Un agente de ICE durante un descanso de sus labores cotidianas (Foto: ICE)
Un agente de ICE durante un descanso de sus labores cotidianas (Foto: ICE)

En ciudades con fuerte presencia hispana como Los Ángeles, Miami, Nueva York, Houston o Chicago, las redadas, las cartas del gobierno y los rumores sobre cambios en las políticas migratorias forman parte del día a día de muchas familias que viven con “el miedo a la migra”. No solo afectan a millones de personas que viven sin estatus legal, sino también a sus hijos ciudadanos estadounidenses, a familias mixtas (con miembros con papeles y otros sin ellos) y a comunidades enteras que dependen del trabajo de los inmigrantes en sectores clave como la construcción, el campo, los servicios, el delivery y la limpieza. En los últimos años, las políticas migratorias se han convertido en uno de los temas más sensibles dentro del debate público del país, tanto en el Congreso como en los medios en español y en conversaciones cotidianas en iglesias, escuelas, trabajos y redes sociales. Por eso, cada vez que el gobierno federal anuncia una modificación en la forma en que detiene, procesa o deporta, la preocupación se siente de inmediato en los barrios latinos, donde pocas instituciones generan tanta atención, preocupación y debate como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE).

En estos días, el tema volvió a ocupar titulares luego de que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) confirmara un cambio importante en la manera en que el gobierno planea detener y procesar a inmigrantes indocumentados. La nueva estrategia, anunciada el 11 de marzo de 2026, busca ampliar la capacidad de detención federal y acelerar los procesos que pueden terminar en deportaciones dentro de Estados Unidos. Según las autoridades, la idea es que el sistema sea “más eficiente”; sin embargo, para muchas organizaciones, esto podría traducirse en más detenciones, menos margen de maniobra y un riesgo mayor de separación familiar.

Agentes de ICE capturando a un presunto inmigrante indocumentado en los Estados Unidos (Foto: AFP)
Agentes de ICE capturando a un presunto inmigrante indocumentado en los Estados Unidos (Foto: AFP)

UN NUEVO MODELO DE DETENCIÓN MIGRATORIA

Lo que está haciendo ahora el ICE es modificar la forma en que administra los centros donde se retiene a inmigrantes mientras se resuelven sus casos migratorios. Hasta ahora, gran parte de las personas detenidas por temas de inmigración permanecían en instalaciones operadas por gobiernos locales (condados, ciudades) o por empresas privadas que trabajaban bajo contrato con el gobierno federal. Este modelo ha sido criticado durante años por denuncias sobre condiciones de detención, falta de supervisión y poca transparencia.

Sin embargo, el nuevo plan plantea algo diferente: . En vez de depender casi por completo de cárceles locales o instalaciones privadas, la agencia quiere consolidar una infraestructura propia bajo su control directo. Según explicó el DHS, el objetivo es dejar de depender en gran medida de instalaciones de terceros y avanzar hacia un sistema de infraestructura propia, más centralizado y con reglas internas definidas por la misma agencia.

En palabras simples, el gobierno quiere tener más control directo sobre los espacios donde se procesa a las personas detenidas por razones migratorias, desde el momento de la detención hasta la posible deportación.

COMPRA DE PROPIEDADES PARA NUEVOS CENTROS

Uno de los cambios más relevantes del plan es la adquisición de terrenos e instalaciones en diferentes partes del país, especialmente en estados donde históricamente se concentra la población inmigrante o por donde pasan las principales rutas migratorias.

De acuerdo con la información difundida por el DHS, el ICE ya comenzó a comprar propiedades para desarrollar nuevos centros migratorios. Estos espacios serán diseñados específicamente para manejar procesos de detención y deportación, con áreas destinadas a distintas etapas del caso (ingreso, entrevistas, audiencias por videollamada, preparación de traslados, etc.).

Entre los puntos clave de esta medida están:

  • Compra de propiedades en distintos estados de EE. UU.
  • Construcción de centros de detención administrados directamente por ICE
  • Reducción de la dependencia de instalaciones operadas por terceros
  • Participación de empresas contratistas para el diseño y la operación de los centros

El gobierno federal también indicó que varias de las compañías involucradas tienen décadas de experiencia trabajando con agencias federales, algo que —según las autoridades— permitiría acelerar la construcción y el funcionamiento de estas instalaciones. No obstante, defensores de derechos humanos han señalado que muchas de estas empresas ya han estado vinculadas a contratos polémicos con prisiones privadas y centros de detención migratoria en el pasado.

MÁS CAPACIDAD PARA DETENER INMIGRANTES

El motivo central detrás de esta estrategia es aumentar la capacidad del sistema de detención migratoria en todo el país. En la práctica, esto significa que el gobierno quiere tener más camas disponibles, más espacio y mayor flexibilidad para retener a personas mientras sus casos son procesados por las autoridades de inmigración.

De acuerdo con el DHS, el nuevo modelo permitirá retener a más personas mientras se revisan sus expedientes y se toman decisiones sobre su permanencia o expulsión. Esto, a su vez, facilitaría las deportaciones de inmigrantes que no tengan autorización legal para permanecer en el país o que pierdan sus casos ante un juez de inmigración.

Para entender mejor el objetivo del plan, conviene verlo en un cuadro sencillo:

AspectoSituación actualNuevo modelo
Administración de centrosPrincipalmente instalaciones de tercerosInfraestructura propia del ICE
Capacidad de detenciónLimitada por contratos existentesExpansión mediante nuevas propiedades
Procesamiento de casosInfraestructura dispersaCentros integrados
Control operativoCompartido con contratistasMayor control del gobierno federal

CENTROS MIGRATORIOS CON OPERACIÓN INTEGRAL

Otro punto clave dentro de esta estrategia es la idea de crear centros que funcionen de manera integral, casi como “hubs” migratorios donde todo ocurra en un mismo lugar. Para muchas personas, esto puede significar que, una vez que entran a uno de estos centros, gran parte de su proceso se va a definir ahí, sin necesidad de ser trasladadas varias veces a diferentes instalaciones.

Según explicó el DHS, los nuevos espacios estarán diseñados para realizar todo el proceso migratorio en un mismo sitio. Esto significa que dentro de un mismo centro se podrían llevar a cabo distintas etapas del proceso migratorio, desde la detención inicial, las entrevistas con oficiales de inmigración, la revisión de documentos y antecedentes, hasta la coordinación de audiencias y la posible expulsión del país.

El plan contempla instalaciones que cumplan con los estándares establecidos por el ICE y que cuenten con servicios completos para el manejo de los casos. La estructura de estos centros incluiría:

  • Áreas de detención
  • Espacios administrativos
  • Instalaciones para procesamiento migratorio
  • Servicios logísticos y operativos

La idea detrás de este modelo es evitar que los casos tengan que pasar por múltiples instalaciones, algo que actualmente puede retrasar los procedimientos. Sin embargo, para las familias que tratan de seguir el caso de un ser querido detenido —muchas veces llamando a líneas telefónicas saturadas o buscando ayuda en organizaciones comunitarias— esta centralización también podría hacer más difícil el acceso físico al centro, especialmente si está ubicado lejos de las grandes ciudades donde vive la mayoría de la comunidad latina.

Las funciones de los agentes de ICE incluyen investigaciones sobre delitos relacionados con inmigración y fronteras (Foto: AFP)
Las funciones de los agentes de ICE incluyen investigaciones sobre delitos relacionados con inmigración y fronteras (Foto: AFP)