
Hablar de ayudas económicas en Estados Unidos siempre despierta interés, y no es para menos. En un contexto donde el costo de vida sigue presionando a miles de familias, especialmente a la comunidad hispana que lidia con la renta, las cuentas del celular, el seguro del carro y hasta el envío de remesas a sus países de origen, cualquier ingreso adicional puede marcar la diferencia entre llegar justo a fin de mes o tener un pequeño respiro financiero. En ciudades donde todo parece subir menos el salario, desde la gasolina hasta el recibo de la luz, un apoyo extra del Gobierno puede ser la diferencia entre usar la tarjeta de crédito una vez más o poder ahorrar algo para emergencias. Por eso, cuando empiezan a circular noticias sobre pagos del Gobierno que superan los US$1,000, vale la pena detenerse, leer con calma y entender de qué se trata realmente antes de asumir que es otro cheque universal como los estímulos que se hicieron virales durante la pandemia.
No se trata de un cheque de estímulo federal ni de un beneficio automático para todos, así que no es algo que le va a llegar por sorpresa a cualquier persona solo por vivir en el país. Es un programa específico, impulsado a nivel estatal, que ya comenzó a enviar dinero a miles de personas que cumplen ciertos requisitos muy concretos relacionados con su empleo, su situación médica o familiar y el lugar donde trabajan. En otras palabras, no es un “regalo” del Gobierno, sino un derecho asociado al trabajo formal que puede convertirse en una ayuda clave cuando la vida se complica.

¿QUÉ ESTADO YA EMPEZÓ A ENVIAR PAGOS SUPERIORES A US$1,000?
El estado de Minnesota puso en marcha su programa de Licencia Médica y Familiar Pagada, una política pública que busca algo bastante simple, pero poderoso: que los trabajadores no tengan que elegir entre su salud, su familia y su salario, algo que muchas veces la comunidad latina conoce muy bien cuando se enferma alguien en casa y toca decidir entre ir al trabajo o acompañar a un ser querido. Desde principios de enero, el Gobierno estatal comenzó a emitir los primeros pagos y, en esta primera ronda, más de 2,600 residentes ya recibieron el dinero, lo que demuestra que no se trata de un anuncio teórico, sino de una medida que ya está en marcha y con impacto real en el bolsillo de la gente.
El dato que más llama la atención es el monto. El pago promedio semanal está en US$1,153 y que, para muchas familias, representa un apoyo real en momentos complicados, por ejemplo, cuando nace un bebé, cuando alguien debe someterse a una cirugía o cuando hay una situación de emergencia en el hogar. Este dinero no llega en efectivo ni en cheque de papel tradicional como los que muchos recuerdan de los estímulos, sino mediante depósito directo a la cuenta bancaria o a través de una tarjeta de débito prepagada, una vez que la solicitud es aprobada por las autoridades. Esto hace que el proceso sea más rápido, más seguro y más cómodo, sobre todo para quienes ya están acostumbrados a manejar sus finanzas desde el celular o la banca en línea.
¿DE DÓNDE SALE EL MONTO QUE RECIBE CADA PERSONA?
Aquí es importante aclararlo bien, porque no todos reciben exactamente la misma cantidad y esto suele generar dudas, especialmente entre quienes comparan lo que recibió un amigo, un vecino o un familiar. El beneficio se calcula tomando como base un porcentaje de los ingresos del trabajador, es decir, no se paga un monto fijo igual para todos, sino que se adapta de acuerdo con lo que la persona gana normalmente en su empleo. Ese cálculo tiene un límite máximo semanal, que actualmente es de US$1,423, una cifra alineada con el salario promedio en Minnesota y diseñada para que el programa sea sostenible en el tiempo sin desbalancear las finanzas del estado.
Dicho de otra forma, mientras más alto sea el salario dentro de los rangos establecidos por el programa, mayor puede ser el pago semanal, siempre respetando ese tope que actúa como techo para todos. Por eso vemos montos que rondan, y en muchos casos superan, los US$1,000, lo que para una persona que necesita ausentarse varias semanas del trabajo puede marcar una diferencia enorme al momento de pagar la renta, el seguro médico o simplemente mantener al día los gastos básicos del hogar. Para muchas familias latinas que acostumbran a organizar el presupuesto al centavo, saber que hay un ingreso asegurado durante una licencia puede dar tranquilidad en medio de situaciones emocionales o de salud complicadas.
¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA LICENCIA MÉDICA Y FAMILIAR PAGADA?
El programa de Licencia Médica y Familiar Pagada de Minnesota comenzó a regir oficialmente el 1 de enero de 2026, fecha que marca un cambio importante en la forma en que el estado apoya a sus trabajadores. Permite a los trabajadores elegibles acceder hasta a 12 semanas de licencia pagada por motivos médicos o familiares, lo que cubre situaciones como una enfermedad grave, una recuperación tras una operación o el cuidado de un familiar directo que necesite atención constante. Si una persona necesita ambos tipos de licencia en el mismo año, puede llegar hasta un máximo de 20 semanas, lo que ofrece un margen amplio para enfrentar momentos de crisis sin tener que renunciar al empleo o quedarse completamente sin ingresos.
Según explicó CBS News, este beneficio no se limita solo a enfermedades o nacimientos, aunque estos sean los casos más conocidos y frecuentes. También se extiende a algunas familias militares que deben lidiar con despliegues, cambios de base o situaciones relacionadas con el servicio, y a personas que atraviesan situaciones de seguridad personal, como acoso, violencia doméstica o amenazas que las obligan a modificar su rutina laboral. Es decir, contempla escenarios reales que afectan la estabilidad laboral y emocional de miles de hogares en Estados Unidos, incluyendo muchos hogares hispanos que, por miedo, desconocimiento del idioma o falta de información, a veces no se atreven a pedir ayuda o a ejercer los beneficios que ya existen en la ley.
¿QUIÉNES PUEDEN CALIFICAR PARA RECIBIR ESTOS PAGOS?
No es un beneficio universal, pero tampoco es tan restrictivo como muchos piensan cuando escuchan la palabra “programa estatal” y de inmediato imaginan trámites imposibles o requisitos inalcanzables. Para acceder, es necesario trabajar en Minnesota y cumplir con los criterios de elegibilidad definidos por el estado, lo que incluye requisitos relacionados con el tiempo trabajado, el tipo de empleo y la razón de la licencia. A pocos días de su lanzamiento, el Gobierno estatal confirmó que ya recibió más de 25,000 solicitudes, lo que muestra que la información está corriendo rápido entre trabajadores, sindicatos y comunidades locales, incluyendo los latinos que suelen compartir este tipo de noticias en redes sociales, grupos de WhatsApp y radios locales.
De ese total, aproximadamente dos tercios han sido aprobadas, una proporción considerable que indica que muchas personas sí cumplen con los requisitos y están logrando acceder al beneficio sin mayores obstáculos. Hasta ahora, el estado ha tomado decisiones sobre más de 10,000 solicitudes, y las autoridades anticipan que podrían aprobar alrededor de 130,000 a lo largo del año, una cifra que refleja la dimensión real del programa y su potencial impacto en la fuerza laboral. Esto da una idea clara del alcance que tendrá el programa en 2026 y de cómo podría convertirse en un referente para otros estados donde también viven muchos hispanos que reclaman mejores condiciones de licencia y protección laboral.
UN PROGRAMA FINANCIADO POR APORTES A LA NÓMINA
Como suele ocurrir con este tipo de políticas, el programa se financia a través de un impuesto sobre la nómina, lo que significa que el dinero no “aparece de la nada”, sino que sale de una contribución compartida entre empleadores y, en algunos casos, empleados. En este caso, la tasa es del 0.88%, un porcentaje mayor al estimado originalmente, pero que las autoridades consideran necesario para cubrir la demanda y garantizar que el fondo tenga suficiente capacidad para responder a las solicitudes aprobadas. Al estar vinculado a la nómina, el programa se integra al sistema regular de pagos que ya existen en las empresas, algo familiar para quienes están acostumbrados a ver descuentos de seguro, impuestos y otros conceptos en su paycheck.
El Departamento de Empleo y Desarrollo Económico de Minnesota (DEED) incluso tiene la facultad de aumentar esa tasa hasta el 1.1% sin necesidad de aprobación legislativa, si ve que el fondo lo requiere para seguir siendo sostenible. El gobernador Tim Walz firmó la ley que dio origen al programa durante la sesión legislativa de 2023, sumando a Minnesota a la lista de 13 estados y el Distrito de Columbia que ya cuentan con leyes de licencia médica o familiar pagada, un movimiento que forma parte de una tendencia nacional para mejorar las condiciones laborales en un país donde, históricamente, muchos trabajadores han tenido que “aguantar” enfermedades o problemas familiares por miedo a perder el sueldo o el trabajo.

LO QUE DICEN LAS AUTORIDADES ESTATALES
Para el DEED, este primer envío de pagos marca un antes y un después en la forma en que Minnesota apoya a su fuerza laboral, incluida la comunidad migrante que muchas veces ocupa trabajos esenciales, pero con poca protección. Su comisionado, Matt Varilek, lo resumió así: es un hito que permite a los residentes de Minnesota dedicar tiempo a los momentos más importantes de sus vidas sin quedar desprotegidos económicamente, es decir, sin tener que elegir entre estar presentes en un hospital, en el nacimiento de un hijo o en una audiencia de seguridad, y poder seguir pagando las cuentas del mes.
Desde el Gobierno aseguran que la implementación avanza sin contratiempos y que la planificación ha sido clave para que los pagos empiecen a llegar en tiempo y forma, evitando retrasos que podrían generar desconfianza entre la población. La apuesta es clara: mejorar las condiciones laborales y la calidad de vida de las familias en el estado, y al mismo tiempo enviar un mensaje de que la licencia médica y familiar pagada no es un lujo, sino una herramienta básica para sostener la estabilidad económica y emocional de los hogares. En ese contexto, muchas organizaciones comunitarias y medios locales en español se han convertido en aliados para difundir información confiable y ayudar a que nadie se quede fuera por simple falta de conocimiento.
¿PODRÍAS SER UNO DE LOS BENEFICIADOS?
Si vives y trabajas en Minnesota, y atraviesas una situación médica o familiar cubierta por el programa, sí, podrías ser uno de los ciudadanos en Estados Unidos que reciben más de US$1,000 del Gobierno. La clave está en cumplir los requisitos, informarte bien sobre los pasos a seguir y presentar la solicitud correcta con la documentación necesaria, algo que muchas veces se puede hacer en línea con ayuda de un empleador, una organización comunitaria o incluso familiares que manejan mejor el inglés. A veces, el apoyo existe; solo hay que saber dónde buscarlo, leer la letra pequeña de las leyes estatales y perder el miedo a preguntar, porque estos beneficios están pensados para proteger justamente a quienes sostienen la economía con su trabajo diario.
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