Culmina la protección. El 7 de noviembre concluye el periodo de gracia del TPS, que mantuvo a salvo a más de 240,000 venezolanos. Su vencimiento deja a miles en un inminente limbo migratorio, muchos con hijos nacidos en EE.UU., empleos estables y comunidades que ahora temen fragmentarse. Para entender lo que ocurre, Ángel Álvarez, abogado de inmigración, da recomendaciones ante el fin de esta protección.
Álvarez explica que, justo al terminar el 7 de noviembre, quienes estaban protegidos bajo la designación pierden automáticamente su estatus legal temporal. A partir de ese momento:
“No es un cambio gradual, es automático”, enfatiza el abogado.
La respuesta es clara: no.
El abogado detalla que los 60 días de gracia ya se agotaron, y no existe un nuevo periodo ni extensión adicional.
Respecto a los permisos de trabajo, la situación dependerá de:
Una vez concluida la protección del TPS, esa base legal desaparece. La sentencia de la Corte Suprema en octubre selló definitivamente el fin de esa designación.
Álvarez señala que, si una persona ya cuenta con:
podrá enfrentarse a su caso en corte con mejores herramientas.Sin embargo, quienes no tienen ninguna vía migratoria pendiente probablemente deberán:
Sí, en algunos casos.
El abogado explica que, si una familia tiene hijos estadounidenses que puedan demostrar “perjuicio grave” en caso de que sus padres sean deportados, existen formas de defensa legal delante de un juez de inmigración.
Además, quienes tengan más de 10 años viviendo en EE.UU., aun sin estatus, pueden —en circunstancias específicas— luchar por una residencia. Todo depende de cada caso y, subraya Álvarez, “es fundamental estar acompañado por un abogado que pueda presentar todas las defensas posibles”.
La incertidumbre domina. Algunos voceros de la oposición venezolana han asegurado que podría haber nuevos anuncios de protección, pero nada está confirmado. Mientras tanto, Álvarez reconoce que muchas personas:
La recomendación del abogado: actuar con prudencia, pero no quedarse inmóviles.
El fin del TPS no significa que todo esté perdido. Álvarez recalca que muchos venezolanos aún podrían calificar para asilo, incluso si el tiempo legal para solicitarlo ya pasó, siempre que puedan demostrar que sus circunstancias cambiaron recientemente.
“Lo importante es no dejar pasar la oportunidad”, concluye.
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