A lo largo de los años, expertos en jubilación siempre han recomendado esperar hasta los 70 para pedir los beneficios del Seguro Social (Foto: Freepik)
A lo largo de los años, expertos en jubilación siempre han recomendado esperar hasta los 70 para pedir los beneficios del Seguro Social (Foto: Freepik)

En Estados Unidos, basta escuchar una conversación casual con personas mayores —en una parrillada en Miami, en un parque de Nueva York o haciendo fila para pagar en el súper— para que tarde o temprano aparezca el mismo tema: el Seguro Social y la gran duda de cuándo es el mejor momento para solicitar los beneficios de jubilación. Esa pregunta se repite en casi todos los hogares del país, y los latinos no somos la excepción, hayamos llegado hace décadas o hace solo unos años. Aunque muchos saben que pueden empezar a recibir pagos desde los 62 años, son pocos los que se detienen a analizar si realmente les conviene hacerlo tan pronto. Al final, no se trata solo de la edad, sino de cómo está estructurado el programa de la Administración del Seguro Social (SSA) y de lo que eso significa para tus ingresos a largo plazo, en un contexto en el que el costo de vida no deja de subir y las familias hispanas buscan, como pueden, un poco más de estabilidad financiera para el futuro.

Más aún, con el aumento de la expectativa de vida y los cambios demográficos en EE. UU., tomar esta decisión sin comprender todos los factores puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida durante la jubilación. Por eso vale la pena revisar con calma por qué muchos expertos —y la misma SSA— recomiendan esperar hasta los 70 años si puedes hacerlo, tal y como lo has podido ver en las noticias desde siempre. Esa espera puede traducirse en una jubilación más sólida y menos estrés financiero a medida que avanzan los años, aunque cada caso en particular tiene sus propias evaluaciones.

¿QUÉ PASA SI COBRAS ANTES?

Desde los 62 años puedes empezar a recibir beneficios del Seguro Social, pero hay un costo: los pagos mensuales se reducen de forma permanente. Por cada año que adelantas la solicitud antes de tu edad de jubilación plena (full retirement age), el monto disminuye significativamente. Para la mayoría de los ciudadanos norteamericanos, cobrar antes parece atractivo —especialmente si estás cansado del trabajo físico o quieres disfrutar más tiempo con la familia y los nietos—, pero implica menos dinero mensualmente por el resto de tu vida, lo que se puede traducir en preocupaciones todos los meses.

Fachada de una oficina de la Administración del Seguro Social en Cleveland, Ohio (Foto: Cleveland)
Fachada de una oficina de la Administración del Seguro Social en Cleveland, Ohio (Foto: Cleveland)

¿QUÉ SIGNIFICA ESPERAR HASTA LOS 70?

Aquí entra la estrategia del “delayed claiming”, o retrasar la solicitud. Según la SSA, si alcanzas tu edad de jubilación plena (66 o 67, según tu año de nacimiento) y decides esperar hasta los 70, acumulas créditos de jubilación aplazada. Cada año adicional aumenta tu beneficio mensual alrededor de un 8%, hasta un máximo al cumplir los 70.

Ese incremento puede ser sustancial. Si tu beneficio base fuera de US$3,000 al mes, esperar los tres años adicionales podría elevar el pago a más de US$3,700. Esa diferencia mensual puede significar mantener el alquiler en un área más segura, poder seguir ayudando a tus hijos o cubrir los gastos médicos sin estrés y hasta mandar remesas a los familiares en los países de origen.

MÁS DINERO, MÁS TRANQUILIDAD

Un punto poco discutido es el riesgo de vivir más de lo esperado. Hoy en día, muchas personas —incluyendo miles de latinos que llegaron en los años 80 o 90— viven hasta los 80 o 90 años. Al posponer la solicitud hasta los 70, no solo aseguras pagos más altos, sino que blindas tu economía ante la posibilidad de una vida larga. El Seguro Social actúa como una “renta vitalicia”, y los montos más altos te protegen justo cuando más lo necesitas.

LA REALIDAD: LA MAYORÍA NO ESPERA

Pese a las ventajas, los datos muestran que la mayoría de los estadounidenses no esperan hasta los 70. Muchos empiezan a cobrar a los 62 o 65 años por necesidad inmediata, inseguridad sobre su salud o simple desconocimiento. En comunidades latinas, el trabajo físico y las presiones financieras explican gran parte de esa decisión. Sin embargo, quienes tienen la posibilidad de postergar suelen disfrutar de una jubilación más estable y con mayor independencia económica. Seamos sinceros: si el cuerpo está deteriorado, cansado e incluso enfermo, dejar de trabajar es una tentación enorme.

Más allá de los porcentajes, esperar puede verse como una apuesta a tu bienestar. Tener ingresos mensuales más altos en la vejez no solo ofrece seguridad, sino libertad: poder viajar a visitar a la familia en México o El Salvador, disfrutar de más tiempo con tus nietos o simplemente vivir sin la preocupación de llegar a fin de mes.

Eso sí, no todos pueden esperar. Si dependes de ese ingreso ahora o tienes problemas de salud, pedir el beneficio antes puede ser la mejor opción. La clave está en planificar: combinar tus ahorros, inversiones o ingresos extra con la meta de asegurar pagos más altos cuando realmente importen.

Esperar hasta los 70 no es una regla, sino una estrategia financiera inteligente respaldada por cómo funciona el programa del Seguro Social. En un país donde la planificación financiera se ha vuelto esencial, entender esta dinámica puede marcar la diferencia entre una jubilación ajustada y una llena de tranquilidad. Si lo piensas como parte de un plan integral —junto con tus ahorros, tu salud y el apoyo familiar—, puede ser la decisión que te permita disfrutar plenamente de esta nueva etapa.

Para obtener mayores ingresos al momento de la jubilación, se recomienda pedir los beneficios a los 70 años (Foto: Freepik)
Para obtener mayores ingresos al momento de la jubilación, se recomienda pedir los beneficios a los 70 años (Foto: Freepik)