como textiles, productos agroindustriales, joyería, calzado, etc.  Para ello habría que aumentar el tipo de cambio, de modo que el exportador reciba más soles por cada dólar que reciba de sus exportaciones y ello actúe como un incentivo a exportar más. 
El tipo de cambio se determina por el libre mercado con intervención del BCR, que lo hace para evitar fluctuaciones bruscas. En las últimas semanas parece que el BCR bloqueó cualquier aumento en el tipo de cambio, vendiendo dólares. ¿Por qué lo hace? Pues porque gran parte de los préstamos bancarios están en dólares y las personas obtienen sus ingresos en soles. El aumento en el tipo de cambio podría generar un problema mayor en el sistema financiero. Por un lado requiere mantener el tipo de cambio más o menos estable para evitar que las personas que ganan en soles y deben en dólares dejen de pagar sus préstamos y por otro, se necesita aumentar el tipo de cambio para fomentar las exportaciones. Parece una trampa. Una opción es pasar a soles los préstamos bancarios por acuerdos entre ambas partes (deudor y entidad financiera) y luego dejar que el tipo de cambio suba. 
Ahora bien, debemos tener claro que los niveles de precios de los metales del período 2005-2008 ya no se repetirán, al menos en el corto plazo. El problema de fondo es que debemos “acostumbrarnos a crecer 5%”, como lo manifesté en un post anterior. Las tasas de crecimiento del período 2004-2008 fueron muy altas debido a los precios excepcionales de los metales. La cifra de 2013 debe cerrar en 4.9% y es posible repetir algún nivel similar en 2014. Ello significa importar menos, pues no se importa lo mismo si una economía crece 7% que si crece 5%. Dicho de otro modo, bajemos un poco la velocidad, pues lo importante es sostener el crecimiento. Para ello, las reformas son indispensables. Ese será el tema de otro post. 

 

 

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