
Cobrar el Seguro Social en Estados Unidos sirve, básicamente, para recibir un ingreso mensual del gobierno federal cuando se cumplen ciertos requisitos de edad, trabajo o situación familiar. En la práctica, este beneficio funciona como una especie de “sueldo de retiro” que compensa, en parte, los años que estuviste aportando mientras trabajabas y te ayuda a cubrir gastos básicos como vivienda, alimentación, salud y otros costos diarios. Si piensas cobrarlo para tu jubilación, pero no sabes cuándo solicitarlo, no te apresures, ya que la elección del momento exacto afectará cuánto dinero recibirás cada mes por el resto de tu vida. Pedirlo muy pronto puede significar cheques más bajos, mientras que esperar algunos años adicionales puede aumentar de forma considerable el monto mensual. Por tal motivo, te damos a conocer tres señales que debes tomar en cuenta para una mejor decisión.
Antes te recordamos que en Estados Unidos no hay una sola edad de jubilación, sino rangos y “edad plena” según el año de nacimiento.
- Puedes empezar a cobrar el Seguro Social por jubilación desde los 62 años, pero con un recorte permanente en el monto mensual, que puede rondar hasta cerca de 30% menos si tu edad plena es 67.
- La edad plena de jubilación para que puedas cobrar el 100% de tu beneficio está entre 66 y 67 años, dependiendo de tu año de nacimiento. Para quienes nacieron en 1960 o después, la edad plena es 67 años.
- Si esperas más allá de la edad plena, hasta un máximo de 70 años, tu cheque aumenta gracias a los créditos por jubilación retrasada.

¿CUÁLES SON LAS SEÑALES CLAVE A TOMAR EN CUENTA SI PIENSAS SOLICITAR TU SEGURO SOCIAL?
Si aún no sabes si estás listo para solicitar el Seguro Social, La Opinión dio a conocer tres señales clave que te indicarían que ya es el momento de hacerlo.
1. Sabes con claridad cuánto dinero necesitas al mes
Antes de pedir tus beneficios del Seguro Social, es importante que tengas armado un presupuesto de jubilación realista. No basta con sumar alquiler o hipoteca, comida y servicios básicos, considera también gastos de salud, salidas, viajes y las actividades que quieres disfrutar en esta nueva etapa.
Mucha gente solo piensa en “llegar a fin de mes” con lo que recibe del seguro, pero la jubilación también debería permitirte vivir con cierta tranquilidad y disfrutar. Por lo tanto, si ya hiciste tus cálculos y conoces la cifra mensual que necesitas para cubrir lo indispensable y darte algunos gustos, entonces ya tienes un punto de partida sólido para decidir qué quieres hacer.
2. Piensa cómo tu decisión afecta a tu pareja
Si estás casado, no debes pensar solo en ti, también debes incluir a tu pareja, ya que puede afectarle el beneficio por sobreviviente en el futuro. Suponiendo que ella viva más que tú, el monto del cheque mensual influirá directamente en lo que podría cobrar cuando ya no estés. Una mejor decisión es posponiendo tu solicitud para que el monto sea mayor.
Sin embargo, antes de tomar esta decisión, habla con tu pareja. Escucha qué expectativas de vida tiene, si tendrá otros ingresos, cuáles son sus necesidades económicas, si quieres disfrutar más de la vida, etc.
3. Analiza cuánto ingreso generarán tus ahorros
Aunque a muchas personas solamente les interesa saber cuánto dinero tienen acumulado en su 401(k) o IRA, lo verdaderamente importante es saber cuánta renta mensual pueden generar esos ahorros. Dependiendo de las ganancias que te proporcionen, podrás elegir en qué momento jubilarte.
Recuerda que para tomar esa decisión, debes haber analizado si con todos esos ahorros puedes vivir tranquilamente cuando empieces a recibir tu dinero.






