Agentes de ICE durante una de sus operaciones (Foto: AFP)
Agentes de ICE durante una de sus operaciones (Foto: AFP)

Escucha la noticia

00:0000:00
Tribunal de Apelaciones en EE. UU. favoreció a ICE: ¿en qué consiste esta decisión que atemoriza a indocumentados?

El escenario migratorio en Estados Unidos vuelve a moverse y, una vez más, son miles de familias las que sienten el impacto: desde quienes viven en barrios latinos de Nueva York, Los Ángeles o Houston, hasta los que trabajan en el campo en California o en la construcción en Texas. No estamos ante un ajuste menor, sino frente a una decisión judicial que reactiva una de las políticas más polémicas de los últimos años, señalada por defensores de inmigrantes como una especie de “deportación a ciegas”. Si sigues de cerca lo que pasa con la inmigración, o tienes un familiar pendiente de un permiso de trabajo, una cita con USCIS o una audiencia en corte, sabes que un solo fallo puede cambiarlo todo de un día para otro: desde la calma con la que llevas a tus hijos a la escuela hasta la manera en que sales a trabajar tratando de no llamar la atención.

Un tribunal federal acaba de dar luz verde, nuevamente, a una estrategia que permite al gobierno deportar inmigrantes indocumentados a países que no son los suyos. Sí, así como suena: enviarlos a un “tercer país” donde, en muchos casos, nunca han vivido, no tienen familia y ni siquiera hablan el idioma. Y aunque en los documentos legales suene como algo técnico o burocrático, en la práctica tiene consecuencias muy humanas, especialmente para la comunidad latina que lleva años haciendo su vida aquí, pagando impuestos, criando hijos ciudadanos y tratando de no saltarse ni una sola cita migratoria.

ICE sigue haciendo movimientos en su interna con la finalidad de seguir capturando inmigrantes indocumentados (Foto: AFP)
ICE sigue haciendo movimientos en su interna con la finalidad de seguir capturando inmigrantes indocumentados (Foto: AFP)

UN FALLO QUE CAMBIA EL PANORAMA MIGRATORIO

El lunes 16 de marzo de 2026, un tribunal de apelaciones federal autorizó, de manera temporal, que el gobierno del expresidente Donald Trump retome esta política. La decisión suspende un fallo previo del juez federal Brian Murphy, quien había bloqueado esta práctica por considerarla ilegal y contraria a obligaciones internacionales de Estados Unidos.

Estamos hablando de una política impulsada desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y ejecutada en el terreno por ICE, la agencia migratoria que muchos indocumentados temen cuando escuchan el ruido de una camioneta sin distintivos frente a su casa o al salir rumbo al trabajo.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTA ESTRATEGIA?

Básicamente, el gobierno puede deportar a una persona migrante no solo a su país de origen, sino a un “tercer país” que elija, siempre que considere que puede recibirla. Esto ha sido duramente criticado porque, en muchos casos, ese país puede ser peligroso o completamente ajeno para la persona.

Lo más preocupante:

  • No siempre hay aviso previo suficiente.
  • El migrante podría no tener vínculos con el país al que es enviado.
  • Existe el riesgo de persecución o tortura.

El propio juez Murphy lo había resumido con una pregunta clave, que resuena con fuerza en organizaciones de defensa de inmigrantes en ciudades como Miami, Chicago o Phoenix: ¿Puede el gobierno expulsar a alguien sin previo aviso a un lugar donde su vida corra peligro?

ANTECEDENTES QUE YA ENCENDÍAN LAS ALARMAS

Esto no es nuevo. De hecho, ya había decisiones judiciales que frenaban esta práctica y encendían alertas entre abogados de inmigración y activistas que acompañan casos en cortes locales.

Casos anteriores bloqueados:

AñoMedidaPaís involucradoMotivo del bloqueo
2025DeportacionesLibiaRiesgo para migrantes asiáticos
2025DeportacionesSudán del SurFalta de aviso y derecho a apelación

En ambos casos, el juez Murphy consideró que estas expulsiones violaban principios básicos de derechos humanos, especialmente los establecidos en la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, un tratado que Estados Unidos ha firmado y que, en teoría, debería impedir enviar a una persona a un lugar donde podría ser torturada o perseguida.

EL PUNTO LEGAL QUE DIVIDE A LOS TRIBUNALES

Aquí es donde la situación se vuelve más compleja. El tribunal de apelaciones no dijo que la política sea correcta o justa, sino que puede aplicarse mientras el caso sigue en discusión. Es decir, la puerta está abierta para que el gobierno use esta herramienta mientras los abogados siguen peleando en los tribunales.

Lo que está en juego:

  • El derecho a ser informado antes de una deportación.
  • La posibilidad de apelar la decisión.
  • La protección contra tortura o persecución.

Murphy había sido claro: las directrices del DHS eran “ilegales”. Pero ahora, ese criterio queda en pausa. En la práctica, esto significa que, mientras el caso sube y baja por el sistema judicial, familias completas pueden quedar expuestas a decisiones rápidas y difíciles de revertir.

IMPACTO REAL EN LOS INMIGRANTES

Más allá de lo legal, esto tiene un impacto directo en la vida de miles de personas. Y aquí es donde conviene aterrizar la conversación, en lo que pasa en los hogares, no solo en los documentos de la corte.

Imagina esto: una persona que huyó de su país por violencia, que lleva años trabajando en restaurantes, en la construcción o en limpieza de oficinas, podría terminar en otro lugar donde tampoco está segura. Sin familia, sin recursos y, muchas veces, sin entender el idioma ni la cultura local. Hijos que se quedan en Estados Unidos con estatus mixto (algunos ciudadanos, otros no), padres que desaparecen de un día para otro, y comunidades enteras en barrios latinos que viven con el miedo constante de un operativo de ICE.

Consecuencias más comunes:

  • Separación familiar inmediata.
  • Riesgo de violencia en el país receptor.
  • Falta de acceso a defensa legal efectiva.
  • Desorientación total al llegar a un país desconocido.

Organizaciones comunitarias en estados como California, Texas y Florida ya advierten que este tipo de medidas aumenta el miedo a denunciar abusos laborales, violencia doméstica o crímenes de odio, porque muchos indocumentados prefieren no acercarse a ninguna autoridad por temor a ser detenidos.

Dos agentes de ICE deteniendo a un presunto inmigrante indocumentado en Estados Unidos (Foto: AFP)
Dos agentes de ICE deteniendo a un presunto inmigrante indocumentado en Estados Unidos (Foto: AFP)

¿QUÉ PUEDE PASAR AHORA?

Por ahora, la medida está vigente “hasta nueva orden”. Eso significa que el caso seguirá en los tribunales y no sería raro que llegue a instancias superiores, incluso hasta la Corte Suprema, como ha pasado con otras políticas migratorias polémicas.

Mientras tanto, abogados de inmigración recomiendan a quienes están en proceso migratorio:

  • Mantener actualizada su dirección con las autoridades migratorias.
  • No faltar a ninguna audiencia o cita programada.
  • Buscar asesoría legal confiable antes de firmar cualquier documento.

Lo que sí está claro es que el debate sobre inmigración en Estados Unidos está lejos de terminar. Y decisiones como esta vuelven a poner en el centro una pregunta incómoda pero necesaria para quienes viven aquí, sean ciudadanos, residentes o indocumentados: ¿hasta dónde puede llegar un gobierno en nombre del control migratorio, y qué está dispuesto a sacrificar de la seguridad y dignidad de las personas que ya forman parte del tejido diario de este país?