En 2026, en plena temporada de impuestos en Estados Unidos, lo que para muchos hispanos suele ser una rutina conocida —hacer cuentas, juntar recibos y pasar por el tax preparer del barrio, del mall o de la tienda de siempre— viene acompañado de una preocupación extra. Para muchísimas familias latinas, el reembolso del IRS es mucho más que un simple trámite: es la plata con la que se ponen al día con la renta, pagan la tarjeta, envían remesas a sus países o compran eso que llevan meses postergando. Sin embargo, cada vez más contribuyentes están recibiendo avisos de retraso y expertos alertan que, si no se toma una decisión clave al presentar la declaración, ese dinero podría no verse hasta junio, justo cuando el verano ya está arrancando en casi todo el país.
Autoridades y legisladores federales ya pusieron el foco en el problema. Desde el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes se ha advertido que cientos de miles de contribuyentes han recibido notificaciones del Internal Revenue Service (IRS) informando que sus reembolsos están siendo retenidos. Y lo más llamativo es que, en muchos casos, todo se debe a un paso que parece menor, pero que este año es decisivo para cualquier persona que presente impuestos, desde un trabajador de construcción en Texas hasta una niñera en Nueva York o un repartidor en California.
Si tuviera que decírtelo de forma directa, como cuando un amigo te pide consejo en la cafetería después del trabajo: no incluir tus datos bancarios para depósito directo puede retrasar tu reembolso durante semanas, incluso meses. Ese “detalle” que muchos dejan en blanco porque prefieren “esperar el cheque” es justamente lo que está disparando los problemas.
El propio Internal Revenue Service ha reiterado que el depósito directo sigue siendo la forma más rápida de recibir el dinero. Y este año cobra todavía más importancia por una nueva política impulsada tras una orden ejecutiva firmada por Donald Trump, que busca modernizar los pagos federales y reducir el uso de cheques en papel. En la práctica, el gobierno quiere que cada vez más personas reciban sus pagos como la mayoría recibe su salario: de forma electrónica, en una cuenta bancaria o en una tarjeta que acepte depósitos.
Aquí es donde empiezan los problemas para muchos contribuyentes, incluidos miles de hispanos que hacen sus taxes en oficinas pequeñas de barrio o con preparadores que quizá no les explican todo el proceso. Si no agregas tu información bancaria al presentar tu declaración:
Para que tengas una idea clara del impacto, te lo resumo en tiempos aproximados que hoy manejan preparadores de impuestos y el propio IRS:
Legisladores han advertido que quienes reciben cheques podrían enfrentar esperas superiores a dos meses y medio. Y lo más complicado es que no existe un mecanismo sencillo para acelerar ese pago una vez que el proceso se ha retrasado: no basta con llamar por teléfono ni con ir a una oficina del IRS a exigir que te cambien el método de pago en el último momento.
En la vida real, esto significa que una familia que contaba con ese dinero para ponerse al día con el alquiler o para cubrir los gastos de regreso a clases de los niños podría terminar recibiendo el cheque ya entrado junio, cuando muchas cuentas ya vencieron.
Ahora bien, el IRS sabe que no todo el mundo tiene acceso a una cuenta bancaria tradicional, algo que afecta de forma especial a comunidades latinas y trabajadoras, sobre todo entre quienes recién llegaron al país o tienen historial crediticio limitado. En esos casos, el IRS contempla algunas opciones que pueden ayudarte a evitar demoras:
Lo importante aquí es asegurarte de que cualquier opción que uses permita recibir depósitos electrónicos y que los números que entregues estén actualizados y sean correctos. En muchas oficinas de taxes, sobre todo en zonas con alta población hispana en estados como Florida, California, Nueva York o Illinois, los preparadores ya están acostumbrados a trabajar con este tipo de tarjetas y apps, así que no es raro que te pidan la tarjeta o que abras una cuenta digital antes de enviar la declaración.
Si ya estás en el grupo afectado, no todo está perdido, pero hay que moverse rápido. La recomendación es clara, tanto de expertos como del propio IRS:
Ten en cuenta que, según el Taxpayer Advocate Service, solo tendrás una oportunidad para corregir estos datos, así que conviene hacerlo con cuidado, sin prisas y verificando número por número. Si tienes dudas con el inglés, puede ayudarte alguien de confianza o puedes buscar apoyo en organizaciones comunitarias y centros de ayuda a contribuyentes, muy comunes en barrios con alto porcentaje de hispanos.
Al final, más allá de los cambios normativos o las decisiones políticas en Washington, hay algo que queda claro: este año, elegir cómo recibir tu reembolso no es un detalle menor. Para muchas familias latinas que viven al día, que combinan dos trabajos o que mandan remesas a sus países, la diferencia entre tener el dinero en tres semanas o en dos meses y medio es enorme.
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