
Más de US$104 millones en ingresos extra por concepto de propinas han sido asegurados desde enero para repartidores de aplicaciones en Nueva York, según un informe del New York City Department of Consumer and Worker Protection (DCWP), y una parte importante de ese dinero está llegando a la comunidad hispanohablante. En ese contexto, las gratificaciones volvieron a subir, los comprobantes de pago se volvieron más transparentes y el trabajo de los “deliveristas” —muchos de ellos migrantes latinoamericanos que recorren en bici o e‑bike zonas como Queens, el Alto Manhattan o el Bronx— volvió al centro del debate público en la ciudad, tanto entre quienes piden comida por apps como entre quienes dependen de este empleo para sostener a sus familias.
La cifra más reciente es contundente: más de US$104 millones en montos adicionales han sido garantizados para quienes realizan entregas a través de plataformas digitales desde el inicio del año, según el reporte presentado por el DCWP. El punto central no es solo la cantidad total, sino que estos recursos provienen de una ofensiva contra prácticas de compañías, que habían modificado la interfaz de sus sistemas de pedido de una forma que reducía lo que los clientes dejaban a los repartidores.

¿QUÉ CAMBIÓ CON LAS NUEVAS REGLAS PARA LAS APPS DE DELIVERY?
Desde el 26 de enero de 2026, todas las empresas de reparto que operan en la ciudad están obligadas a mostrar una opción visible para dejar un incentivo económico al momento de completar la compra. Quienes hacen pedidos deben poder elegir de manera sencilla entre un porcentaje sugerido del 10%, un valor personalizado o la posibilidad de no añadir ningún extra.
De acuerdo con el organismo de protección al consumidor y al trabajador, antes de la entrada en vigor de esta normativa muchas compañías escondían el botón asociado a la gratificación o lo colocaban en un lugar poco evidente, lo que impactó de forma directa en el bolsillo de quienes pedalean en las calles.
El alcalde Zohran Mamdani, que ha convertido la agenda de justicia económica en una marca de su gestión, resumió el objetivo de la medida con un mensaje directo: “Durante años, las aplicaciones de delivery ocultaron el botón de propina para aumentar sus ganancias, y los trabajadores pagaron el precio. Cambiamos la ley, la hicimos cumplir y está funcionando”.

LOS NÚMEROS QUE MUESTRAN QUIÉNES SE ESTÁN BENEFICIANDO
El documento oficial indica que el principal grupo favorecido está compuesto por unos 70.000 “deliveristas” que dependen de estas plataformas en los cinco condados, muchos de ellos inmigrantes de origen latino.
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Propinas adicionales aseguradas | US$104 millones |
| Trabajadores impactados | 70.000 |
| Proyección anual de ingresos extra | US$184 millones |
| Promedio adicional por persona al año | US$2.287 |
| Variación en el nivel de gratificaciones | Se duplicaron |
En otras palabras, el flujo de recursos no se reparte entre las compañías tecnológicas ni entre los restaurantes asociados: va de forma directa a las personas que llevan la comida, que son quienes reciben el reconocimiento económico de los usuarios.
¿CUÁNTO AUMENTARON LAS PROPINAS POR ENTREGA?
Uno de los datos más llamativos del reporte es el cambio en el promedio de lo que se deja en cada envío.
| Periodo | Propina promedio por entrega |
|---|---|
| Antes de la regulación | US$1.18 |
| Después de la implementación | US$2.29 |
| Diferencia | US$1.11 |
Esto significa que las cantidades otorgadas por pedido prácticamente se duplicaron en cuanto empezó a aplicarse la obligación para las aplicaciones de mostrar de forma clara la opción de aporte económico.

¿POR QUÉ EL DCWP ACTUÓ CONTRA UBER EATS Y DOORDASH?
El origen del conflicto se remonta a diciembre de 2023, cuando la ciudad fijó por primera vez un estándar de pago mínimo para quienes hacen entregas en bicicleta, moto o auto a través de apps.
Según el DCWP, después de esa decisión las empresas más grandes modificaron el diseño de sus sistemas y redujeron la visibilidad de la sección destinada a gratificaciones, lo que habría provocado una pérdida estimada de US$550 millones para el sector.
La administración de Mamdani sostiene que la nueva regulación busca impedir que las plataformas digitales utilicen cambios de usabilidad para recortar la retribución global de quienes trabajan en la llamada “gig economy”.
La vicealcaldesa para Justicia Económica, Julie Su, fue categórica al respecto: “Cuando un cliente deja una propina, ese dinero pertenece al trabajador de delivery, no a la aplicación”.
EL DATO QUE MÁS SORPRENDIÓ: LOS PEDIDOS NO DISMINUYERON
Uno de los argumentos habituales de las compañías tecnológicas es que una mayor protección para quienes reparten podría frenar la demanda de los consumidores. Sin embargo, el estudio oficial sostiene que eso no ocurrió.
Las cifras muestran que los usuarios siguieron usando las apps con normalidad e incluso se alcanzaron niveles récord de órdenes semanales.
| Actividad de las plataformas | Dato |
|---|---|
| Pedidos actuales por semana | 3.3 millones |
| Variación frente a diciembre de 2023 | 700.000 órdenes adicionales |
Para el DCWP, estos indicadores demuestran que es posible elevar los ingresos de quienes reparten sin reducir el uso de los servicios de comida a domicilio.
EL IMPACTO EN LOS INGRESOS POR HORA
El cambio en el esquema de propinas se suma a otra transformación importante: el incremento del piso de pago por hora para quienes trabajan con estas compañías.
Desde finales de 2023, la remuneración total por hora —sumando lo que pagan las plataformas y las gratificaciones de los clientes— pasó de US$10.48 a US$27.32, según los estándares establecidos para el sector en la ciudad.
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Nivel previo | US$10.48/hora |
| Situación actual | US$27.32/hora |
| Diferencia en dólares | US$16.84/hora |
| Incremento relativo | 161% |
El informe también señala que el estándar de remuneración mínima ha generado más de US$2.000 millones adicionales para quienes trabajan repartiendo pedidos desde que entró en vigencia.
UNA MEDIDA QUE IMPACTA DE LLENO A LA COMUNIDAD HISPANA
En Nueva York se calcula que hay entre 70.000 y 80.000 personas dedicadas al reparto de comida, y distintos reportes estiman que alrededor del 80% son migrantes, muchos provenientes de México, República Dominicana, Ecuador, Colombia y otros países de América Latina.
Por eso, cuando se habla de US$104 millones en montos extra, no se trata de una dimensión abstracta: se trata de recursos que ayudan a pagar la renta en vecindarios como Jackson Heights, Corona, Inwood, Washington Heights o Bushwick; que sirven para enviar remesas a familiares en América Latina o para sostener pequeños negocios comunitarios, desde bodegas hasta carritos de comida en los cinco condados.
¿QUÉ DICEN LOS REPRESENTANTES DE LOS TRABAJADORES?
Organizaciones como Worker’s Justice Project y Los Deliveristas Unidos consideran que el anuncio representa un avance clave para un sector que durante años reclamó mejores condiciones de trabajo.
Su directora ejecutiva, Ligia Guallpa, afirmó que los resultados demuestran que los derechos laborales solo se vuelven reales cuando las autoridades hacen cumplir las normas, y que el caso neoyorquino se ha convertido en una referencia para otras jurisdicciones de Estados Unidos.
¿QUÉ DEBEN SABER LOS REPARTIDORES EN NUEVA YORK?
El DCWP recuerda que quienes reparten para apps de restaurantes o supermercados tienen derecho a recibir un mínimo obligatorio de US$22.13 por hora, sin contar lo que obtienen de los clientes, por el tiempo que dedican a preparar y completar cada encargo.
Quienes consideren que una empresa de reparto o de entrega de comestibles no está cumpliendo con ese estándar pueden presentar una queja mediante los canales oficiales de la ciudad, ya sea en línea o con apoyo de organizaciones comunitarias que brindan asesoría en español en barrios como Jackson Heights, Sunset Park o el South Bronx.
Al final, la pregunta sobre quiénes se están beneficiando tiene una respuesta bastante concreta: las personas que trabajan como “deliveristas”, en especial quienes dependen de las gratificaciones como parte esencial de su ingreso mensual. La discusión política continuará, pero los datos publicados por el DCWP muestran que, al menos durante los primeros meses de 2026, una porción significativa del dinero que antes se perdía por decisiones de diseño en las plataformas está llegando ahora a quienes recorren las calles de Nueva York en pleno invierno o bajo la lluvia para que los pedidos lleguen a tiempo.







