La noche del viernes 26 de diciembre, un sismo de magnitud 4.8 remeció la costa central del país, generando preocupación entre los habitantes de Lima y, en particular, de la provincia de Barranca. De acuerdo con el reporte sísmico del IGP, el movimiento se registró alrededor de las 19:35 horas y tuvo como epicentro el mar, a varios kilómetros al suroeste de Supe Puerto, una zona reconocida por su actividad sísmica recurrente. La profundidad intermedia del evento ayudó a que la sacudida se percibiera de forma moderada, sin llegar a niveles destructivos.
Los reportes preliminares indicaron que el temblor fue sentido con una intensidad aproximada de grado III en la escala de Mercalli modificada en Supe Puerto, lo que implica que muchas personas lo percibieron dentro de sus viviendas, aunque sin daños estructurales. En distritos cercanos y en algunas zonas de Lima norte, varios vecinos manifestaron haber sentido un movimiento corto pero claramente perceptible, acompañado en algunos casos por el sonido de ventanas y objetos vibrando. No se registraron, en las primeras horas, interrupciones significativas en los servicios básicos ni afectaciones importantes en la infraestructura crítica, como carreteras o puentes.
Este evento se suma a la lista de sismos moderados que ocurren con frecuencia en el Perú, país ubicado en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, región donde interactúan grandes placas tectónicas. Las autoridades recordaron que un sismo de magnitud cercana a 5 forma parte del comportamiento esperado de la zona y no debe considerarse un hecho excepcional, sino una señal de la necesidad de estar siempre preparados. En ese contexto, tanto el IGP como el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) insistieron en la importancia de contar con una mochila de emergencia, rutas de evacuación definidas y participación activa en simulacros.
Más allá de la ausencia de daños graves, el sismo de magnitud 4.8 sirvió como recordatorio para que las familias revisen su plan de emergencia y verifiquen el estado de sus viviendas. Especialistas en gestión del riesgo señalan que la prevención debe ser constante y no solo una reacción inmediata después del movimiento telúrico. La combinación de información oficial, educación comunitaria y disciplina en el cumplimiento de las recomendaciones puede marcar la diferencia ante un futuro evento de mayor magnitud.
En la mayoría de casos, un sismo de magnitud cercana a 4.8 genera percepción moderada y posibles daños ligeros en estructuras muy vulnerables, pero no suele causar destrucciones generalizadas.
El Perú se ubica sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde la placa de Nazca se subduce bajo la Sudamericana, generando acumulación y liberación frecuente de energía sísmica.
Si la intensidad es fuerte, hay caída de objetos, daños visibles o estás en una zona cercana al mar con riesgo de tsunami, las autoridades pueden ordenar evacuaciones hacia zonas seguras previamente establecidas.
Debe incluir agua, alimentos no perecibles, linterna, radio a pilas, pilas de repuesto, botiquín, mascarillas, artículos de higiene, abrigo ligero y copias de documentos importantes.
Los reportes se pueden consultar en la plataforma “Último Sismo” del IGP y en las cuentas oficiales del Centro Sismológico Nacional, además de comunicados de INDECI y portales del Estado.
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