El Congreso de Estados Unidos aprobó “la Ley de Equidad para las Trabajadoras Embarazadas” en diciembre, sin embargo, recién desde martes 27 de junio entró en vigor.
Esta nueva ley es parte del paquete de gastos del gobierno federal y obliga a la empresas a brindar “adaptaciones razonables” que tengan que ver con el embarazo o el parto.
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Además, la ley permite que las embarazadas tengan acceso a un mueble de ayuda, descansos adicionales en el baño o una botella de agua, sin tener miedo a ser despedidas.
Asimismo, solo las residentes o mujeres migrantes con permisos de trabajo pueden pedir dichos cambios en sus empresas.
Según la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE.UU., más de 30 estados y ciudades cuentan con leyes que prevén adaptaciones para algunas trabajadoras embarazadas.
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En el caso de mujeres que se encuentran sin papeles, ellas no deben tener miedo de ir a sus controles, pues en los hospitales no deben consultarle sobre su estatus migratorio, según Servicio de Ciudadanía en Inmigración (USCIS, según siglas en inglés).
Eso sí, debe obtener un seguro de salud para que pueda cubrir sus atención prenatal. Se recomienda visitar el mercado de seguros donde puede conocer los planes.
Si no tiene seguro, puede acceder a uno sin costo, como el Medicaid. Todo depende del estado donde se encuentre.
Estos estados proveen atención médica sin costo a mujeres embarazadas con situación de migratorio irregular y con bajos ingresos: Arkansas, California, Illinois, Luisiana, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Missouri, Nebraska, Nueva Jersey, Nueva York, Oklahoma, Oregon, Rhode Island, Tennessee, Texas, Washington, Wisconsin y el Distrito de Columbia.
Cabe señalar que un niño nacido en EE.UU. recibe la ciudadanía, sin importar que los padres sean inmigrantes. Sin embargo, los padres no pasarán a tener la residencia, ni ciudadanos. Una vez que el menor cumpla 21 años, puede pedir la ciudadanía para sus padres.
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