Para muchos adultos mayores en Estados Unidos —especialmente quienes dependen de su jubilación, del Seguro Social o de ingresos modestos combinados— la temporada de impuestos llega siempre con la misma duda: ¿realmente tengo que declarar? La escena se repite en muchísimos hogares latinos, donde hijos y nietos ayudan a padres y abuelos a revisar papeles, interpretar formularios del IRS y tratar de entender si una pensión, un retiro parcial o el Social Security se consideran ingreso gravable. Cada situación tiene sus matices, pero hay algo claro: cumplir con esta obligación a tiempo puede evitar multas, confusiones y, en no pocos casos, impedir que una persona mayor deje dinero sobre la mesa sin siquiera saberlo.
Además, con la fecha límite del 15 de abril acercándose —marcada por el Internal Revenue Service (IRS)— conviene tener claro qué aplica para la declaración correspondiente al año fiscal 2025, que se presenta en 2026. Entender bien estas reglas no solo ayuda a evitar errores, sino también a identificar posibles reembolsos, deducciones y beneficios que muchos adultos mayores pasan por alto.
Voy directo al punto: no existe una edad en la que automáticamente dejes de declarar impuestos en EE. UU. Aunque tengas más de 65 años, las reglas básicas siguen siendo similares a las de cualquier otro adulto.
Límites de ingresos para 2025 (declaración en 2026):
Si tus ingresos brutos están por debajo de estos montos, generalmente no estás obligado a declarar:
Aquí es donde muchas personas se confunden. Los pagos del Social Security Administration no siempre son gravables.
Te lo explico de forma sencilla, no pagas impuestos si:
Sí podrías pagar impuestos si tus ingresos combinados superan estos niveles:
En ese caso, hasta el 50% de tus beneficios puede ser gravable. Y si superas:
Entonces, hasta el 85% de tus beneficios puede estar sujeto a impuestos.
El propio Internal Revenue Service recomienda usar la hoja de cálculo “Figuring Your Taxable Benefits”, incluida en la Publicación 915.
Además, cada beneficiario recibe el formulario SSA-1099, que resume cuánto recibiste en beneficios. Este documento es clave para calcular si debes declarar.
Algo que no todos saben —y aquí es donde conviene prestar atención— es que existen ventajas fiscales específicas para adultos mayores.
Por ejemplo, la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act permite:
Aunque la mayoría de los estados ya no gravan estos beneficios, todavía hay excepciones:
Si lo resumimos como en una conversación en casa, sí: la mayoría de las personas mayores debe presentar declaración, pero no todas terminan pagando impuestos.
Todo depende de:
Incluso si no estás obligado a declarar, a veces sí conviene hacerlo. ¿Por qué? Porque podrías recibir un reembolso o aprovechar beneficios fiscales que de otra forma se perderían, algo especialmente útil para jubilados que viven con presupuesto ajustado, como tantos hogares latinos en ciudades como Miami, Houston, Los Ángeles, Chicago o Nueva York, donde cada dólar cuenta.
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