▷ 50 poemas de amor para dedicar a tu pareja en San Valentín: mensajes con imágenes

Sorprende a tu persona favorita con un poema. En esta nota encontrarás más de 40, escoge uno y compártelo con ello conquistarás.
Descubre en esta nota, los poemas más románticos para dedicar en San Valentín a tu persona especial. (Foto:ElConfidencial)

El amor es un sentimiento que nos vuelve completamente locos, y queremos siempre sorprender a esa persona que nos tiene así. ¿No sabes que decir hoy , día del amor y la amistad? Si aún no tienes claro qué palabras utilizar en el día del amor, Gestión Mix te comparte los mejores poemas de amor cortos que puedes enviar a esa persona que tanto quieres y así demostrarle qué importante es en tu vida, hoy y siempre.

A continuación, encontrarás los 50 poemas de amor más bonitos que puedes dedicar en español y así harás suspirar al amor de tu vida; incluso lo puedes su utilizar si estás en la etapa de conquista. Ya sea par él o para ella, encontrarás textos de Pablo Neruda, Ana Rossetti, Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, entre otros autores.

Los 50 mejores poemas de amor para dedicar en San Valentín

1. ¿Deseas que te amen? (Edgar Allan Poe)

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,

El rumbo de tu corazón.

Sólo aquello que eres has de ser

Y aquello que no eres, no.

Así, en el mundo, tu modo sutil,

Tu gracia, tu bellísimo ser,

Serán objeto de elogio sin fin

Y el amor... un sencillo deber.

Demuestra cuánto quieres a esa persona, dedicándole este poema de amor. (Foto: Composición Mix/Canva)

2. Canción del demasiado amor (Vinicius de Morais)

Quiero llorar porque te amé demasiado,

quiero morir porque me diste la vida,

ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz?

Será que todo lo que hay en mí

sólo quiere decir saudade...

Y ya ni sé lo que va a ser de mí,

todo me dice que amar será mi fin...

Qué desespero trae el amor,

yo que no sabía lo que era el amor,

ahora lo sé porque no soy feliz.

3. Me tienes y soy tuya (Ángela Figuera Aymerich)

Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro

como la carne de los huesos.

Tan cerca uno del otro

y, a menudo, ¡tan lejos!…

Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,

como de piedra dura, como envuelta en secretos,

impasible, remota… Y tú quisieras tuya

la llave del misterio…

Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,

¡ni yo misma la tengo!

4. Amor eterno (Gustavo Adolfo Bécquer)

Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la Tierra

Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mí podrá apagarse

La llama de tu amor.

5. Rima I (Gustavo Adolfo Bécquer)

Yo sé un himno gigante y extraño

que anuncia en la noche del alma una aurora,

y estas páginas son de ese himno

cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre

domando el rebelde, mezquino idioma,

con palabras que fuesen a un tiempo

suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra

capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,

si, teniendo en mis manos las tuyas,

pudiera, al oído, cantártelo a solas.

6. El poeta pide a su amor que le escriba (Federico García Lorca)

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

7. Intimidad (Saramago)

En el corazón de la mina más secreta,

En el interior del fruto más distante,

En la vibración de la nota más discreta,

En la caracola espiral y resonante,

En la capa más densa de pintura,

En la vena que en el cuerpo más nos sonde,

En la palabra que diga más blandura,

En la raíz que más baje, más esconda,

En el silencio más hondo de esta pausa,

Donde la vida se hizo eternidad,

Busco tu mano y descifro la causa

De querer y no creer, final, intimidad.

8. Amor (Pablo Neruda)

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía

amarte más.

Y todavía

amarte más

y más.

9. Esclava mía (Pablo Neruda)

Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía!

Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,

y en él despunta mi alma como una estrella fría.

Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.

Mi propio latigazo cae sobre mi vida.

Eres lo que está dentro de mí y está lejano.

Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.

Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.

Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.

El eco de la voz más allá del silencio.

Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.

10. En ti pensaba (José Martí)

En ti pensaba, en tus cabellosf

que el mundo de la sombra envidiaría,

y puse un punto de mi vida en ellos

y quise yo soñar que tú eras mía.

Ando yo por la tierra con los ojos

alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura

que en ira altiva o míseros sonrojos

encendiólos la humana criatura.

Vivir: -Saber morir; así me aqueja

este infausto buscar, este bien fiero,

y todo el Ser en mi alma se refleja,

y buscando sin fe, de fe me muero.

11. Días y noches te he buscado (Vicente Huidobro)

Días y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde cantas

Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo

Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde lloras

Porque yo sé que estás llorando

Me basta con mirarme en un espejo

Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto

Y de mendigo oscuro

Lo haces rey coronado por tu mano.

Dedícale unas bellas palabras al amor de tu vida en este San Valentín y deja de la mágia aparezca. (Foto: Composición Mix/Canva)

12. Cúbreme, amor (Rafael Alberti)

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

con esa arrebatada espuma extrema,

que es jazmín del que sabe y del que quema,

brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca

Tu lancinante aguda flor suprema,

Doblando su furor en la diadema

del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello

borbotar temperado de la nieve

por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello

se te resbala, amor, y se te llueve

de jazmines y estrellas de saliva!

13. Nos desnudamos (Fabio Morábito)

Nos desnudamos tanto

hasta perder el sexo

debajo de la cama,

nos desnudamos tanto

que las moscas juraban

que habíamos muerto.

Te desnudé por dentro,

te desquicié tan hondo

que se extravió mi orgasmo.

Nos desnudamos tanto

que olíamos a quemado,

que cien veces la lava

volvió para escondernos.

14. El amor (Francisco Hernández)

El amor, rodeado casi siempre por un antojo

de olvido, avanza resuelto hacia las trampas

creadas para cazar osos con piel de leopardo

y serpientes con plumaje de cóndor.

Y el amor sobrevive a las heridas y ruge,

voladora, la envidia de los venenosos.

Demuestra cuánto quieres a esa persona, dedicándole este poema de amor. (Foto: Composición Mix/Canva)

15. Amor constante más allá de la muerte (Francisco de Quevedo)

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado.

16. Dos cuerpos (Octavio Paz)

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos olas

y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos piedras

y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces raíces

en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces navajas

y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente

son dos astros que caen

en un cielo vacío.

17. Pies hermosos (Mario Benedetti)

La mujer que tiene los pies hermosos

nunca podrá ser fea

mansa suele subirle la belleza

por totillos pantorrillas y muslos

demorarse en el pubis

que siempre ha estado más allá de todo canon

rodear el ombligo como a uno de esos timbres

que si se les presiona tocan para elisa

reivindicar los lúbricos pezones a la espera

entreabir los labios sin pronunciar saliva

y dejarse querer por los ojos espejo

la mujer que tiene los pies hermosos

sabe vagabundear por la tristeza.

18. Lo que necesito de ti (Mario Benedetti)

No sabes como necesito tu voz;

necesito tus miradas

aquellas palabras que siempre me llenaban,

necesito tu paz interior;

necesito la luz de tus labios

!!! Ya no puedo... seguir así !!!

...Ya... No puedo

mi mente no quiere pensar

no puede pensar nada más que en ti.

Necesito la flor de tus manos

aquella paciencia de todos tus actos

con aquella justicia que me inspiras

para lo que siempre fue mi espina

mi fuente de vida se ha secado

con la fuerza del olvido...

me estoy quemando;

aquello que necesito ya lo he encontrado

pero aun !!! Te sigo extrañando!!!

19. Hay ojos que sueñan (Miguel de Unamuno)

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,

hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,

hay ojos que ríen -risa placentera,

hay ojos que lloran -con llanto de pena,

unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.

Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,

los que están haciendo -tu mano de hierba,

me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,

me ríen rientes -risa placentera,

me lloran llorosos -con llanto de pena,

desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,

vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,

en tus ojos muero, -mi casa y vereda,

tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

20. El más cariñoso (W.H. Auden)

Si todas las estrellas desaparecieran o murieran,

debería aprender a mirar un cielo vacío

y sentir su total oscuridad sublime,

aunque esto me lleve un poco de tiempo.

21. A XXX dedicándole estas poesías (José de Espronceda)

Marchitas ya las juveniles flores,

nublado el sol de la esperanza mía,

hora tras hora cuento y mi agonía

crecen y mi ansiedad y mis dolores.

Sobre terso cristal ricos colores

pinta alegre tal vez mi fantasía,

cuando la triste realidad sombría

mancha el cristal y empaña sus fulgores.

Los ojos vuelvo en su incesante anhelo,

y gira en torno indiferente el mundo,

y en torno gira indiferente el cielo.

A ti las quejas de mi mal profundo,

hermosa sin ventura, yo te envío:

mis versos son tu corazón y el mío

22. Vos tenéis mi corazón (Luis de Camoens)

Mi corazón me han robado;

y Amor, viendo mis enojos,

me dijo: Fuéte llevado

por los más hermosos ojos

que desque vivo he mirado.

Gracias sobrenaturales

te lo tienen en prisión.

Y si Amor tiene razón,

Señora, por las señales,

vos tenéis mi corazón.

23. Mi amor está con un ligero atuendo (James Joyce)

Mi amor está con un ligero atuendo

Entre los manzanos,

Donde las brisas bulliciosas más anhelan

Correr en compañía.

Allí, donde las brisas joviales moran para cortejar

A las tempranas hojas a su paso,

Mi amor va lentamente, inclinándose

Hacia su sombra que yace en la hierba.

Y donde el cielo es una taza de claro azul

Sobre la tierra risueña,

Mi amor camina lentamente, alzando

Su vestido con grácil mano.

24. Amor (Miguel James)

Tú vendrás desnuda con los brazos abiertos

Yo apoyaré sobre tus pechos mi cabeza

Tú dirás las palabras que espero

Yo cantaré dulces endechas

Tú prometerás mares y valles y cumbres de montañas

Yo seré el padre de tus hijos

Tú brillarás como el relámpago

Yo me haré estrella

Tú serás mi novia, más linda que todas las novias

Yo cantaré canciones de Jorge Ben

Tú tendrás cabellos largos

Yo trenzaré los míos

Tú querrás una casa en el campo

Yo construiré una cabaña junto al río

Tú te vestirás a veces con todos los colores del Iris

Yo te amaré siempre

Tú querrás flores

Yo un caballo, una guitarra

Y no trabajaremos nunca, nunca, nunca.

25. Tú para mí, yo para ti, bien mío (Rosalía de Castro)

Tú para mí, yo para ti, bien mío

—murmurabais los dos—;

“es el amor la esencia de la vida

no hay vida sin amor”.

¡Qué tiempo aquel de alegres

armonías!...

¡qué albos rayos de sol!...

¡qué tibias noches de susurros llenas,

qué horas de bendición!

26. Si me llamaras, sí… (Pedro Salinas)

¡Si me llamaras, sí;

si me llamaras!

Lo dejaría todo,

todo lo tiraría:

los precios, los catálogos,

el azul del océano en los mapas,

los días y sus noches,

los telegramas viejos

y un amor.

Tú, que no eres mi amor,

¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:

telescopios abajo,

desde la estrella,

por espejos, por túneles,

por los años bisiestos

puede venir. No sé por dónde.

Desde el prodigio, siempre.

Porque si tú me llamas

—¡si me llamaras, sí, si me llamaras!—

será desde un milagro,

incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,

nunca

desde la voz que dice: “No te vayas”.

27. Qué será ser tú (Ana Rossetti)

Qué será ser tú.

Este es el enigma, la atracción sobrecogedora

de conocer, el irresistible afán de echar el ancla

en ti, de poseerte.

Qué será la perplejidad de ser tú.

Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber.

Qué, el estupor de ser tú, verdaderamente tú y,

con tus ojos, verme.

Qué será percibir que yo te ame.

Qué será, siendo tú, oírmelo decir.

Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.

28. Amo, amas (Rubén Darío)

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo

el ser y con la tierra y con el cielo,

con lo claro del sol y lo obscuro del lodo:

amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

Y cuando la montaña de la vida

nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,

amar la intensidad que es de amor encendida

¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

29. La feria de los pájaros (Luis Rosales)

Sentí que se desgajaba

tu corazón lentamente

como la rama que al peso

de la nevada se vence;

sentí en tu mano un desfile

de golondrinas que vuelven,

y vi llenando tus ojos

aquella locura alegre

de los pájaros que cumplen

su fiesta sobre la nieve.

30. Bella (Pablo Neruda)

BELLA,

como en la piedra fresca

del manantial, el agua

abre un ancho relámpago de espuma,

así es la sonrisa en tu rostro,

bella.

Bella,

de finas manos y delgados pies

como un caballito de plata,

andando, flor del mundo,

así te veo,

bella.

Bella,

con un nido de cobre enmarañado

en tu cabeza, un nido

color de miel sombría

donde mi corazón arde y reposa,

bella.

Bella,

no te caben los ojos en la cara,

no te caben los ojos en la tierra.

Hay países, hay ríos

en tus ojos,

mi patria está en tus ojos,

yo camino por ellos,

ellos dan luz al mundo

por donde yo camino,

bella.

Bella,

tus senos son como dos panes hechos

de tierra cereal y luna de oro,

bella.

Bella,

tu cintura

la hizo mi brazo como un río cuando

pasó mil años por tu dulce cuerpo,

bella.

Bella,

no hay nada como tus caderas,

tal vez la tierra tiene

en algún sitio oculto

la curva y el aroma de tu cuerpo,

tal vez en algún sitio,

bella.

Bella, mi bella,

tu voz, tu piel, tus uñas

bella, mi bella,

tu ser, tu luz, tu sombra,

bella,

todo eso es mío, bella,

todo eso es mío, mía,

cuando andas o reposas,

cuando cantas o duermes,

cuando sufres o sueñas,

siempre,

cuando estás cerca o lejos,

siempre,

eres mía, mi bella,

siempre.

31. De qué callada manera (Nicolás Guillén)

¡De qué callada manera

se me adentra usted sonriendo,

como si fuera la primavera !

¡Yo, muriendo!

Y de qué modo sutil

me derramo en la camisa

todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era

risa siempre, nunca llanto,

como si fuera

la primavera?

¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual

que usted me brinde una rosa

de su rosal principal!

De que callada manera

se me adentra usted sonriendo,

como si fuera la primavera

¡Yo, muriendo!

32. Amor Es (Dulce María Loynaz)

Amar la gracia delicada

del cisne azul y de la rosa rosa;

amar la luz del alba

y la de las estrellas que se abren

y la de las sonrisas que se alargan…

Amar la plenitud del árbol,

amar la música del agua

y la dulzura de la fruta

y la dulzura de las almas dulces….

Amar lo amable, no es amor:

Amor es ponerse de almohada

para el cansancio de cada día;

es ponerse de sol vivo

en el ansia de la semilla ciega

que perdió el rumbo de la luz,

aprisionada por su tierra,

vencida por su misma tierra…

Amor es desenredar marañas

de caminos en la tiniebla:

¡Amor es ser camino y ser escala!

Amor es este amar lo que nos duele,

lo que nos sangra bien adentro…

Es entrarse en la entraña de la noche

y adivinarle la estrella en germen…

¡La esperanza de la estrella!…

Amor es amar desde la raíz negra.

Amor es perdonar;

y lo que es más que perdonar,

es comprender…

Amor es apretarse a la cruz,

y clavarse a la cruz,

y morir y resucitar …

¡Amor es resucitar!

33. Amor Tardío (José Ángel Buesa)

Tardíamente, en el jardín sombrío,

tardíamente entró una mariposa,

transfigurando en alba milagrosa

el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,

tardíamente en el rosal se posa,

pues ya se deshojó la última rosa

con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,

siento llegar maravillosamente,

como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,

mariposa de amor, al fin del día,

qué tarde llegas a mi corazón…

34. Bajo tu clara sombra (Octavio Paz)

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo

un cuerpo como día derramado

y noche devorada;

la luz de unos cabellos

que no apaciguan nunca

la sombra de mi tacto;

una garganta, un vientre que amanece

como el mar que se enciende

cuando toca la frente de la aurora;

unos tobillos, puentes del verano;

unos muslos nocturnos que se hunden

en la música verde de la tarde;

un pecho que se alza

y arrasa las espumas;

un cuello, sólo un cuello,

unas manos tan sólo,

unas palabras lentas que descienden

como arena caída en otra arena….

Esto que se me escapa,

agua y delicia obscura,

mar naciendo o muriendo;

estos labios y dientes,

estos ojos hambrientos,

me desnudan de mí

y su furiosa gracia me levanta

hasta los quietos cielos

donde vibra el instante;

la cima de los besos,

la plenitud del mundo y de sus formas.

35. Desparramadas (Gioconda Belli)

Estaban allí,

desparramadas,

las flores del árbol grande

que no sé cómo se llama

y que florece rosado en las tardes,

esas tardes hermosas

en que tu recuerdo

es una sola corriente que vibra en mi sangre,

como esas flores vibran sobre el pavimento,

vuelan sobre los techos de las casas,

se enredan en el pelo de aquella vieja caminando despacio,

o en aquella fuente, mi amor

o en aquella fuente…

36. Soneto para empezar un amor (Manuel Alcántara)

Ocurre que el olvido, antes de serlo,

fue grande amor, dorado cataclismo;

muchacha en el umbral de mi egoísmo,

¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.

Muchacha con amor, ¿dónde ponerlo?

Amar son cercanías de uno mismo.

Como siempre, rodando en el abismo,

se irá el amor, sin verlo ni beberlo.

Tumbarse a ver qué pasa, eso es lo mío;

cumpliendo años irás en mi memoria,

viviendo para ayer, como una brasa,

porque no llegará la sangre al río,

porque un día seremos sólo historia

y lo de uno es tumbarse a ver qué pasa.

37.Esto es Amor (Lope de Vega)

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

38. Yo no quiero morirme sin saber de tu boca (Elsa López)

Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.

Yo no quiero morirme con el alma perpleja

sabiéndote distinto, perdido en otras playas.

Yo no quiero morirme con este desconsuelo

por el arco infinito de esa cúpula triste

donde habitan tus sueños al sol de mediodía.

Yo no quiero morirme sin haberte entregado

las doradas esferas de mi cuerpo,

la piel que me recubre, el temblor que me invade.

Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.

39.Te Quiero (Julia de Burgos)

Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.

Yo no quiero morirme con el alma perpleja

sabiéndote distinto, perdido en otras playas.

Yo no quiero morirme con este desconsuelo

por el arco infinito de esa cúpula triste

donde habitan tus sueños al sol de mediodía.

Yo no quiero morirme sin haberte entregado

las doradas esferas de mi cuerpo,

la piel que me recubre, el temblor que me invade.

Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.

40. Los mejores ojos (César Conto)

Ojos azules hay bellos,

hay ojos pardos que hechizan

y ojos negros que electrizan

con sus vívidos destellos.

Pero, fijándose en ellos,

se encuentra que, en conclusión,

los mejores ojos son,

por más que todos se alaben,

los que expresar mejor saben

lo que siente el corazón.

41. Me tienes y soy tuya (Ángela Figuera Aymerich)

Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro

como la carne de los huesos.

Tan cerca uno del otro

y, a menudo, ¡tan lejos!…

Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,

como de piedra dura, como envuelta en secretos,

impasible, remota… Y tú quisieras tuya

la llave del misterio…

Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,

¡ni yo misma la tengo!

42.Dame la mano (Gabriela Mistral)

Dame la mano y danzaremos;

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza.

43. Enséñame (Rafael Cadenas)

Enséñame,

rehazme

a fondo,

avívame

como quien enciende un fuego.

Dedica este poema de amor y enamora en cuestión de segundos al amor de tu via. (Foto: Composición Mix/Canva)

44.En el árbol de mi pecho (Gloria Fuertes)

En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

aletea, lanza saltos.

En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

¡eres un espantapájaros!

45. De solo imaginarme (Alice Lardé de Venturino)

De sólo imaginarme que tu bocapueda juntarse con la mía,

sientoque una angustia secreta me sofoca,

y en ansias de ternura me atormento…

El alma se me vuelve toda oído;

el cuerpo se me torna todo llamay se me agita de amores encendido,

mientras todo mi espíritu te llama.

Y después no comprendo, en la locura,

de este sueño de amor a que me entrego;si es que corre en mis venas sangre pura,

o si en vez de la sangre corre fuego…

46. Contigo (Luis Cernuda)

¿Mi tierra?Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tu.

El destierro y la muertepara mi están adondeno estés tú.

¿Y mi vida?Dime, mi vida,¿qué es, si no eres tú?

47. Carta a una Desconocida (Nicanor Parra)

Cuando pasen los años, cuando pasen

Los años y el aire haya cavado un foso

Entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

Y yo solo sea un hombre que amó, un ser que se detuvo

Un instante frente a tus labios,

Un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿Dónde estarás tú? ¡Dónde

estarás, oh hija de mis besos!

48. Amor (Claribel Alegría)

Todo lo que amo

están en ti

y tú

en todo lo que amo.

49. Días y Noches te he buscado (Vicente Huidobro)

Días y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde cantas

Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo

Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde lloras

Porque yo sé que estás llorando

Me basta con mirarme en un espejo

Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto

Y de mendigo oscuro

Lo haces rey coronado por tu mano.

50. Una carta de amor (Julio Cortázar)

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la liberta.

Demuestra cuánto amas a esa persona, dedicándole este poema de amor. (Foto: Composición Mix/Canva)

Poemas de amor cortos para San Valentín

Si no eres de las personas que le gusta enviar mucho texto, un mensajito de imprevisto, que contenga alguno de estos poemas de amor cortos pueden ser la manera de cambiar para el día de la su persona amada:

San Valentín: ¿cuál es el origen y por qué se celebra?

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