Los relojes de millones de residentes en Estados Unidos deberán ajustarse por el inicio del horario de verano, el próximo 8 de marzo de 2026. Aunque se trata de una práctica común que se realiza en casi todo el país norteamericano, se han presentado en el Congreso dos iniciativas para eliminarla, argumentando tres puntos: el ahorro de energía es mínimo, genera confusión horaria y, sobre todo, afecta la salud. Precisamente sobre este último aspecto, te detallamos cómo la acción de “adelantar o atrasar” los relojes perjudica el bienestar de los ciudadanos.
De acuerdo con la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, el ajuste de los relojes dos veces al año puede resultar difícil para más de 300 millones de personas que ven alterado sus patrones de sueño. Esto puede provocarles trastornos del estado de ánimo, dificultad para dormir en la noche, somnolencia diurna, pérdida de apetito y posibles accidentes automovilísticos
En tanto, especialistas del área de la salud de la Universidad de Chile, país donde también se ajustan los relojes, el cambio de horario amenaza la calidad de vida de las personas, por lo que enfatizan la importancia de abordarlo a través de estrategias de prevención y tratamiento, particularmente en regiones donde la medicina del sueño está menos desarrollada.
El sitio web Time and Date dio algunas recomendaciones para combatir las dificultades durante el horario de verano. Lee con mucha atención de cuáles se trata:
El horario de verano se aplica en la mayor parte de Estados Unidos, así pues 48 estados deben hacerlo. Entre ellos están: California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois y Georgia. Alaska también hace este cambio, pero el ajuste se basa en su zona horaria local. Lo mismo pasa en el distrito de Columbia.
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