
GUADALAJARA, México.- Un ataúd dorado, ostentosas coronas de flores sin nombre y un gran despliegue de seguridad rodearon el lunes el entierro en Guadalajara, capital de Jalisco, de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el líder del cartel del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) abatido por el Ejército mexicano hace ocho días.
Un funcionario federal confirmó a The Associated Press que la inhumación tuvo lugar en un cementerio de Zapopan, un suburbio que ya forma parte de la misma ciudad de Guadalajara, donde un fuerte despliegue de militares resguardaban cómo varias decenas de personas, muchas cubiertas con paraguas negros, acompañaban un cortejo fúnebre con banda de música incluida.

Las autoridades no informaron oficialmente dónde reposarían los restos de quien era el narcotraficante más poderoso de México y el fugitivo más buscado del país y de Estados Unidos por motivos de seguridad. Tampoco hubo acceso a la prensa hasta el lugar donde quedó su tumba.
Desde el domingo por la noche, hubo un importante operativo en torno a una funeraria de Guadalajara, bastión del CJNG, donde llegaron ostentosas coronas de flores, algunas de las cuales dibujaban la figura de un gallo, en alusión al otro apodo de Oseguera Cervantes, “el Señor de los Gallos”.
“El Mencho” murió el pasado 22 de febrero en un operativo de las fuerzas especiales mexicanas para detenerlo tras haber identificado su ubicación exacta en un pueblo del estado de Jalisco gracias al seguimiento de una de sus parejas e información de inteligencia proporcionada por las autoridades estadounidenses.

Según informó el jefe del Ejército, Ricardo Trevilla, la acción acabó en violentos enfrentamientos entre pistoleros y militares. Oseguera Cervantes y dos de sus guardaespaldas resultaron heridos y murieron en el helicóptero mientras eran trasladados a un hospital, indicó el general.
Muerte por múltiples heridas de bala
La necropsia del capo no ha se ha hecho pública pero según el acta defunción, a la que tuvo acceso la AP, la muerte se debió a múltiples heridas de bala.
El documento, fechado el fin de semana en un registro de Ciudad de México, indica como causa de su muerte un “conjunto de traumatismos torácico, abdominal y de miembros inferiores perforantes y penetrantes secundarios a heridas producidas por proyectil disparado por arma de fuego”.

El cadáver de Oseguera Cervantes fue trasladado de Jalisco a la capital mexicana y el sábado fue entregado a sus familiares.
Lujos y secretismo rodean a los capos muertos
Es habitual que la muerte de grandes líderes del narcotráfico mexicano y el destino de sus restos esté rodeado del lujo y el secretismo oficial, situación que los grupos criminales suelen aprovechar para engrandecer a sus líderes e intentar convertirlos en leyenda.
A pocas horas de la muerte de “El Mencho”, ya había narcocorridos sobre lo ocurrido.
En Culiacán, capital de Sinaloa, hay un cementerio conocido por las lujosas tumbas o los mausoleos extravagantes construidos para capos de renombre como Ignacio Coronel —antiguo socio de Oseguera Cervantes— o Arturo Beltrán Leyva.

Ha habido casos de jefes criminales que ‘mueren’ dos veces, como ocurrió con Nazario Moreno, líder del violento y pseudo religioso cártel de los Caballeros Templarios a quien las autoridades dieron por abatido en 2010 y luego mataron realmente en 2014.
México también vio en 2012 narcos muertos que desaparecen, como ocurrió cuando robaron el cuerpo del líder de Los Zetas, Heriberto Lazcano. Y no faltan los fallecidos en extrañas circunstancias como la muerte en 1997 de Amado Carrillo Fuentes, apodado “el Señor de los Cielos” por la cantidad de droga que pasaba en avionetas hacia Estados Unidos, fallecido en de una operación de cirugía estética.
Continúan las detenciones
La muerte de “El Mencho” desencadenó una ola de violencia liderada por miembros del cártel que sembró el caos en 20 estados del país con cortes de carreteras, incendios de vehículos y tiendas, casi una treintena de ataques a las autoridades y más de 70 muertos, entre delincuentes, elementos de seguridad y otras personas.
Aunque la violencia se centró en el día de su muerte, México sigue en alerta, sobre todo en estados del occidente como Jalisco y Michoacán, donde nació Oseguera Cervantes.
El secretario de seguridad, Omar García Harfuch, indicó la semana pasada que hay investigaciones abiertas contra policías municipales, policías del estado de Jalisco y contra autoridades locales que se presume “tenían participación con este grupo” y que se mantiene una fuerte vigilancia sobre los liderazgos regionales del cártel.
El lunes, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramirez Bedolla, confirmó que esas investigaciones también afectan a policías locales de su estado y de otras regiones del occidente mexicano.
Justo en Michoacán, las autoridades informaron el lunes de la captura de un líder del CJNG que sólo identificaron como Gerardo “N” apodado “El Congo”, presuntamente vinculado al asesinato de un popular alcalde del estado, Carlos Manzo.






