
En el imaginario estadounidense, Texas representa esfuerzo, empuje y oportunidades. Desde los centros energéticos del Golfo hasta los modernos polos tecnológicos de Austin, el estado se ha consolidado como una de las fuerzas económicas más dinámicas del país. Su crecimiento parece imparable: las empresas se multiplican, las ciudades se expanden, las autopistas se llenan de nuevos habitantes y la demanda laboral se intensifica en todos los sectores. En áreas como Houston, Dallas y el Valle del Río Grande, la falta de trabajadores ya es visible, incluso en comunidades latinas. Por ello, las autoridades texanas buscan talento más allá de sus límites, con el objetivo de cubrir vacantes esenciales y asegurar que nadie se quede sin el servicio que necesita.
Y cuando hablamos de trabajadores extranjeros, no es solo de empleos de base. Texas acaba de aprobar una ley que apunta directamente a los profesionales altamente calificados, enviando una señal clara de que está dispuesto a flexibilizar viejas reglas con tal de sostener su crecimiento y su competitividad frente a otros estados como Florida o California.
UNA LEY QUE MARCA UN ANTES Y UN DESPUÉS
La normativa que levantó tanta expectativa es la ley HB 2038, conocida como DOCTOR Act, aprobada en diciembre de 2025. Su objetivo es facilitar la incorporación de médicos formados en el extranjero al sistema de salud texano, sin que tengan que repetir una residencia médica completa dentro del estado, algo que hasta ahora podía tardar años.
Con esta medida, Texas lanza un mensaje directo: el estado necesita profesionales listos para atender su creciente población —que incluye millones de hispanos—, y está dispuesto a abrirles el camino para que puedan ejercer más rápido.

¿CÓMO FUNCIONA EL NUEVO ESQUEMA?
El cambio más fuerte está en el proceso de residencia. Los médicos extranjeros ya no tendrán que realizar una residencia tradicional de hasta siete años. En su lugar, podrán trabajar durante cuatro años bajo la supervisión de un médico con licencia en Texas. Esto acelera su inserción sin sacrificar la calidad ni los controles profesionales.
El modelo busca un equilibrio: mantener altos estándares de atención, pero adaptarse a una realidad donde los hospitales, sobre todo en el sur del estado y en zonas rurales, necesitan manos ahora.
¿POR QUÉ TEXAS DECIDIÓ DAR ESTE PASO?
Según datos de The Texas Tribune, de los casi 100,000 médicos con licencia en el estado, cerca del 25% fueron formados fuera de Estados Unidos. Sin embargo, muchos no ejercen porque el proceso de validación es demasiado complejo o costoso. A esto se suma que una gran cantidad de doctores locales están próximos a jubilarse, mientras la población —particularmente en condados fronterizos y comunidades latinas— no deja de crecer.
En un episodio del podcast The Layout, de la Texas Public Policy Foundation, el legislador republicano Tom Oliverson resumió el problema sin rodeos: “Hay médicos dispuestos a trabajar, pero el camino es tan difícil que terminan yéndose a otros estados”.
REQUISITOS PARA EJERCER BAJO LA NUEVA LEY
Claro que no todos los médicos extranjeros podrán acceder a este programa. La Junta Médica de Texas estableció varios requisitos obligatorios:
- Tener al menos cinco años de experiencia profesional.
- Demostrar dominio del inglés.
- No contar con sanciones o antecedentes disciplinarios.
- Aprobar los exámenes de licencia de EE. UU.
- Presentar una oferta laboral dentro del estado.

IMPACTO Y DESAFÍOS
Para Sherif Zaafran, presidente de la Junta Médica, la DOCTOR Act también beneficia a los médicos locales, ya que no deberán competir con colegas extranjeros por los cupos de residencia. Además, el plan busca cubrir áreas desatendidas y fortalecer los sistemas de salud locales.
Aun así, existen desafíos. Según Iván Meléndez, autoridad médica del condado de Hidalgo, los bajos pagos de seguros y los recortes federales pueden limitar las ofertas salariales. Es decir, la ley abre puertas, pero no resuelve los retos económicos que enfrentan hospitales y clínicas, especialmente en áreas con gran población inmigrante.
TEXAS COMO IMÁN DE TALENTO
La DOCTOR Act envía una señal clara al exterior: Texas está en busca de talento calificado. Para muchos médicos latinoamericanos, esta ley podría convertirse en una oportunidad real para ejercer su profesión en uno de los estados con mayor presencia hispana y crecimiento económico.
Más allá del debate político, esta apertura refleja un cambio cultural profundo: el reconocimiento de que el futuro de Texas, como el del país, se construye también con el trabajo y la vocación de los inmigrantes.






