
La firma de una nueva ley de California introduce cambios que alcanzan a quienes tienen mascotas, trabajan en clínicas veterinarias o participan en refugios y grupos de rescate. El gobernador Gavin Newsom promulgó la Assembly Bill 1999, una reforma que actualiza las normas de atención animal en el estado: desde el vínculo que permite recetar tratamientos hasta las consultas por video, el funcionamiento de los refugios y las opciones disponibles para profesionales jubilados. Para las familias de California, incluidas las que viven en Los Ángeles, el Inland Empire, el Área de la Bahía, San Diego y el Valle Central, el alcance puede sentirse en situaciones habituales, como pedir una receta, buscar una consulta a distancia, llevar a un perro o gato a una clínica de bajo costo o solicitar ayuda para un animal rescatado.
La iniciativa fue presentada por el asambleísta Ash Kalra, demócrata de San José, y quedó identificada como AB 1999, Chapter 205, Statutes of 2026. Newsom la suscribió el 14 de septiembre de 2026 y fue incorporada oficialmente como el Capítulo 205 de las leyes estatales al día siguiente.
La legislación no se limita a las videoconsultas. Actualiza distintas disposiciones de la Veterinary Medicine Practice Act y abarca tratamientos, recetas, refugios, vacunación, credenciales profesionales, registros, capacitación continua y tarifas.
CAMBIA LA RELACIÓN VETERINARIO-CLIENTE-ANIMAL
Uno de los ajustes más relevantes se da en la llamada veterinarian-client-patient relationship, conocida como VCPR. Se trata del vínculo profesional que, por regla general, debe existir para que un especialista pueda indicar, entregar o administrar fármacos y tratamientos.
Hasta ahora, una de las condiciones para establecer ese vínculo era comunicar al propietario un plan médico, de diagnóstico, terapia o tratamiento. AB 1999 elimina esa comunicación como requisito inicial, pero exige informar el plan correspondiente a cada condición que vaya a ser atendida mediante una receta, medicamento o intervención.
Dicho de otro modo, el vínculo ya no depende de que se explique un plan desde el comienzo. Aun así, la persona responsable del animal deberá recibir esa información cuando se trate una condición concreta. Si existe una modificación, el especialista tendrá que intentar notificarla de forma oportuna.
La norma precisa cómo puede demostrarse que existe conocimiento suficiente sobre el paciente:
- Mediante un examen presencial.
- A través de una evaluación audiovisual sincrónica, con video y audio en tiempo real.
- Con visitas médicamente apropiadas y oportunas al lugar donde se encuentra el paciente.
No será posible crear una VCPR únicamente por llamada telefónica, mensajes, correos electrónicos o un cuestionario digital. La disposición busca impedir que se diagnostique o medique a una mascota solo con información obtenida en un formulario en línea.

LA VIGENCIA QUEDA DEFINIDA
AB 1999 elimina el límite que se aplicaba específicamente a la duración de las recetas y fija, en cambio, una vigencia para el vínculo veterinario-cliente-paciente.
| Forma en que se evaluó al animal | Vigencia de la VCPR |
|---|---|
| Examen presencial | 1 año |
| Visita médica apropiada y oportuna al lugar donde está el animal | 1 año |
| Examen por video y audio sincrónico | 6 meses |
Al vencerse ese plazo, deberá establecerse un nuevo vínculo antes de indicar, entregar o administrar medicamentos y tratamientos para heridas, fracturas, lesiones o enfermedades.
La legislación incluye una excepción para evitar que se interrumpa la atención cuando el profesional original no se encuentre disponible. Otro integrante del mismo establecimiento podrá asumir la responsabilidad clínica si posee información suficiente sobre el paciente y cumple las condiciones fijadas por el estado.
También se autorizan ciertos resurtidos si quien emitió la receta no puede atender el caso. Esto podría aplicarse, por ejemplo, ante una urgencia con un animal que está viajando o si el segundo profesional trabaja en el mismo centro. En este último supuesto, deberá revisar los registros, respetar la cantidad y concentración originales, limitarse a un resurtido y dejar constancia en el expediente.
TELEMEDICINA: CONDICIONES Y LÍMITES
La AB 1999 incorpora reglas más precisas para la telemedicina veterinaria. Solo podrá utilizarla un profesional con licencia vigente en California cuando el animal se encuentre dentro del estado.
Antes de prestar atención a distancia, deberá comunicar al cliente que se usará esta modalidad y explicar sus posibles limitaciones. Además, tendrá que obtener el consentimiento, incluido el reconocimiento de que los estándares de cuidado son los mismos que rigen una visita presencial.
Entre sus obligaciones estarán las siguientes:
- Proteger la privacidad de la información mediante tecnología que cumpla las leyes aplicables.
- Revisar el historial médico disponible.
- Determinar si el caso es apropiado para una evaluación remota.
- Conocer los recursos médicos y de emergencia cercanos.
- Poder entregar una lista de profesionales que atiendan en persona.
- Mantener y poner a disposición el resumen del expediente correspondiente.
- Compartir su nombre, información de contacto y número de licencia.
- Contar con una vía alternativa de comunicación si falla el medio electrónico.
Existen restricciones específicas para algunos fármacos. Un antimicrobiano indicado a distancia no podrá superar 14 días de tratamiento. Para emitir otro ciclo o un resurtido por la misma condición, deberá realizarse un examen presencial.
Los medicamentos controlados y la xilazina tampoco podrán recetarse por esta vía si no hubo previamente una revisión física o una visita médicamente apropiada y oportuna al lugar donde está el paciente.
La disposición prohíbe, además, indicar mediante telemedicina medicamentos para caballos que participen en carreras o entrenamientos dentro de instalaciones bajo jurisdicción de la California Horse Racing Board.
TELETRIAGE PARA EMERGENCIAS
La nueva regulación permite el teletriage, una comunicación electrónica empleada para orientar ante una urgencia sin que exista previamente una VCPR. Su objetivo es ayudar a manejar el caso hasta que el paciente pueda ser trasladado o evaluado directamente.
La diferencia es clave: el teletriage sirve para brindar una orientación inicial, pero no reemplaza el vínculo clínico requerido ni habilita automáticamente tratamientos o recetas que dependan de esa relación profesional.
CAMBIOS PARA PROPIETARIOS Y REFUGIOS
AB 1999 mantiene la excepción que permite a una persona practicar medicina veterinaria sobre sus propios animales. Sin embargo, aclara que dicha excepción no abarca operaciones quirúrgicas ni dentales.
La reforma define, en términos generales, una operación como un procedimiento que penetra o corta la piel o los tejidos. No obstante, deja fuera de esa definición ciertas actividades:
- Administrar medicamentos inyectables.
- Realizar inseminación artificial.
- Castrar ganado macho.
- Descornear o marcar animales.
- Colocar microchips de identificación.
- Colocar etiquetas o tatuajes de identificación.
- Realizar venopunción con fines diagnósticos.
Para los hogares que cuidan mascotas, el cambio busca precisar qué prácticas no pueden realizarse bajo la excepción de propietario. En el caso de albergues, organizaciones de rescate y grupos comunitarios, se mantienen varias excepciones, aunque sujetas a capacitación y protocolos específicos.
Los refugios no registrados ante el Veterinary Medical Board pueden, bajo esas condiciones, administrar vacunas preventivas que no requieran receta, antiparasitarios de venta libre y determinados medicamentos prescritos cuando exista un plan escrito de tratamiento.
La formación deberá durar al menos cuatro horas e incluir asuntos como:
- Procedimientos de ingreso.
- Medicina preventiva.
- Identificación de situaciones que requieren atención clínica.
- Manejo y administración de medicamentos.
- Técnicas humanitarias de sujeción.
- Vacunación.
- Documentación.
Las entidades que recurran a estas excepciones tendrán que informar al Veterinary Medical Board sobre eventos adversos que generen una afectación importante o la muerte del paciente. Eso incluye determinados casos de lesiones graves, infecciones y reacciones no deseadas vinculadas con la aplicación incorrecta o inadecuada de vacunas o medicamentos.
La medida también contempla de manera expresa a organizaciones acreditadas por la Association of Zoos and Aquariums (AZA), universidades, colegios y agencias gubernamentales de investigación para que puedan practicar medicina veterinaria en animales de su propiedad, dentro de las excepciones previstas.
LICENCIA ESPECIAL PARA REFUGIOS
La reforma crea la shelter veterinarian license, una categoría destinada a profesionales que trabajen en un refugio de animales.
Esta licencia permite una vía regulada para que quienes cuenten con una credencial vigente en otro estado, territorio de Estados Unidos o provincia canadiense ejerzan exclusivamente en albergues de California, siempre que cumplan las exigencias locales.
La persona solicitante deberá:
- Trabajar para un refugio o tener un contrato con uno.
- Presentar una solicitud aprobada por el Veterinary Medical Board.
- Certificar que el único propósito de la licencia es ejercer en un albergue.
- Pagar la tarifa correspondiente.
- Presentar huellas digitales y someterse a una revisión estatal y federal de antecedentes.
- Aprobar un examen sobre leyes y reglamentos de práctica veterinaria.
- Informar todas las jurisdicciones de Estados Unidos o Canadá donde haya tenido una licencia, registro, permiso o certificado profesional.
- Mantener una licencia veterinaria vigente en un estado, territorio estadounidense o provincia canadiense.
La autorización podrá renovarse si se cumplen las exigencias de renovación, se abona la tarifa respectiva, se completa la capacitación continua y se ratifica que el ejercicio será exclusivamente en un refugio.
Quien cuente con una shelter veterinarian license no podrá trabajar en clínicas privadas ni prestar servicios fuera de un albergue, salvo las excepciones expresamente previstas.
OPCIONES PARA JUBILADOS
La AB 1999 crea dos categorías para veterinarios y técnicos veterinarios registrados: retired status y retired volunteer status.
El retired status está dirigido a quienes quieran pasar formalmente a una condición de jubilación. Para obtenerlo deberán presentar una solicitud y pagar la tarifa correspondiente.
Bajo esa condición, no podrán practicar medicina veterinaria y deberán usar su título profesional acompañado directamente por la palabra “retired”. A cambio, quedarán exentos de los requisitos de renovación, cargos por retraso y cuotas acumuladas.
No se podrá conceder esta categoría si existe una queja, investigación o acción disciplinaria pendiente.
El retired volunteer status funciona de manera distinta. Permite que ciertas personas continúen prestando servicios, pero únicamente como voluntarias, sin remuneración y dentro de un refugio o en las situaciones de emergencia contempladas por la norma.
Para acceder se exigirá:
- Presentar una solicitud.
- Pagar el monto aplicable.
- Certificar que el trabajo será voluntario y no remunerado.
- Verificar las credenciales mantenidas en otras jurisdicciones.
- Cumplir, según el historial de licencias, condiciones adicionales de antecedentes penales, educación continua y examen de leyes y reglamentos veterinarios de California.
EDUCACIÓN CONTINUA Y RENOVACIONES
Para los veterinarios se mantiene el requisito de 36 horas de educación continua cada dos años para renovar o restaurar la licencia.
Los créditos podrán obtenerse mediante cursos profesionales, autoestudio, determinadas labores gratuitas de esterilización o castración para refugios o entidades de control animal, enseñanza, participación como experto en talleres de preparación para el examen nacional, cursos de administración de negocios, bienestar y salud mental, el Veterinary Law Examination y determinadas reuniones del Board of Veterinary Medicine.
También se exigirá al menos una hora de formación cada cuatro años sobre el uso prudente de antimicrobianos de importancia médica.
En el caso de técnicos veterinarios registrados, se conserva el requisito de 20 horas de educación continua cada dos años. Entre las opciones se incluyen autoestudio, ciertas actividades gratuitas de esterilización o castración bajo supervisión, enseñanza, preparación para la evaluación nacional, cursos de administración y bienestar, el Veterinary Law Examination y determinadas reuniones del Board.
TRÁMITES Y TARIFAS
La inscripción de los establecimientos veterinarios continuará renovándose cada año. Para hacerlo, el titular deberá cumplir las condiciones aplicables y confirmar que los datos presentados ante el Board se mantienen actualizados y son válidos.
También cambia la recuperación de una licencia, registro o permiso que haya permanecido vencido durante cinco años o más. En ese escenario, la persona deberá cumplir los requisitos requeridos para una emisión inicial.
Una licencia o registro que permanezca durante cinco años o más bajo retired status también deberá cumplir las exigencias iniciales para regresar a la condición activa.
La medida actualiza, además, los topes o rangos aplicables a solicitudes, licencias, registros y permisos.
| Trámite o licencia | Tarifa establecida en AB 1999 |
|---|---|
| Solicitud de licencia veterinaria | Hasta $540 |
| Licencia veterinaria inicial | Hasta $800 |
| Renovación bienal de licencia veterinaria | Hasta $800 |
| Registro inicial de establecimiento pequeño | Hasta $840 anuales |
| Renovación de establecimiento pequeño | Hasta $910 anuales |
| Registro inicial de establecimiento mediano | Hasta $1,120 |
| Renovación de establecimiento mediano | Hasta $1,190 anuales |
| Registro inicial de establecimiento grande | Hasta $1,675 |
| Renovación de establecimiento grande | Hasta $1,745 anuales |
| Solicitud de técnico veterinario registrado | Hasta $300 |
| Renovación bienal de técnico veterinario | Hasta $300 |
| Solicitud de retired status | Entre $25 y $50 |
| Solicitud de retired volunteer status | Entre $50 y $100 |
| Renovación bienal de retired volunteer status | Entre $50 y $100 |
| Restauración desde retired/retired volunteer status | Entre $50 y $100 |
| Solicitud de shelter veterinarian license | Entre $350 y $540 |
| Licencia inicial de shelter veterinarian | Entre $500 y $800 |
| Renovación bienal de shelter veterinarian | Entre $500 y $800 |
Las tarifas de los establecimientos dependen de si la instalación se clasifica como pequeña, mediana o grande. Esa distinción se determina según el número de veterinarios equivalentes a tiempo completo.

¿A QUIÉNES IMPACTA LA NUEVA LEY?
La AB 1999 alcanza a una parte amplia del sistema de atención animal en California. Sus consecuencias serán distintas según el grupo involucrado.
- Veterinarios con licencia en California: deberán adaptarse a nuevas reglas sobre VCPR, consultas remotas, fármacos, renovación profesional y formación continua.
- Técnicos veterinarios registrados: tendrán nuevas opciones para la jubilación y el voluntariado, además de disposiciones específicas sobre capacitación.
- Refugios y grupos de rescate: podrán operar bajo nuevas categorías y excepciones, además de recurrir a especialistas con una licencia diseñada para albergues.
- Dueños de mascotas: tendrán que considerar la vigencia de la relación profesional, sobre todo al usar una consulta por video, solicitar un resurtido o requerir continuidad en un tratamiento.
- Profesionales de otros estados, territorios o provincias canadienses: podrán acceder a modalidades vinculadas con refugios y voluntariado, siempre que cumplan las reglas de California.
- Universidades, colegios, agencias gubernamentales de investigación y organizaciones acreditadas por la AZA: aparecen expresamente dentro de las excepciones para practicar medicina veterinaria sobre animales propios.
En la práctica, la AB 1999 no trata únicamente de atención por video. La legislación redefine cuándo existe el vínculo profesional necesario para atender a una mascota, establece qué sucede cuando cambia la persona responsable, limita los medicamentos que pueden indicarse a distancia, regula la operación de refugios y crea alternativas para que profesionales jubilados presten apoyo sin recibir pago.
Para muchas familias hispanas de California, donde un perro o gato forma parte de la rutina del hogar, el mensaje central es claro: antes de una consulta remota, un resurtido o un tratamiento nuevo, conviene verificar si la VCPR sigue vigente, cómo se estableció y si el medicamento exige una evaluación presencial.






