(Foto: Reuters)
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En una de las fincas florícolas más antiguas de Ecuador, los trabajadores están cultivando cáñamo en tierras que tradicionalmente se usaban para las rosas, apostando a que la venta de productos cannabinoides ayudará a compensar la caída del sector como consecuencia de la pandemia.

La disminución en las exportaciones de flores impulsada por el brote de coronavirus supuso un duro golpe a una de las industrias tradicionales de la nación andina, dejando a las fincas con una producción disminuida o buscando reinventarse para llegar a nuevos clientes.

La finca Boutique Flowers en Tabacundo, a una hora al norte de Quito, ha construido invernaderos de para aprovechar las recientes reformas legales aprobadas en Ecuador que permiten el cultivo de la planta, aunque la marihuana como tal sigue siendo ilegal.

La marihuana contiene niveles más altos de tetrahidrocannabinol (THC), el cannabinoide que causa el efecto psicoactivo. La ley ecuatoriana requiere que el cannabis tenga menos del 1% de THC.

“El proyecto nace de una época difícil”, dijo Klaus Graetzer, gerente de la finca Boutique Flowers y presidente de la empresa de cáñamo CannAndes. “En la pandemia la floricultura fue muy golpeada y se abrió la posibilidad de aprovechar esta nueva regulación”.

Su finca de 30 hectáreas redujo la producción de rosas en 37.5% a 15 millones de tallos durante el 2020, debido a una baja en los pedidos desde , Europa y Rusia, sus principales mercados.

Las exportaciones totales de flores de Ecuador se hundieron un 8% el año pasado por la pandemia, según la Asociación de Productores y Exportadores de Flores de Ecuador, Expoflores.

Las plantas de cannabis se cultivan cada vez más a nivel mundial para la extracción de cannabinoides, que se están investigando para diversas aplicaciones médicas y se ha encontrado un mayor uso como relajante.

Pero CannAndes, que arrancó con una hectárea de producción, por ahora ve mayor potencial en el negocio especializado de flores de cáñamo, que se pueden fumar como paliativo para afecciones como las náuseas o la ansiedad.

Las flores de cáñamo no tienen efectos psicotrópicos y se pueden producir con gran parte de la infraestructura tradicional de la industria de las rosas. Los aceites de CBD, por el contrario, requieren maquinaria industrial para obtenerlo.

“La idea es llegar a exportar a Suiza la flor fumable de CBD, ese es el mayor mercado para esta flor, les gusta bastante”, dijo Felipe Norton, gerente de CannAndes. “Dada la experiencia que tenemos con flores es una buena oportunidad”.

CannAndes planea comenzar su exportación en los próximos dos años y está buscando licencias de las autoridades ecuatorianas para vender productos con CBD como cremas aromáticas y para el cuidado corporal, aceites comestibles y chocolates.

La empresa también está instalando la primera planta de extracción en el país.

Los líderes de la industria de flores del país, sin embargo, siguen escépticos sobre la comercialización de cáñamo, porque el valor de los productos asociados varía con los cambios en las modas de consumidores o decisiones regulatorias gubernamentales.

“Es un producto bastante noble en términos agrícolas, no es noble en la parte comercial”, dijo el presidente de Expoflores, Alejandro Martínez. “En la parte comercial es muy variable”.

a fines del 2019 legalizó la importación de semillas de cáñamo, así como la producción, comercialización y exportación de la planta. El Ministerio de Agricultura ha aprobado 46 licencias por 10 años para 225 hectáreas, incluidas en zonas cálidas de la nación sudamericana.

“Tenemos las condiciones de clima y suelo para hacer el cultivo, pero será la demanda la que mande el rumbo y el tamaño de nuestra oferta. Por lo pronto es incipiente”, dijo el viceministro de Desarrollo Productivo, Ney Barrionuevo.