Las aerolíneas de Estados Unidos aumentaron las tarifas por equipaje facturado hasta unos 45 dólares. Según explican, este incremento responde al alza en los costos operativos. Analistas del sector advierten que estos cobros difícilmente bajarán en el futuro. Aunque pueda parecer sorprendente en el contexto económico actual, la subida ya es una realidad.
Según USA Today, compañías como American, United, Delta, Southwest y JetBlue anunciaron recientemente ajustes en sus tarifas. Todo indica que pagar 45 dólares por maleta será, desde ahora, lo habitual.
Las aerolíneas justifican este cambio por el aumento de sus gastos, especialmente por la subida del petróleo. El conflicto en Irán influyó en estos precios, elevando los costos del sector; sin embargo, incluso si el combustible se abarata más adelante, no se espera que las tarifas por equipaje disminuyan.
“No hay ninguna posibilidad de que estas tarifas de equipaje bajen”, afirmó Brett Snyder, autor del blog Cranky Flier y propietario de la agencia de viajes Cranky Concierge. “Las tarifas de equipaje solo van a subir. La única forma de que eso cambie es si hay un cambio en el modelo”, agregó.
Snyder recordó que en el pasado las aerolíneas cobraban cargos por cambios y cancelaciones, pero eliminaron esas tarifas durante la pandemia en una medida poco habitual a favor de los consumidores. Hasta ahora, esos cobros no han regresado.
El aumento de las tarifas por equipaje también responde a una estrategia para generar más ingresos sin encarecer directamente los boletos. Muchos viajeros comparan precios de pasajes sin considerar el costo total del viaje, lo que facilita que las aerolíneas añadan cargos adicionales sin afectar la decisión de compra.
“La razón por la que vemos este aumento en las tarifas de equipaje en lugar de en los boletos es porque comparamos los precios de los pasajes... ese es el monto principal, lo que ves cuando estás comprando, lo que más destaca”, explicó Vicki Morwitz, profesora de marketing en Columbia Business School.
“Es importante intentar considerar todo eso y comparar el precio total. Cuando las personas aún están lejos del viaje, tienden a ser más optimistas sobre su capacidad de ahorrar dinero”.
Morwitz también señaló que las aerolíneas aprovechan contextos como el aumento del precio del petróleo para justificar estos incrementos ante los clientes.
“Probablemente ya existía un plan para subir las tarifas de equipaje, y esto les dio la oportunidad de hacerlo antes y como respuesta a algo que sería percibido como más aceptable”, indicó.
“La literatura académica sugiere que nunca nos gusta que los precios suban, pero si creemos que es porque los costos aumentan y no solo por ganar más dinero, lo consideramos más justo”, añadió.
Históricamente, las tarifas por equipaje surgieron en momentos de crisis económicas. Hace unos 20 años, durante la Gran Recesión, las aerolíneas comenzaron a cobrar por la segunda maleta y luego extendieron el cobro a la primera.
El aumento del precio del petróleo en 2008 fue clave para implementar estas tarifas, que con el tiempo se consolidaron como una fuente importante de ingresos.
Hoy, con un nuevo incremento en los costos del combustible, las aerolíneas están recurriendo nuevamente a esta estrategia. En 2024, las compañías aéreas de EE. UU. recaudaron en conjunto 7.300 millones de dólares por este concepto, según datos oficiales. Una vez que estas tarifas se establecen, es poco probable que desaparezcan.
Para los pasajeros, esto significa adaptarse a la nueva realidad. Aunque algunos podrían optar por llevar solo equipaje de mano, el impacto en el espacio de los compartimentos superiores sería limitado.
“Si estás dispuesto a pagar 35 dólares por facturar una maleta, probablemente pagarás 45”, explicó Snyder. “No creo que esos 10 dólares marquen una gran diferencia. En todo caso, podría motivar a más personas a obtener una tarjeta de crédito de la aerolínea”.
Aun así, existen formas de evitar este cargo. “Es una tarifa opcional; no tienes que facturar una maleta, así que las personas pueden buscar maneras de evitarla”, señaló Morwitz.
Entre las opciones más comunes están comprar boletos que incluyan equipaje, obtener tarjetas de crédito asociadas a aerolíneas o alcanzar estatus de viajero frecuente. De lo contrario, los pasajeros deberán asumir este costo como parte del precio habitual de volar.
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