
La reciente confirmación de dos casos de sarampión en el centro de detención de Dilley, Texas, por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), ha encendido las alarmas en el estado. El hallazgo genera una creciente angustia entre los familiares de los internos, especialmente tras la advertencias de un experto en salud pública que señala que el brote podría ser letal si no se implementan medidas de contención inmediatas. A continuación, te presentaré un análisis detallado de esta emergencia sanitaria que mantiene en vilo a lo residentes del Estado de la Estrella Solitaria.
Tras confirmarse los casos, Noticas Telemundo informó que ambas personas infectadas han sido aisladas y están bajo cuidados médicos para controlar sus síntomas. Paralelamente, se identificó a quienes estuvieron en contacto con ellos para que cumplan con una cuarentena obligatoria.

Preocupación por estos nuevos casos en Texas
El pasado domingo, Lee C. Rogers, jefe de podología del Hospital UT Health en San Antonio, emitió un comunicado dirigido hacia las autoridades sanitarias de Texas en relación al brote de sarampión en dicho centro de detención, señalando que el suceso representa una emergencia de salud pública.
“Estoy muy preocupado por la posibilidad de que este brote se convierta en una epidemia”, fueron las palabras del destacado médico hacia el medio citado, señalando que esta prisión de inmigrantes de Dilley sería un foco ideal para que el virus de sarampión se propague con facilidad.
A pesar de que las condiciones de infraestructura en la prisión -caracterizada por espacios reducidos y una convivencia constante- facilitan la transmisión de esta enfermedad, C. Rogers subrayó que el control de los contagios dependerá de la gestión y la toma de acciones correctas.

“Los virus no son políticos. No les importa el estatus migratorio de las personas. El sarampión se propagará si permitimos que la incertidumbre y la demora sustituyan a las acciones de salud pública fundamentadas. Tenemos la oportunidad de contenerlo ahora”, añadió.
La cifra de contagios confirmados en EE.UU. ascendió a 588 personas hasta el pasado jueves, tras la detección de estos dos nuevos casos en el estado de Texas; así informó los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Esta cifra ha causa alerta entre los expertos en salud médica debido a la rápida propagación.








